Rrensellosa vieja, rencillosa, reñidora, gruñona. J. Pin., Agr., 25, 3: Unas son de suyo rencillosas y asperas de complexion. De rencilla, dimin. de riña.
¡Ojalá se llevase el diablo (el huerco, dice S) á tu madre, que por ella don Melon no puede hablar convusco, ¡ojalá se muera!
Pollo yverniso ó enverníso, el nacido en enero, que es el mejor, y para San Miguel anda hecho gallo, ya flaco de enamorado. Corr., 403: Pollo de Enero, con su madre sube al pollero; y añaden: los de San Juan, al muladar, porque se comen antes de llegar á gallos y, naturalmente, se descomen y paran tras la muralla (muradal, muladar), adonde llevaban las basuras de las casas.
Vos traye antojada, os trae delante de los ojos, valor propio del ant-oj-arsele á uno una cosa.
Nin enbargo, ni cosa que os estorbe, que os preocupe, dicen feamente hoy. T. Ram., Dom., 13, 6: Con sola la virtud de vuestra palabra lo llevais todo sin os hacer mas embargo que si no fuera.—Maguera, como maguer, y es forma más primitiva. Bibl. Gallard., 1, 616: El conde de Alba maguera | buen caballero forzado.—Con tantas desmesuras, con tanta descortesía y mala correspondencia para con aquel ome tan largo, esto es, generoso, que á sí y lo suyo os quiere dar. Cabr., p. 379: ¿Por qué conmigo habeis de ser tan escasos y descomedidos y con el mundo tan largos y desperdiciados? Otra pintura psicológica.
Sy anda ó sy queda, ya ande, ya esté parado.—Non queda sospirando, no deja de suspirar. En el primer sentido de pararse, véase la c. 238: en el segundo, por cesar ó dejar de, en el Memor. hist. de la Acad. Hist., v. 117. Por parar: Berc., S.D., 726: Quando vino el viernes, abes podia quedar, | sabet que nol ovieron dos veçes a clamar; Id., S.M., 241: Mas plus seli valiera que soviesse quedado.—En su cabo fablando, hablando de su fin y término de sus amores.—Faza tierra, en S façia, hacia ó cara a tierra, mirando la tierra, que es su valor etimológico.
¡Par Dios!, de donde ¡Par diez! Par del lat. per. Quij., 1, 29: Par Dios que. Id., 1, 36: Par diez, señor, yo no sabré deciros.
Devanear, propiamente es dar vueltas, P. Fern., Jineta, f. 4: No hallando aquel arrimo sobre que afirmaba el rostro, queda devaneando con él y sacudelo á una parte y á otra... y cuando no devanease y sacase el rostro. Torr., Fil. mor.: 20, 3: Devaneando por las plazas y calles.
Aunque todavía callais, ardeis tanto como él en amor. En G: E mager que vos callades; en S, pero que aun.
O bien bien tiene valor de: O bien ya lo hagamos, ó bien ya lo dejad. Que tener que venir yo cada día, sería darlo á conocer al vecindario.
Habla la dueña. Su fuego correspondiente (al amor) aunque no me hace fuerza, porque nunca el amor es forzoso, me apremia mucho.—Sobejo como adverbio. Metáfora del defender una pieza ó trebejo en el juego de ajedrez: me está ya para ganar la pieza. Delicadísima metáfora.
Maselleras, lastimeras, de mancilla, lástima.—Escantadera, que escanta, hechicera.
Departir, conversar, hablar.—Porquel' farte, para que le harte, le satisfaga y consuele.—Ca, porque, pues, de qu(i)a como ostra de ostr(e)a, doce de d(u)odecim; car en ant. arag. y cat., como en fr., de q(u)ar(e).
Entramos, entrambos.
