Chapter Footnotes:

[1] Banco, Bank. Related Words: Tesorería, Treasury; Banca, casa de banca (banking establishment), Caja de Ahorros, Savings Bank; Caja de Préstamos, Loan Corporation; Banco Nacional, National Bank; Banco de Londres, Bank of London; Banco Hipotecario, Loan Bank; Banco Municipal de Préstamos, Municipal Pawnshop; Banco de Construcciones, Loan and Building Association; Banco Agrícola, Farmers’ Loan Company, Rural Credits Bank.

Directorio, Board of Directors; Gerente, Manager, Director; Tesorero, Treasurer; Tesorería, Treasury, Treasurer’s Office; Cajero, Cashier; Contador General, Auditor; Tenedor de Libros, Bookkeeper; Pagador, Paying Teller; Recibidor, Receiving Teller; ventanilla, window.

Operaciones mercantiles, business (mercantile) operations; compra y venta, compraventa, buying and selling; especulación, speculative transactions; movimiento mercantil, business; corretaje, brokerage; negocio, deal, dealings, business.

[2] préstamo, prestar en hipoteca, to loan on security. Related Words: fianza, seguridad, garantía, bond, security, guaranty, guarantee; dar fianza, to give bond; contrato de compraventa, contract of bargain and sale; salir fiador, responder, to stand (act) as security.

[3] bienes raíces, real estate. Related Words: Propiedad raíz o inmueble, bienes inmobiliarios.

[4] Bolsa, Stock Exchange. Related Words: Cotizaciones, quotations; alza, baja, rising and falling (prices, market); operaciones bursátiles, Stock Exchange operations; acciones, shares, stock; —— preferidas, —— ordinarias, preferred ——, common ----; diferidas, margin; Corredor de Bolsa, Stock Exchange broker; accionista, share- or stock-holder; fondos públicos, Government or State securities; títulos, bonos u obligaciones de la Deuda Pública, o la Deuda Flotante, shares or bonds of the National Debt; Consolidados, Consols; prima, premium; cédulas, bonos, stock certificates; vale, cupón, debentura, título.

[5] cualesquiera otros. Note that cualesquiera is the plural form of cualquiera.

Activo, assets. Related Expressions: Capital; —— suscrito, paid-up capital; —— autorizado, authorized ——; —— en oro, —— en metálico, —— en dinero contante y sonante, —— in specie; —— en fondos públicos, —— in State securities; —— en efectivo, —— in cash; —— flotante, uninvested capital.

[6] Emitir billetes, To issue bills (money). Related Expressions: Papel moneda en circulación, curso forzoso (emisión sin garantía); papel moneda, billetes de banco, moneda fiduciaria, medio circulante; garantía de oro, conversion fund; oro amonedado, gold coin; oro en barras, —— en lingotes; acuñar moneda, to coin (or mint) money.

[7] Volviendo a, Returning to.

[8] propias de, peculiar to.

[9] con la ventaja de que ..., with the advantage that ....

[10] plazo fijo, time deposit accounts. Related Words: A la vista, at sight; al portador, to the bearer; a treinta días vista, at thirty days after sight; a la orden, a mi orden, to the order, to my order.

[11] cancelación, liquidation; payment. Related Expressions: Satisfacción de una deuda, pago, descargo, liquidación, saldo de cuentas, pago de la última cuota (installment).

[12] Ha puesto Ud. el dedo en la llaga, You have touched the heart of the matter.

[13] como no sea, unless it be. VARIANTS: Salvo, excepto.

XXXIII.—ENTRANDO AL MERCADO LATINO-AMERICANO
(to the vocabulary section)

—Entusiasmado por la pintura que hace Ud. de la América latina, deseo tentar mi suerte en esos nuevos mercados. Pero ignoro, me avergüenzo de decirlo, los detalles más elementales de tal tentativa; y en verdad no sabría ni siquiera cómo empezar mi nueva empresa.

—En cuanto a eso, todo depende del vuelo que Ud. piense dar a los negocios. No sería malo[1] que Ud. hiciera un primer ensayo por medio de alguna de las casas comisionistas de exportación establecidas en este país.

—¿Qué clase de negocios hacen esas casas?

