Chapter Footnotes:

[1] N. N. E. == nornordeste.

[2] su nieve es purísima, y su distribución. The first su refers to the mountain, the second to the snow.

[3] ni. Although no explicit negative form is in the antecedent, the thought calls for ni instead of y.

[4] vistas de lejos, seen from a distance. VARIANTS: Vistas a la distancia; or desde una larga distancia (or trecho).

[5] en ocasiones, occasionally. VARIANT: En otros momentos.

[6] del sol poniente, of the setting sun.

3.—EL OMBÚ
(to the vocabulary section)

Uno de los caracteres distintivos del ombú es su longevidad dilatada, condición requerida en un ser que con dificultad se reproduce. No se conoce el término de su vida; nadie ha visto hasta ahora un ombú seco de vejez,[1] ni hay tradición que recuerde la edad juvenil de algunos. Por las enormes dimensiones de muchos de ellos, con treinta varas de circunferencia en su monstruosa raíz y diez en su tronco, puede juzgarse que tienen miles de años de existencia.

Además de su extraordinaria longevidad, tiene el ombú tal fortaleza que no hay huracán que lo derribe[2]; y es su vitalidad tan prodigiosa que ni la sequedad ni el fuego tienen poder para destruirlo. Si por acaso algún violento torbellino llega a destrozar su copa, muy pronto se rehace con asombroso vigor y doble lozanía.

El ha resistido las sequías destructoras que, de tiempo en tiempo, han asolado las campiñas....

El ombú prospera en los lugares más áridos, y en toda clase de terrenos, con tal de que no tenga una humedad excesiva. Sólo se multiplica por la semilla, y es preciso, mientras es pequeño, ponerlo a cubierto de las heladas. Trasplantándolo joven, no requiere ya ningún otro cuidado, ni el del riego, y a los cuatro o cinco años es un árbol frondoso.

No hay árbol como el ombú para formar umbrosas alamedas o avenidas arboladas. La naturaleza de nuestro clima, madrastra de los árboles exóticos, parece que les niega el sustento; exigen la solicitud y constante atención del hombre. El ombú, su hijo predilecto, prospera admirablemente sin necesidad de sus cuidados.

Marcos Sastre (Uruguayo)

FOOTNOTES:

[1] seco de vejez, dried up from old age; shriveled with age.

[2] no hay huracán que lo derribe, no hurricane is strong enough to uproot it.

4.—VEGETACIÓN DE LOS ANDES
(to the vocabulary section)

¡Qué diferentes son las selvas de Santiago de las de las cercanías de Quito! La altura de los árboles crece en razón inversa de[1] la elevación del suelo en que nacen. En las costas son colosales, y los diámetros enormes, los troncos derechos, perpendiculares, y dejando entre sí grandes espacios vacíos. Las lianas abundan en extremo. Maromas, cables semejantes a los de un grueso navío, bajan y suben, unas veces perpendiculares, otras envolviéndose espiralmente al rededor de los troncos. Aquí forman bóvedas, allí techos que no pueden penetrar los ardientes rayos del sol. Las palmeras, estos orgullosos individuos de las selvas inflamadas, levantan a los aires sus copas majestuosas, y descuellan sobre cuanto las rodea. Pocos musgos revisten los troncos. Las raíces someras se extienden horizontalmente a distancias prodigiosas. Un huracán, una ráfaga de viento arranca con facilidad estas masas inmensas que parecía desafiaban a todas las convulsiones y a la duración misma de los siglos. En su ruina envuelven todo cuanto existe en su vecindad. Hombres, animales, plantas, todo queda oprimido bajo su mole. El silencio augusto que reina en estas soledades en medio de la noche, se interrumpe con frecuencia con el ruido espantoso que causa su caída. No es el diente, no[2] las garras del tigre, no el veneno mortal de la serpiente lo que más se teme en el fondo de estas selvas. Los vientos, las dislocaciones del aire ponen pálido al viajero y le sacan de su lecho. ¡Cuántas veces turbó mi reposo una aura ligera seguida de un crujido! A cada paso hemos hallado espacios de ciento, de doscientas varas,[3] cubiertos de palizadas provenientes de la ruina de un árbol que desplomaron los años y los vientos....