Olvídase el Arcipreste de que está representando el papel de don Melón y pone su nombre, Hita.—Quitarse, apartarse de un lugar, y es común. ¡Quítate de ahí, quítateme de delante! ¡no se quita de la ventana en todo el día!—Llama pepita a la madre por ser estorbo para la hija, como lo es para la gallina la que le sale. Huerta, Plin., 24, 10: Sus granos sanan la pepita ó pituita, que ahoga las gallinas.—¡Ya la cruz...!; ojalá la llevasen á enterrar!
El amor ansioso quiebra cercas ó tapias y puertas. Claustra, cercado que contiene en sí alguna iglesia ó convento. S. Ter., Fund., 14: Estando un dia... en la claustra con sus frailes. Clavij., Tamorl., f. 11: Fuera del cuerpo de la iglesia estaba una claustra de obra bien hermosa.
Paga, por pagada, contenta, y úsase todavía, como canso por cansado. Comed. Florin., 18: Yo me doy por pago de lo que padezco con el decir que me amas.—Consejar. Bosc., Cortes, 387: Yo no consejaria á nuestro cortesano que.—Yaga, de yacer.
Habla Trotaconventos: Yo os guardaré todo secreto.
Mas si alguien me acusare, pruébelo con la peor palabra que yo haya dicho. Tómeme por palabra, cójame á palabras.—A osadas se tenga, con brío y valor insista en su acusación. A osadas, por maneras osadas ó atrevidas, con brío, atrevidamente. Cid, 44: Aosadas corret, que por miedo non dexedes nada. Berc., Loor, 161: Despues delante Nero aosadas fablaba. O callará vencido y desmentido ó le tendré por más vil que el diablo.—¡Váyase por menga!, modo de despedirle malamente, motejándole de diablo. Por como para (c. 750). Menga, el diablo. Luc. Fern., 8: ¡Vaite á menga! Entre andaluces, hoy mengue: ¡Malos mengues te tajelen, mar chavó! (te coman).
Sigue animándola, que el secreto se guardará, que nadie podrá infamarla ó que, en ese caso, don Melón (aquel buen mançebo) se lo desmentiría.—Qualsequier, cualquiera.
Es cosa no vergonzosa, tiene abiertos todos los caminos: maravillome porque te detiene el miedo o la vergüenza.
En cuantas priesas, apuros: así en G; en S, guysas, de cuantas maneras. A. Cruz, S. Luc.: Tan caballeros en su guisa, que les parece que no hay otra cosa, sino lo que ellos dicen. Quij., 1, 9: Con las espadas altas y desnudas, en guisa de descargar dos furibundos fendientes.—Trexnar, treznar, traer y llevar sujeto y atado, como á bestia. ¡Con qué verdad pinta la lucha del alma!
Desacordadas, desacordes, encontradas.—Mesturada, acusada públicamente.—Defiende, prohibe.—Tan seguido, tan acosado, y tómase de la caza.
El la vençe, mi amor.—Apoderado, que se ha apoderaro de, más poderoso.
Quexo, como quexa. Pero Niño, 2, 14: Que nunca ome le sintió facer nin mostrar quejo ninguno.
Aquí parece hablar Trotaconventos, confirmando lo de la dueña. En las disputas, tanto más se enciende uno, cuanto más palabras dice y oye del adversario: así, cuantas más palabras de amor oye (atyende) la dueña, de parte del amador, tanto más la inflama y enciende en amor doña Venus.
Amatar la llama, común, como matar, del fuego, la lumbre. Garcil., Eleg. 2: Que amata | el fuego... Así, para poder ser amatado. Madrig., Epif., 3: Las muchas aguas de los trabajos y tribulaciones no pudieron amatar la caridad. Comed. Florin., 7: Mató la vela: á buenas noches.—Vos derrama, os departe y distrae en mil cuidados. León, Brazo: La facilidad con que nuestro corazón se derrama en el amor de estas prendas. J. Ang., Conq., 4: Derramanse de tal manera amando, que muy presto vienen á desfallecer. Gran., Mem., 5, 4, 2: Derramame la liviandad y me entorpece la pereza.—Si ella non se atama, si la porfía no se acaba, acabará ella con vuestra vida. Bibl. Gallard., 1, 498: Y amargura | faze triste que mi vida | se atama. Id., 1, 1161: Acaba, hijo Polido, | sus, atama. Autos s. XVI, 1, 56: La oveja coja parió, | y ansi como hubo atamado | espenzó á dar de gritado.