—Algunas sirven de agentes a ciertas empresas importadoras de la América latina, realizando los pedidos y cobrando una comisión por este servicio. Otras son establecimientos mercantiles extensamente ramificados, con sucursales en los principales países del mundo. Por último, algunas de esas casas comisionistas son representantes exclusivos de fuertes firmas importadoras establecidas en el extranjero.

—Dice Ud. bien:[2] este procedimiento sería muy conveniente, sobre todo al principio, pues me evitaría el desagrado de tratar directamente con personas que operan en mercados que no conozco.

—Ciertamente. Se desentendería Ud. de[3] créditos, de los detalles y minuciosidades de la remisión, de atender reclamos, etc., y además recibiría su dinero inmediatamente.

—¿Qué me cuenta Ud.?[4] ¿Toman sobre sí[5] esas casas la responsabilidad exclusiva de cobrar el importe de las ventas?

—Sí tal. Para eso se han informado de antemano acerca de la solvencia, o como también se dice, la responsabilidad o el crédito de sus corresponsales. Como lo ve Ud., este procedimiento es el más expeditivo para quien, como Ud.,[6] considera que sus negocios de exportación son asunto incidental[7]; pero si Ud. desease fundar desde luego[8] un negocio importante, el mejor medio sería ponerse en relaciones directas con el mercado.

—¿Y para ello ...?

—El procedimiento más recomendable sería, a mi juicio, establecer una sucursal en cada centro comercial importante, a cuyo frente pondría Ud. un gerente, auxiliado por un cuerpo de empleados, alquilando un local que pudiera servir de almacén para el depósito de las mercancías.

—Las mías son máquinas, como Ud. sabe.

—En ese caso sería indispensable una buena reserva de piezas de repuesto. Su representante podría ir observando las condiciones del mercado, estudiando las fuentes de la concurrencia, y lo que es más importante, poniéndose en relaciones con quienes pudieran ser compradores.

—Un inconveniente veo en el procedimiento, y es el gasto considerable que implica.

—Sin duda hay que gastar mucho en establecer y mantener un plantel semejante; por eso, sólo pueden costear esta representación las empresas más poderosas, quienes, precisamente debido a ello, han llevado a cabo negocios importantes monopolizando a veces ciertas actividades comerciales.

—¿Qué tal sería[9] mandar a esos países un agente viajero?

—Es un procedimiento muy en boga; pero en ese caso deberá Ud. elegir una persona que hable el castellano, y sobre todo que sea de una cultura y experiencia algo mayor de la que usualmente se requiere para tales trabajos en los Estados Unidos. Ya sabe Ud. lo que nos recomiendan los que entienden de estas cosas[10]: «¡guiaos[11] por una política ilustrada, mandad comerciantes, no buhoneros y baratilleros!» En otras palabras, Ud. deberá enviar un agente que sea capaz de apreciar otros elementos fuera de los que se refieren a la utilidad que dejan las ventas. Su representante debe ser persona educada, capaz de[12] comportarse como caballero; deberá llevar cartas de presentación que le abran las puertas de los negociantes más conocidos, de los clubs y bancos, de las cámaras de comercio y otras organizaciones e instituciones mercantiles.

—¿No es posible utilizar como agentes a personas o firmas ya establecidas?

—Sin duda; pero, naturalmente, tendrá Ud. que cuidar, ante todo, de que esos representantes no estén interesados en la venta de productos propios similares a los suyos.

—Me imagino que las casas serias no aceptarán una representación a menos que se les dé agencia exclusiva en toda la América latina.

—¡Oh, no! La representación debe darse por países, aunque es cierto que en algunos casos es posible, y hasta conveniente, incluir varias pequeñas repúblicas vecinas en un solo territorio; como, por ejemplo, toda la América Central, o bien, regiones limítrofes tales como Argentina, Paraguay y Uruguay. En algunos países, especialmente en aquéllos que no cuentan con vías de fácil comunicación, como en Colombia y Venezuela, donde sería difícil y caro remitir las mercaderías de un punto a otro muy distante, es necesario a veces dividir la representación o hacer de modo que[13] los artículos sean remitidos directamente desde aquí a los clientes que residen en los distritos más distantes.