Si los hombres son diferentes, la vegetación de nuestros Andes parece que toca en los extremos. En el corto espacio de veinte leguas halla el botánico observador plantas análogas a las de la Siberia, plantas semejantes a las de los Alpes, la vegetación de Bengala y la de Tartaria septentrional. Basta descender cinco mil varas para pasar de los musgos del polo a las selvas del Ecuador. Dos pulgadas de más en el barómetro hacen mudar de faz el imperio de Flora.[4] Los bálsamos, las resinas, los aromas, los venenos, los antídotos, todas las cualidades enérgicas están en la base de nuestra soberbia cordillera. Los cereales, las hortalizas, los pastos, las propiedades benignas están sobre sus faldas. En las simas se han refugiado las gramíneas, los musgos, y la mayor parte de las criptógamas. Aquí se vuelven a hallar cualidades enérgicas en algunas plantas. Los extremos, ya lo hemos dicho, se tocan.[5]

Francisco José de Caldas (Colombiano)

Chapter Footnotes:

[1] en razón inversa de, in inverse ratio to. VARIANT: En proporción inversa.

[2] No es el diente, no ..., no ..., It is not the ... fang or claws, nor .... VARIANT: Ni el diente, ni las ... ni el ....

[3] de ciento, de doscientas varas (not de ciento varas). VARIANT: De cien, de doscientas varas.

[4] el imperio de Flora, Flora’s realm; the realm of flowers.

[5] Los extremos ... se tocan, Extremes meet.

5.—EL BOSQUE DE CHAPULTEPEC
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Venid a este bosque, hombres que amáis la soledad y que buscáis inspiraciones. Veréis qué bello es, cuando en la alborada del día interrumpen las aves con sus silbidos el silencio con que se adormecía aquella naturaleza salvaje y misteriosa. La cumbre de los árboles más colosales[1] se ilumina con el albor de la mañana, y entonces resaltan más esas sombras, entre las que se mecen suavemente las ramas de la selva. Por entre[2] esas ramas flotantes y sombrías, pasan algunos rayos de luz, y uno que otro pájaro atraviesa esas ráfagas, volando perezoso.

Al medio día, la luz del sol cae sobre el bosque como una gasa de oro que flota entre las ramas. Entonces sorprende más ese hermoso contraste de sombras y de luz, que hace aquel sitio tan bello y misterioso. Uno que otro graznido, uno que otro canto interrumpe el silencio del bosque; porque las aves van en aquella hora a buscar sombra y frescura hasta la cumbre de los ahuehuetes, y a esconderse del sol entre los ramosos brazos de aquellos árboles.

En la tarde, el cielo se tiñe en occidente de rosicler y nácar, se inunda con un fulgor purpúreo, o se extiende en él un velo de topacio. Sobre esa tela de luz que flota en el ocaso, veréis cómo se diseñan con sus grandiosas formas, con sus membrudos brazos y sombrío ramaje aquellos ahuehuetes que, aislados y dispersos, forman en el bosque grupos pintorescos. Entonces vaga entre ellos ese pájaro que llaman crepuscular, porque sale a cazar insectos a la hora en que el lucero de la tarde[3] centellea entre las ramas de la selva. ¡Qué vago se percibe entonces en esta soledad el rumor de la corte populosa y el eco sonoro de las campanas, cuya voz resuena majestuosa, cuando el ángel de la oración baja a la tierra!

En la noche, la oscuridad del bosque es imponente, misterioso el silencio de aquel vasto recinto, y poético el murmurio del viento rumoroso.

¡Qué majestuosos sois, soberbios ahuehuetes, y qué venerable vuestro aspecto, cubiertos con ese parásito ceniciento que crece sobre vuestras ramas y brazos gigantescos! Al veros envueltos en él, se diría que[4] el tiempo había ido acumulando sobre vosotros el polvo de los siglos. Ni las tempestades, ni el huracán os despojan jamás de ese manto verde y ondeante que os hace tan hermosos. ¡Vivid aún por muchos siglos,[5] árboles excelsos, que tantas veces habéis visto estallar sobre vuestras cabezas el rayo de los cielos!

¡Ah! si en la soledad hay algunos genios que se recreen en contemplar las bellezas salvajes de una naturaleza vigorosa, magnífica y fecunda, yo les pido que sean propicios para vosotros, y que os preserven de la barbarie de los hombres. ¡Ojalá la presente generación no llegue a ver por el suelo vuestros enormes troncos, ni mutilados vuestros brazos, ni marchito el verdor de vuestras ramas! ¡Ojalá un siglo que presume de[6] civilizado conserve y embellezca cada día más ese bosque que los antiguos veneraron como sagrado y que dejaron a su posteridad como un monumento de civilización, como resto magnífico de una vegetación salvaje, exuberante y prodigiosa!