Cumplid vuestros deseos amorosos, sino os matarán ellos como si fueran vuestro enemigo. Todo el verso está tan corrompido, que he tenido que rehacerlo por conjeturas. ¡Qué bien da la puntilla la sabida vieja!
Faces, cara. Mingo Rev.: Turbaçión en los coraçones y despues en las hazes, que asy dise el filósofo: el rostro espejo es del corazón.—La desyerra, posv. de des-errar, el andar errado. Lope, Tobías, 2, t. III, p. 291: Y si el deseo se desyerra? Yerra.—Lo falle, lo yerra, de fallir. Cid, 760: al rey Fariz III | colpes le auie dado. | Los dos le fallen, é el unol ha tomado.
Creo que pretendéis matar el amor con olvidaros ó huir del que amáis; pero no penséis en este inútil medio, pues nada más que la muerte es capaz de separar las voluntades de los que se quieren.
De las nueses, de partitivo. Quij., 1, 41: Que buscaba de todas yerbas para hacer ensalada. Villena, Cis., p. 40: Y quando el rey toma del vino. Id., p. 56: Con el caldo en que se el buey cosió.—Y, allí.
Una pasada, camino, paso. Pero Niño, 2, 25: Non les vagaba pelear por defender la pasada, era ancha. Berc., S.D., 235: Eran aviessas las passadas.—Syn ninguna rreguarda, sin reparo alguno, y es además la retaguardia, de reguardar. Lis. Ros., 3, 1: No nos viste, señor, en tu reguarda asestadas las puntas de nuestras espadas en su corazón.—En pellote, ó es lo mismo que en pelota ó en pelete, esto es, en paños menores, lo cual no parece probable; ó con el traje de casa, que sería un pellote, como quien dice en bata, sin vestir traje de calle, y es lo más probable.
Calla callando, muy callandito.—Otre en S, como otri, otre, otrien, formas viejas; otri se usa en el pueblo. Corr., 82: El nido del monte, hoy es mío, mañana de otre.
Habla de su cosecha el Arcipreste, sacando la moraleja y filosofando. Çiega es, no es mucho se ciegue la mujer pretendida, echando, como echa, el resto su seguidor.
Conquista, buscada, de conquaes(i)ta(m); çiega, intransitivo; quista, querida. Cuando tratan de burlarse de ella, ella, de ciega, se cree muy querida.
Pell-ota, pelota, de pell-a; en S, pella.
Por malo que sea, el encantador saca de su madriguera á la culebra.
Rromero hito saca çatico, el mendigo peregrino, hito, que insiste, saca mendrugo. En Aragón fito es constante, como cutio, y como adverbio de hito en hito.—Çenico: pero para que no os tengan por cínico, hablad cuando yo no esté, con ella á solas, y más que hablar, recabad de ella. Çen-ico pudiera también ser lo mismo que çestilla, como cen-acho y cen-eque; aunque el quando yo y non fyco, cuando no esté yo allí, parece pedir el valor de cínico, desvergonzado.—Y, allí.—Fyco, como finco, hallarse parado, fijo, perdida la n, úsase en portugués y gallego.
Cuando te dan la cabrilla ó la vaquilla, tómala presto, aprovecha la ocasión, refrán (Quij., 2, 4). Cesto decimos del torpe, y aquí igualmente cestilla. Más vale avergonzarse, que guardarse la congoja y deseo en el corazon, refrán.—Faz, cara; mancilla, pena; ó Más vale rostro bermejo, que corazón prieto, rojo de vergüenza, negro ó prieto de pena.