—Y si remitiera un catálogo a los comerciantes de la América latina a quienes mis artículos pudieran interesar, ¿no cree Ud. que recibiría pedidos de allá? Ninguno de los cónsules de esos países se negaría, me imagino, a remitirme una nómina de los comerciantes en mi ramo ....

—No le aconsejo a Ud. ese procedimiento. Desde luego tendría Ud. que gastar en la traducción al castellano de sus catálogos, pues no hay que pensar en remitirlos en inglés. Pero aun así, dudo que los resultados correspondieran al esfuerzo. Deseche Ud. la esperanza de capturar mercados con tan sencillos procedimientos. Antes que eso, le aconsejaría constituir aquí una asociación entre fabricantes de artículos semejantes a los suyos, y reducir de ese modo los gastos de una representación en el exterior. Me consta que algunos fabricantes mantienen con éxito agencias de esta clase, de las cuales reciben informaciones referentes a las condiciones del mercado, al par que mantienen[14] con el público un contacto personal, que es la mejor manera de interesar a los presuntos compradores.

Chapter Footnotes:

[1] No sería malo, It wouldn’t be a bad thing. VARIANTS: Sería bueno, convendría.

[2] Dice Ud. bien, You are right. VARIANTS: Tiene Ud. razón; dice Ud. la verdad.

[3] Se desentendería Ud. de, You wouldn’t have to bother with.

[4] ¿Qué me cuenta Ud.? You don’t say? VARIANT: ¡No diga Ud.!

[5] ¿Toman sobre sí ...? Are such firms responsible ...?

[6] para quien, como Ud., for one who, like yourself.

[7] considera que sus negocios de exportación son asunto incidental. Note omission of indefinite article.

[8] desde luego, from the start; from the beginning. VARIANT: Desde un principio.

[9] ¿Qué tal sería ...? How would it do ...?

[10] los que entienden de estas cosas, those who understand these things. Note preposition de which may be omitted.

[11] guiaos, guia(d)os. Note omission of d.

[12] capaz de, who is capable of.

[13] hacer de modo que, to arrange in such a way. VARIANTS: Arreglar de modo (or de manera) que; disponer las cosas de modo.

[14] al par que mantienen, at the same time keeping.

XXXIV.—LAS IMPORTACIONES DE NORTE AMERICA
(to the vocabulary section)

—¿Cuáles son las mercaderías, de los Estados Unidos que tienen fácil salida[1] en las plazas de la América latina?

—Su pregunta no puede contestarse en términos generales. Desde luego la demanda de ciertos artículos está impuesta por la geografía, el clima y las condiciones industriales de cada país. En la zona tórrida, no venderá Ud. vestidos de abrigo ni patines para el hielo. En ciertas ciudades argentinas y uruguayas donde la madera escasea, sería absurdo ofrecer en venta estufas que requieren leña como combustible; y en el norte de Chile, donde no llueve nunca, estarían de más los capotes impermeables.

—Esas son verdades de «Pero Grullo».[2] Mi pregunta tenía por objeto averiguar cómo influye la concurrencia de artículos europeos en la demanda por los productos similares norteamericanos.

—A ese respecto debe decirse que algunos géneros norteamericanos deben sufrir esa concurrencia con más éxito que otros.

—¿Cuáles son las mercaderías que se imponen en el mercado[3]?

—Los artículos de metal,—es decir, los de aluminio, hierro, acero, cobre y latón, así como las aleaciones de esos metales.

—¿Las mercaderías de madera no se hallan en este caso?

—Sí, por cierto; desde el producto bruto hasta el mueble más fino. Y otro tanto ocurre con los artículos de cuero, caucho y goma vulcanizada.

—Hasta aquí[4] he comprendido perfectamente. Ahora dígame Ud. ¿cuáles son las manufacturas que no compiten con éxito con las europeas?

—En esta clase entran los textiles, particularmente los tejidos de algodón, hilo y lana; las lozas, porcelanas y artículos de vidrio y cristal; las preparaciones de perfumería, los vinos, licores y otras bebidas.

—¿De modo que sería excusado[5] pretender introducir en la América latina las mercaderías que Ud. acaba de mencionar?