Luis de la Rosa (Mejicano)

Chapter Footnotes:

[1] de los árboles más colosales. Colosales is generally used in absolute qualification. The implication in this sentence, however, seems to be that all trees are colossal.

[2] Por entre, Through. VARIANT: Al través.

[3] el lucero de la tarde, the Evening Star; the planet Venus.

[4] se diría que, one would say that. VARIANTS: Diríase; se creería; se pensaría.

[5] por muchos siglos, for many a century (to come).

[6] un siglo que presume de, a century which passes for civilized. VARIANTS: Que pasa por ser; que se las da (or se las echa) de.

6.—LA SELVA TROPICAL
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Enumerar las miriadas de animales que pueblan la selva, sería imposible. Encima es un interminable ruido de aves que ora sacuden las ramas al volar pesadamente, como las pavas y paujíes, ora[1] alegran el oído y la vista como los jilgueros, las diminutas quinchas (colibrí), o el sol-y-luna, pájaro de silencioso vuelo, brillante cual mariposa,[2] llevando en las alas la figura del sol y de la luna en creciente, de donde le viene su nombre. Al rededor remueven el ramaje multitud de cuadrúpedos, y los inquietos zambos (monos) corren saltando de árbol en árbol a atisbar con curiosidad al transeunte, las hembras con los hijuelos cargados a la espalda,[3] y todos juntos en familia,[4] chiflando y arrojando ramas secas; mientras más a lo lejos[5] los araguatos (monos aulladores), sentados gravemente en torno del más viejo, entonan una especie de letanía en que el jefe gruñe primero y los demás le contestan en coro. Bajo los pies y por entre la yerba y hojarasca se deslizan culebras de mil matices, haciéndose notar la cazadora por su corpulencia y timidez, y la lomo-de-machete, de índole fiera, cuerpo vigoroso, coronada de cresta y armada de una sierra que eriza sobre el lomo al avistar al hombre, lo que afortunadamente sucede raras veces. En ocasiones saltan de repente[6] lagartos enormes, parecidos a las iguanas, y huyen revolviendo la basura del suelo; en otras nada se ve, pero se oye un sordo roznar en la espesura, y el ruido de un andar lento al través de la maleza; de continuo[7] y por todas partes la animación de la naturaleza en el esplendor de su abandono; y a raros intervalos, a orillas del camino y escondida se encuentra la choza miserable de algún vecino de Guayabito, pálido y enfermizo: el hombre está de más[8] en medio de aquellas selvas, y sucumbe sin energía, como abrumado por el mundo físico.

Manuel Ancízar (Colombiano)

Chapter Footnotes:

[1] ora ... ora .... VARIANT: Ya ... ya ....

[2] brillante cual mariposa, as brilliant as a butterfly. VARIANT: Como una ....

[3] a la espalda, on their backs.

[4] en familia, in family groups.

[5] más a lo lejos, farther in the distance.

[6] de repente, suddenly. VARIANTS: Repentinamente; de improviso.

[7] de continuo, always.

[8] el hombre está de más, man is not needed (out of place). VARIANT: Sobra.

7.—EL CÓNDOR
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Los cóndores hacen sus nidos en las faldas más ásperas de los montes, sobre las rocas que se salen fuera de la tierra, donde ponen los huevos blancos, mucho mayores que los de las pavas; sirviéndoles por lo común de sustento la carne de los animales que encuentran muertos o que matan ellos mismos, haciendo las veces de lobos,[1] que no se conocen en Chile. Acometen a los rebaños de ovejas y cabras, y no pocas veces dan caza a los becerros, cuando los encuentran separados de sus madres, lo cual hacen[2] juntándose algunos de ellos; porque precipitándose entonces de improviso sobre el becerro, le rodean con las alas abiertas, le pican los ojos para que no pueda huir, y le destrozan en un momento.

Juan Ignacio Molina (Chileno)

Chapter Footnotes:

[1] haciendo las veces de lobos, much as wolves do. VARIANT: Reemplazando al lobo.

[2] lo cual hacen, which they do.