Carbon-iento, negro, aludiendo al diablo, que es lo que vale aquí el pecado y tiénele por tal al Arcipreste por la costumbre de atribuir al diablo lo maravilloso é inesperado, como quiere dar a entender la vieja, que es la aparición de don Melón, que para eso hace todos esos aspavientos, tan divinamente pintados por el autor; todo ello por el hábito de clérigo, que aquí se supone lleva el protagonista. Es un monólogo burilado en oro, que vale por la mejor escena dramática. La reposería de la vieja en fingir estrañeza, lo natural de los varios sentimientos que le ocurrirían si no fingiese, el brío y ligereza en expresarlos, todo es admirable.—Ventar, husmear, propiamente del perro ventor. Monter. Alf., 1, 29: Ado vieren que algun can ventare, que caten bien á qué lugar. Todas estas dudas fingidas para quedar ella á salvo y para serenar y aparejar con el deseo á doña Endrina, no la tomase de sopetón.
Ojo de beserro, grande y hermoso, como Homero se los atribuyó á Hera y á otras mujeres: βοωπις.—Tirar el fierro, sacar, descorrer el cerrojo. Trag. Policiana, 2: Tiradme de aquí estas botas.
Tiradvos dende, salid de ahí; ¿trájoos ahí el diablo? Al diablo se atribuye todo lo milagroso é inesperado, y que así llegó allí, quiérelo persuadir á la dueña. Bibl. Gallard., 1, 1149: Anda, tírate de ahí.—Dende, vulgar todavía, de allí, de ahí. Celest., VI, p. 69: Callarás, pardios, ó te echaré dende con el diablo. L. Fern., 191: N'os quereis dende quitar? Al cura de San Pablo había, sin duda, hecho otro servicio la trotaconventos; la cual no pierde ripio para recordarle que ha de ser generoso con ella.—Abad por cura era común: El abad de donde canta, ende yanta.—¿Non..., á doña Endrina, lo que indica que para darle más confianza le había hecho clavar la puerta por dentro.
Con byen, á buenas, no de malas maneras. Non vos alhaonedes, probablemente no os turbéis, del arábigo الحان aljhán, turbado de alegría ó tristeza, de حن, jhnana, turbarse así. Sigue fingiendo la vieja.
Faltan 32 coplas, que algún escrupuloso rasgó aquí á lo mejor del cuento.
A mí non rebtedes, no me lo echéis á mí en cara, de rep(u)tar(e). Cobro, medio de lograr algo, de llegar al cabo. Lo mejor que podéis hacer es que calléis lo mal hecho ya. Todo lo dice la vieja bastante después de la última escena.
Enfamedes, os infaméis.
A tuerto ó á derecho, según justicia ó contra ella, de todos modos. Cal. e Dimna, 4: Non se temen de fablar sus sabores á tuerto ó á derecho. Tuerto es lo opuesto de derecho ó justo, injusticia. Libr. engañ., p. 42: ¿Qué dirás, fasiendo atan gran tuerto en dexar á tu fijo á vida é non querer faser del justiçia? A daño hecho..., refrán. Sotecho, como sotechado, que dicen en Segovia, sustantivo.
Enseñaos ó aprended é id contra la tal; no hagáis lo que la picaza: callar á lo ya hecho. La frescura de la interesada Celestina parece ya aquí en este irónico epifonema final.
Por un poco de cebo mueren.
Desonrrada, participio concertado.
Habla ya el Arcipreste por cuenta propia.
Habla y dice la vieja la sentençia buena. Endurar, aguantar, tolerar, de durar. Cid., 704: Non lo pudo endurar.
Recuérdese que locura, es para el Arcipreste el amor. En presuras, en aprietos, de pressura(m), premere. Valdés, Corint.: Al tiempo de las mayores presuras y de las mayores angustias. J. Pin., Agr., 31, 11: Donda pariste sin pena, sin dolor y sin presura.