—No he dicho tanto.[6] Aquí se presenta otro aspecto de la cuestión. La concurrencia europea no es igualmente intensa en toda la América latina. Hay una zona, que comprende Méjico, América Central y las Antillas, donde los Estados Unidos llevan a Europa la ventaja de la proximidad y de una relación comercial más estrecha. Se puede decir que allí los Estados Unidos dominan en el comercio, como lo prueba el hecho de que las importaciones de este país son cuatro veces mayores que las de la Gran Bretaña.

—¿Quiere Ud. decir con eso que en la zona del Caribe nuestras mercancías tienen mayor salida que las similares europeas?

—Así es. En cuanto al resto de la América latina, esto es, los países de Sud América, las relaciones comerciales que éstos mantienen con Europa son más íntimas y fáciles, y la concurrencia es desfavorable a Uds. en cuanto a artículos de igual calidad y costo de producción. Como resultado de esta diferencia, la Europa domina en esa zona, con una importación muchísimo mayor que la de Estados Unidos. Allí sólo pueden imponerse las mercaderías realmente superiores,—entre ellas las ya mencionadas de metal, madera, cuero y caucho, en que los Estados Unidos se distinguen.

Chapter Footnotes:

[1] tienen fácil salida, find a ready sale (market). VARIANT: Pueden venderse más fácilmente.

[2] verdades de «Pero Grullo», truisms of no particular value. VARIANT: «Perogrullada».

[3] que se imponen en el mercado, for which there is a market.

[4] Hasta aquí, Up to this point. VARIANT: Hasta ahora.

[5] ¿... sería excusado ...? ... would be useless ...?

[6] No he dicho tanto, I would not go so far as that. VARIANTS: No quiero decir tanto (or eso); no voy tan lejos.

XXXV.—NACIONALIDAD
(to the vocabulary section)

—¿Cómo imponen la nacionalidad las repúblicas de la América latina?

—En la mayor parte de esas repúblicas se consideran naturales todos los nacidos en ellas.[1] Algunas excluyen de esta condición a los hijos de extranjeros, siempre que[2] el hijo no opte por la nacionalidad de nacimiento al llegar a su mayoría de edad.[3] En otras, las constituciones acuerdan a los hijos la nacionalidad de sus padres sólo en caso que aquéllos expresamente lo soliciten dentro de un tiempo breve después de alcanzada la mayoría de edad.

—¿Conserva el que nace en el extranjero, de padres latino-americanos la nacionalidad de sus progenitores?

—Fuera de Méjico y alguna otra república cuyas constituciones declaran nacionales a todos los hijos de padres nativos, sin excepción, incluyendo así, por lo tanto, a todos los nacidos en el extranjero, los demás países latino-americanos sólo adoptan este principio cuando el así nacido[4] se domicilia en el país.

—Y en ese caso, ¿deben ambos padres ser nativos de la república de que se trate?

—Algunas constituciones exigen que ambos padres lo sean; otras requieren esta condición sólo del padre; algunas—las menos—del padre o la madre.

—¿Se estimula la naturalización de los extranjeros?

—Sí, por cierto; pero la legislación al caso no es uniforme. Algunos países establecen que todo extranjero que ejerce algún oficio o profesión, o que posee propiedad raíz o capital en giro, es considerado ciudadano, a menos que aquél manifieste su propósito de conservar su nacionalidad original. En la mayoría de los países la ciudadanía debe solicitarse, y el tiempo de residencia necesaria para ello varía desde un año en Chile hasta diez en Panamá.

—¿No puede abreviarse ese tiempo?

—Sí; en caso de que el extranjero en cuestión sea propietario, o tenga familia, y sobre todo si es casado con una natural del país. Algunas repúblicas hispanoamericanas facilitan la naturalización a los hijos de las otras naciones hermanas. La mayoría de las repúblicas de Centro América consideran ciudadanos de las mismas a todos los residentes que, nacidos en otra nación centroamericana, no expresen el deseo de conservar su nacionalidad.

Chapter Footnotes:

[1] todos los nacidos en ellas, all those born therein.

[2] siempre que, provided that. VARIANT: Con tal que.

[3] al llegar a su mayoría de edad, upon reaching his majority (full legal age). VARIANT: Cuando llegue.

[4] el así nacido, the one thus born.

XXXVI.—EDUCACIÓN
(to the vocabulary section)

—¿A qué edad comienza la educación de los niños en la América latina?

—Cada uno de esos países tiene su legislación propia, y ésta admite diferencias aún dentro de una misma nación; pero puede decirse que en general los niños ingresan a la escuela primaria a los seis años de edad.[1] En los países que han incorporado a sus instituciones de enseñanza los jardines de infantes, o sea escuelas maternales o kindergartens como también se los llama, el niño empieza su educación a una edad más temprana.[2]

—Hablaba Ud. hace un momento de diferencias en la legislación escolar dentro de cada país: ¿no está centralizada en cada una la dirección de la educación?

—Es cierto que casi todas las naciones hispano-americanas han creado en la administración federal un Ministerio encargado de dirigir la instrucción pública; pero por lo común, ese departamento gubernamental se encarga sólo de administrar la educación superior, la secundaria, la normal y la especial. Tocante al[3] gobierno de la enseñanza primaria, la tendencia de la legislación es asegurar a su respecto la autonomía de los estados, provincias o departamentos, que son los nombres de las divisiones políticas correspondientes a las que, en Estados Unidos, se llaman estados. En cada una de esas divisiones las autoridades dirigen los asuntos relativos a la enseñanza primaria con entera independencia y aún con rentas propias; en otros países la autonomía es menos completa, y los consejos locales administran los fondos votados por el gobierno federal. Por último, no es raro el caso en que[4] los dineros destinados a la educación proceden de ambas fuentes.

—¿Es gratuita la enseñanza elemental?

—Casi en todas partes; pero aun donde la gratuidad es un principio proclamado, no todos los niños reciben gratuitamente los libros y otros útiles escolares. Algunos países todavía imponen a los educandos un derecho pecuniario que se paga al recibir la matrícula. Este impuesto es módico, sin embargo, y de él están exentos los que no pueden satisfacerlo.

—¿Es también obligatoria la enseñanza primaria?

—La ley así lo establece en la gran mayoría de las repúblicas de que tratamos; pero son tantos los inconvenientes con que se tropieza para dar instrucción a todos los niños en edad escolar,[5] que las contravenciones a la ley quedan impunes.

—¿Cuáles son los inconvenientes a que Ud. se refiere?

—Uno de los mayores obstáculos a la difusión de la enseñanza es la vasta extensión de casi todos esos países, en los cuales la población se halla diseminada aquí y allá.[6] Como puede esperarse,[7] los centros urbanos dan las cifras más altas de inscripción y asistencia escolares.

—Nuestras equivocadas ideas acerca de la América latina nos hacen pensar involuntariamente en que todas esas repúblicas siguen los mismos planes y administran sus escuelas del mismo modo.

—Ya ve Ud. que no es así. Hablando de planes,[8] y sin salir por ahora de la enseñanza primaria, le diré a Ud. que ésta dura cuatro años en algunos países y en otros más, aunque seis puede considerarse el promedio general. Unos países han establecido la escuela intermedia, entre la primaria y la secundaria; en los otros los cursos del bachillerato empalman con los de la escuela elemental sin transición alguna.

—¿Se exige que los niños pronuncien el idioma materno como lo hacen los españoles?

—Sólo por excepción, especialmente cuando en las clases de lenguaje los alumnos deben distinguir ciertas letras por su sonido; pero fuera de estos casos, no se insiste en la pronunciación peninsular.[9] Esto no obstante, en el estudio del idioma se ponen ante el alumno los autores más castizos, tanto nacionales como de España. Se hace esfuerzos por conservar las formas puras y el significado propio de las palabras; pero cuando las voces nuevas o alteradas en su acepción responden a diferencias en el ambiente y las costumbres, se muestra el mismo celo por consagrar su significado y arraigarlas en el habla popular.

—¿Cuentan todas las escuelas primarias con maestros diplomados?