Como todos entonces, atribuye á Ovidio lo de Pamphilus: pero Nason no se conoció hasta el primer Renacimiento italiano, que medio siglo después vino a España con Santillana y D. Enrique de Villena. Lo feo que haya en los hechos narrados son de Pánfilo; la moralidad que encierran, es mía.
Dueñas, abrit orejas, oyd buena liçión,
Entendet las palabras: guardatvos del varón;
¡Guardat!, non vos acaya como con el león
Al asno syn orejas é syn su coraçón:
El león fué doliente; dolíale la tiesta.
Quando fué sano della, que la traya enfiesta,
Todas las animalias, el domingo en la siesta.
Venieron ant'él todas á fazer buena fyesta.
Estava ay el burro: fesieron dél juglar.
Como estava byen gordo, començó a rretoçar,
Su atanbor taniendo, muy alto á rebusnar:
Al león é á los otros ovieralos atronar.
Con las sus caçurrías el león fué sanudo:
Quiso abrirle todo; alcançar non le pudo.
Su atanbor taniendo fuese, más y non estudo:
Sentióse por escarnido el león del orejudo.
El león dixo luego que merçed le faría.
Mandó que le llamasen, que la fiesta onrraría,
Quanto él demandase, tanto le otorgaría.
La gulhara juglara dixo que l' llamaría.
Fuese la rraposilla ado el asno andava
Paçiendo en un prado. Tan byen lo saludava:
«Señor», dixo, «confadre, vuestro solás onrrava
»Á todos, é agora non valen una hava.
«Más valie vuestra albuérbola é vuestro buen solaz,
»Vuestro tabor sonante, los sonetes que faz',
»Que toda nuestra fiesta: al león mucho plaz'
»Que tornedes al juego en salvo é en paz».
Crió falsos falagos: él escapó peor.
Tornóse a la fiesta baylando el cantador.
Non sabie la manera, el burro, del señor:
Escota el juglar neçio el son del atabor.
Como el león tenia sus monteros armados
Prendieron á don burro, como eran castigados:
Al león le troxieron; abriol' por los costados;
De la su segurança son todos espantados.
Mandó'l león al lobo con sus uñas derechas
Que lo guardase todo mijor que las ovejas;
Quando el león traspuso una o dos callejas,
El coraçón el lobo comió é las orejas.
Quando el león vyno por comer saborado,
Pedió al lobo el asno, que l' avie comendado;
Syn coraçón, syn orejas tróxole desfegurado;
El león contra el lobo fué sañudo é yrado.
Diz' el lobo al león que el asno tal nasçiera:
Que sy él su coraçón é orejas toviera,
Entendiera sus mañas é sus nuevas oyera;
Mas que non lo tenía é por ende veniera.
Assy, señoras dueñas, entended el rromançe:
Guardatvos d' amor loco, non vos prenda nin alcançe;
Abrid vuestras orejas; el coraçón se lançe
En amor de Dios lynpio; loco amor non le trançe.
La que por aventura es ó fué engañada,
Guárdese que non torne al mal otra vegada:
De coraçón é orejas non quiera ser menguada;
En ajena cabeça sea bien castigada.
En muchas engañadas castigo é seso tomen,
Non quieran amor falso, loco rriso non asomen:
Ya oystes que «asno de muchos, lobos le comen»,
Non me maldigan algunos, que por esto se concomen.
De fabla chica dañosa guárdes' muger falagera:
Que de un grano d' agraz se faze grant dentera,
De una nues muy chica nasçe muy grand nogera,
Muchas espigas nasçen d' un grano de çevera.
Andan por todo el pueblo della muchos desires,
Muchos después la enfaman con escarnios e rreyres,
Dueña, por te desir esto non t' asañes nin t' ayres,
Mis fablas é mis fasañas ruégote que bien las mires.