—Tampoco es ello posible excepto en los países más ricos y adelantados, y eso sólo en ciertas zonas. En todas partes se nota[10] la necesidad de aumentar el número de las escuelas normales. Muchos países remedian en parte[11] esta deficiencia, dando clases de pedagogía y ciencias afines en los institutos secundarios.

—¿Qué modelos siguen los educadores latino-americanos en la organización de la enseñanza?

—En la escuela primaria las ideas pedagógicas de los Estados Unidos se han impuesto; pero en la enseñanza secundaria predominan los sistemas franceses y alemanes.

—¿Cuál es la razón de esa diferencia?

—Los colegios o liceos de enseñanza secundaria existían como anexos de las universidades antes que se organizara la enseñanza primaria. Cuando esto último ocurrió, los institutos secundarios no ligaron su suerte a la de la escuela primaria, ni progresaron al paso de ella como ocurrió en los Estados Unidos, sino que conservaron sus viejas relaciones con la Universidad, de la cual muchos son anexos hoy día.

—¿Ocurre eso en todos los países latinoamericanos?

—Sí; sobre todo en aquéllos donde las viejas universidades han impuesto una dirección a la educación. Algunos países, y ciertas regiones dentro de un país, están más libres que otros de esa tradición y, por lo tanto, han comenzado a organizar la enseñanza secundaria como continuación de la primaria, con el propósito de que la mayor parte del pueblo pueda terminar en ella su educación después de haber adquirido conocimientos de valor práctico para la vida.

—A propósito de esos anhelos, ¿ha progresado algo la enseñanza industrial en la América latina?

—En algunos países esa enseñanza ha sufrido una evolución significativa. Por muchos años sus limitadas actividades tenían por órganos humildes escuelas pobremente equipadas y dirigidas por religiosos, a las que asistían niños huérfanos, abandonados o precozmente delincuentes. Pero hoy día la enseñanza industrial se va dignificando en algunos países, en donde pueden verse institutos tan bien equipados y dirigidos como las buenas manual training high schools de los Estados Unidos. Las escuelas de comercio se extienden igualmente, así las de varones como las para mujeres.

—¿Se da a la mujer una enseñanza profesional fuera de la que se exige para ejercer el magisterio?

—Sí, señor; pues la enseñanza industrial para la mujer ha pasado de la etapa filantrópica a la económica, aunque sólo en algunos centros, que son contados[12] todavía. En ellos no sólo se ha franqueado ante la mujer las puertas de la universidad sino—lo que es más importante todavía—las de las escuelas profesionales, donde ella adquiere las artes manuales indispensables para su independencia económica. Ya funcionan en la América latina escuelas agrícolas para mujeres donde se les inculca los conocimientos que tienen relación con la granja y el hogar.

—Según eso, las escuelas agrícolas para varones deben de hallarse en un estado floreciente.

—Sí; sobre todo en la Argentina, Brasil y Chile. Además de los institutos para la enseñanza de la agricultura en general, empiezan allí a fundarse las escuelas regionales; es decir, las escuelas destinadas al estudio científico y la explotación económica de los productos de la región en que se hallan. Así encuentra Ud. escuelas de viti-vinicultura, de sacaritecnia para el estudio del azúcar, de praticultura para el estudio de los prados y la alimentación del ganado, las de lechería, de fruticultura, escuelas forestales, de productos industriales tropicales, etc.

—He oído decir que la enseñanza militar y la naval están bien organizadas en Argentina y Chile.

—También el Brasil presta atención creciente a esta rama de la educación técnica. Además de la escuela militar, hay en esos países escuelas superiores de guerra, de caballería, de tiro, de clases o sea de cabos y sargentos, de aprendices armeros, y de aviación. En el ramo de la marina, aparte de las escuelas navales que preparan los oficiales de las respectivas escuadras, las hay de aplicación para los mismos, así como para pilotos, aprendices artilleros, torpedistas, mecánicos, marineros, grumetes y foguistas.

—¿Tienen esos países el servicio militar obligatorio?

—Sí; y hace Ud. bien en[13] mencionar ese punto al tratar de la educación, pues la conscripción militar es una verdadera escuela en la que los jóvenes de veinte años completan su educación, reciben nociones de agricultura y se ejercitan en ciertas prácticas industriales.

—¿Son las universidades[14] parecidas a las nuestras?

—Parécense más bien a las viejas universidades de las naciones católicas europeas, cuyo espíritu han conservado en parte aunque una vez que pasaron a depender del Estado se impuso en ellas, como consecuencia, la enseñanza laica. Hay, sin embargo, algunas universidades católicas y otras que, aunque oficiales, enseñan teología y derecho canónico.

—¿Es cierto que algunas universidades hispanoamericanas se fundaron antes que las nuestras?

—No sólo eso, sino que las Universidades de San Marcos en Lima, la de Méjico, la de Bogotá en Colombia y la de Córdoba en la Argentina funcionaban ya cuando los primeros peregrinos llegaron a Plymouth.

—Es sorprendente. ¿Todos los países latinoamericanos tienen universidades?

—Con excepción de dos o tres,—donde, sin embargo, funciona alguna escuela profesional superior cuyos estudios son de carácter universitario—todas las repúblicas americanas tienen una o varias universidades nacionales, esto es, sostenidas con los fondos del gobierno federal y administradas por autoridades nombradas por él. Esta circunstancia asegura la validez del diploma en todo el territorio de la república, y, en ciertos casos, como ocurre en Guatemala, los títulos son aceptados en otras repúblicas. Pero esto es caso excepcional.

—¿Se aceptan en las repúblicas latinoamericanas los títulos profesionales de las universidades norteamericanas?

—No; los que de ellas egresan deben dar un examen de reválida ante la universidad cuyos títulos desean obtener.

—¿Cuáles facultades son más concurridas?

—Las de jurisprudencia, de ciencias políticas, de filosofía y letras, de artes liberales y ciencias. Además hay facultades de medicina, farmacia, odontología, de ingeniería, de agricultura y veterinaria, etc. Sin embargo, una evolución significativa ha tenido lugar en la Argentina, donde la Facultad de Medicina es la más frecuentada de las que componen la Universidad de Buenos Aires, que es a su vez la más grande de la América latina.

—¿Cuántos alumnos tiene esa Universidad?

—Alrededor de ocho mil.

—¿A qué nacionalidad pertenecen por lo general los profesionales?

—Casi todos los que reciben un título en las Universidades de la América latina son hijos del país. El ser[15] doctor es una aspiración general en ellos; con que[16] quien no es[17] médico,[18] abogado[19] o ingeniero,[20] estudia para[21] arquitecto,[22] agrimensor,[23] dentista,[24] farmacéutico,[25] veterinario,[26] oculista,[27] etc. Sin embargo, la copiosa emigración al Plata ha llevado a las universidades argentinas muchos extranjeros, particularmente italianos y judíos rusos.

—Ha nombrado Ud. los abogados. ¿Se desarrollan los procesos jurídicos en la misma forma que en los Estados Unidos?

—Existen diferencias substanciales. Cada juez está auxiliado por escribanos o notarios, en cuyas oficinas, llamadas notarías, o escribanías, se presentan las demandas que constituyen la primera pieza de autos. A ésta se van agregando y cosiendo todas las subsiguientes, formando así lo que se llama[28] un expediente. A continuación de cada pieza, el escribano asienta todas las providencias, decretos, interrogatorios, careos, etc., al pie de los cuales el juez pone su «visto bueno» (Vº Bº).

—¿Quién hace la notificación a las partes?

—El escribano envía a su cliente copia de todas las piezas y sentencias durante el primer acto del procedimiento. Los demás actos o autos se presume que son conocidos de las partes con tal que[29] hayan transcurrido dos o tres días desde el en que fueron[30] firmados por el juez.

—Ese procedimiento supone una vigilancia minuciosa por parte de los litigantes.

—Este cuidado se deja, por lo general, a cargo de los procuradores, que representan a las partes. Cada litigante tiene el suyo.[31] Ellos toman conocimiento a nombre de sus clientes de los autos del procedimiento, que comunican, no a los litigantes, sino al abogado, el cual es en realidad quien dirige el proceso.

—¿El abogado no ve nunca[32] a sus clientes?

—Sí; éstos se comunican con aquél en su despacho, bufete o estudio.