Entyende byen la estoria de la fija del Endrino:
Díxela por dar ensyenplo, non porque á mí avino;
Guárdate de falsa vieja é rrason de mal vesino,
Sola con ome non fies nin te llegues al espino.
Seyendo yo después desto syn amor é con coydado,
Vy una apuesta dueña seer en el su estrado:
Mi coraçón en punto levómelo forçado:
De dueña que yo vyese nunca ffuy tan pagado.
De talla la mejor de quantas yo ver pud',
Niña de pocos días, ryca é de vertud,
Fermosa, fijadalgo, de mucha joventud:
Nunca vy tal como ésta, ¡sy Dios me dé salud¡
Apuesta é loçana é duena de lynaje;
Poco salya de casa: era como salvaje.
Busqué Trotaconventos, que siguiese este viaje;
Que éstas son comienço para el santo pasaje.
Sabed que non busqué otro Ferrand Garçía,
Nin lo coydo buscar para mensajería:
Nunca se ome byen falla de mala conpanía:
De mensajero malo ¡guárdeme Santa María!
Aquesta mensajera fué vieja byen leal:
Cada día llegava la fabla; mas non ál;
En esta pleytesía puso femençia tal,
Que çerca de la villa puso el arraval.
Luego en el comienço fiz' aquestos cantares;
Levógelos la vieja con otros adamares:
«Señora», diz', «conpradme aquestos almajares».
La dueña dixo: «Plaz'me, desque me los mostrares».
Començó á encantalla, díxole: «Señora fija,
»Catad aquí que vos trayo esta preçiosa sortija;
»Dadme vos ésta... (poc' á poco la aguija);
»Sy me non mesturárardes, dirévos una pastija».
Diz': «Yo sé quién vos querría más cada día ver,
»Que quien le dies' esta villa con todo su aver:
»Señora, non querades tan horaña seer,
»Quered salyr al mundo, á que vos Dios fiz' nasçer».
Encantóla de guisa, que la enveleñó,
Dióle aquestas cántigas, la çinta le çynió;
En dándole la sortyja del ojo le guiñó,
Somovióla ya quanto é byen lo adeliñó.
Como dise la fabla, que del sabyo se saca,
Que «çedaçuelo nuevo tres días en estaca»,
Díxome esta vyeja, por nonbre há Urraca,
Que non querría ser más rapaça nin vellaca.
Yo l' dixe como en juego: «Picaça parladera,
»Non tomes el sendero é dexes la carrera:
»Syrve do avrás pro, pues sabes la manera:
»Que «non mengua cabestro á quien tyene çivera».
Non m' acordé estonçe desta chica parlylla:
«Juga jugando dize el ome grand mansilla».
Fué sañuda la vieja tanto, qu' á maravilla,
Toda la poridat fué luego descobrilla.
Ffué la dueña guardada quanto su madre pudo,
Non la podía ver ansí tan á menudo:
Ayna yerra ome, que non es aperçebudo:
Ó piensa bien qué fables ó calla, fazte mudo.
Provélo en Urraca, dótelo por conssejo:
Que nunca mal rretrayas á furto nin en conçejo,
Desque tu poridat yase en tu pellejo,
Que, como el verdadero, non ay tan mal trebejo.
Á la tal mensajera nunca le digas maça,
Byen ó mal que gorgee, nunca l' digas pycaça,
Señuelo, cobertera, almadana, coraça,
Altaba, traynel, cabestro nin almohaça,
Garavato nin tya, cordel nin cobertor,
Escofyna nin avancuerda nin rascador,
Pala, agusadera, freno nin corredor
Nin badil nin tenasas nin ansuelo pescador,
Canpana, taravilla, alcahueta nin porra,
Xaquima, adalid nin guya nin handora;
Nunca le digas trotera, aunque por tí corra:
Creo, si esto guardares, que la vieja te acorra.
Aguijón, escalera nin abejón nin losa,
Traylla nin trechón nin rregistro nin glosa:
Desir todos sus nonbles es á mí fuerte cosa,
Nonbles é maestrías más tyenen que raposa.
Como dise un Derecho, que «coyta non ay ley»
Coytándome Amor, mi señor é mi rey,
Dolyéndome de la dueña mucho esto me crey,
Que estava coytada como oveja sin grey.
Ove con la grand coyta rogar á la mi vieja
Que quisiese perder saña de la mala consseja;
La liebre del covil sácala la comadreja,
De prieto fazen blanco, bolviéndole la pelleja.
—«Alahé», diz', «açipreste, vieja con coyta trota,
ȃ tal fasedes vos, porque non tenedes otra:
»Tal vieja para vos guardadla que conorta,
»Que «mano besa ome, que la querría ver corta».
»Nunca jamás vos contesca lo que diçe el apodo.
»Yo lo desdiré muy bien é lo desfaré del todo,
»Asy como se desface entre los pies el lodo,
»Yo daré á todo çima é lo traheré á rodo.
»Nunca digades nonbre malo nin de fealdat;
»Llamatme buen amor é faré yo lealtat:
»Ca de buena palabra págase la vesindat,
»El buen desir non cuesta más que la nesçedat.»—
Por amor de la vieja é por desir raçón,
Buen Amor dixe al libro, á ella toda saçón:
Desque bien la guardé, ella me dió mucho don:
Non ay pecado syn pena nin bien syn gualardón.
Ffizo grand maestría é sotil travesura:
Fízose loca pública andando syn vestidura;
Dixo luego la gente: «¡Dé Dios mala ventura
»Há vieja de mal seso, que fase tal locura!»—
Dizen por cada cantón: «¡que sea malapreso
Quien nunca á vieja loca creyese tal mal seso!»
De lo que ante creyan, fué cada uno rrepeso:
Dixe: «En mano de vieja nunca dy mejor beso.»
Ffué á pocos de días amatada la fama,
Á la dueña non la guardan su madre nin su ama;
Tornéme á mi vieja como á buena rama.
Quien tal vieja toviere, guárdela como al alma.
Ffízose corredera de las que venden joyas,
Ya vos dixe que éstas paran cavas é foyas
Non ay tales maestras como estas viejas Troyas:
Estas dan la maçada: ¡si as orejas, oyas!
Otrosí ya vos dixe qu' estas tales buhonas
Andan de casa en casa vendiendo muchas donas,
Non se rreguardan dellas, están con las personas,
Fazen con el su vyento andar las atahonas.
La mi leal Urraca, ¡que Dios me la mantenga!,
Tovo en lo que puso, non lo fas' toda menga:
Diz' «Quiero m' aventurar á quequier' que me venga.
ȃ fazer que la pella en rodar non se tenga.
»Agora es el tyempo, pues que ya non la guardan
»Con mi buhonería de mi non se rreguardan;
»Quanto de vos dixieron, yo faré que lo padan:
»Ca do viejos non lydian, los cuervos y non gradan.»
Ssy la enfychisó ó sy le dyó atyncar
Ó sy le dió raynela ó le dyó mohalinar
Ó sy le dió ponçoña ó algund adamar,
Mucho ayna la sopo de su seso sacar.
Como faze venir el senuelo al falcón,
Asy fiz' venir Urruca la dueña al ryncón:
Ca digovos, amigo, que las fablas verdat son:
Sé que «el perro viejo non ladra á tocón».
Como es natural cosa el nasçer é el moryr,
Ovo por mal pecado la dueña á ffallyr:
Murió á pocos días, non lo puedo desir:
¡Dios perdone su alma é quiérala rresçebyr!
Con el triste quebranto é con el grand pesar
Yo cay en la cama é coydé peligrar;
Pasaron byen dos días, que me non pud' levantar;
Dixe yo: «¡Qué buen manjar, synon por el escotar!»