8.—DESCRIPCIÓN DE VENEZUELA
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Sus aguas son muchas, claras y saludables, pues no hay amagamiento de serranía ni ceja de montaña que no brote[1] cristalinos arroyos, que cruzando la tierra con la frescura de sus raudales, la fecundan de calidad,[2] que no hay cosa que en ella se siembre que con admiración no produzca, ayudando a su fertilidad la variación de su temperamento, pues a cortas distancias, según la altura o bajío que hace la tierra, se experimenta frío, cálido o templado, y de esta variedad de temples se origina su mayor excelencia, pues lo que en un sitio no produce, en otro se multiplica, y lo que en una parte se esteriliza, en otra se fecunda, y así abunda de[3] trigo, maíz, arroz, algodón, tabaco, azúcar, de que se fabrican regaladas y exquisitas conservas; cacao, en cuyo trato tienen sus vecinos asegurada su mayor riqueza; frutas, así indianas como europeas; legumbres de todos géneros, y finalmente de todo cuanto puede apetecer la necesidad para el sustento, o desear el apetito para el regalo.

José Oviedo y Baños (Venezolano)

Chapter Footnotes:

[1] no hay ... ni ... que no brote, there is neither ... nor ... from which do not spring. Note incidentally that the writer makes montaña instead of arroyos the subject of the verb brote (brotar).

[2] de calidad, in such a manner; so well. VARIANT: De tal manera (or modo).

[3] abunda de, abounds in. VARIANT: Abunda en.

9.—LA CALANDRIA: EL RUISEÑOR DE AMÉRICA
(to the vocabulary section)

Uno de los pájaros americanos que por la hermosura de su canto ha arrebatado la admiración del mundo antiguo, denominado por los naturalistas, mimus o burlón y polígloto (que habla muchas lenguas), ha recibido entre nosotros el nombre inadecuado de calandria, siendo así que ni aun[1] pertenece al género de esta alondra, sino al de los mirlos. Es el mismo burlos de la Luisiana, la tenca de Chile, el cenzonte o sinsonte de Méjico; nombres todos alusivos a la facultad que posee este pájaro de imitar el canto de las demás aves, y aún el grito de algunos cuadrúpedos.

Nuestra calandria tiene un ropaje pardo y sin brillo. M. Lesson, examinando una, muerta en los alrededores de Montevideo, la encontró de una extraordinaria semejanza con la especie de Cuba y de los Estados Unidos. La parte superior de su cuerpo es de un color ceniciento obscuro, con listas blancas en las alas; tiene unas manchas blancas sobre los ojos, figurando grandes cejas; su pecho es cenizoso y su vientre blanquecino. Lejos de hacer daño en los sembrados y jardines, persigue las orugas y en el invierno destruye las crisálidas que las harían pulular después de su transformación. Es difícil tenerla enjaulada si no se ha criado en casa, a causa quizá de ser de una naturaleza tan viva que no se para jamás, pues hasta para cantar va saltando o revoloteando. A poco tiempo de hallarse sin libertad, muere consumida de tristeza. Es sin embargo un ave bastante familiar y con cierta inclinación al hombre, pues se la ve acercarse con frecuencia a su morada, complaciéndose en cantar a su presencia.

Marcos Sastre (Uruguayo)

Chapter Footnotes:

[1] siendo así que ni aun, being (a name) which does not even. VARIANT: Cuando.

10.—UNA MAÑANA EN LOS ANDES
(to the vocabulary section)

Eran las cuatro de la mañana y estábamos todos a caballo.

Antes de las seis coronaríamos la altura de los Andes occidentales, a donde nos proponíamos subir.

El frío era intenso, pues había caído bastante escarcha[1]; pero en cambio ¡qué cielo tan limpio y espléndido!

La luna, rodeada de grupos de estrellas, cual un jefe victorioso en medio de sus guerrillas dispersas en inmenso campo, avanzaba majestuosa como si fuese a buscar descanso tras las sombrías sombras[2] que tenía detrás.

No humeaban aún las cabañas de los labradores, que semejaban gigantes aves acurrucadas y dormidas aquí y allá a diestra y siniestra[3] del camino.

El silencio era profundo, e interrumpíanle sólo el ruido de nuestra cabalgata, el ladrido de algún perro alarmado por él, y el canto triste y monótono del gallo, que a largos intervalos sonaba en una lejana choza y era contestado en otra, como el ¡alerta! del centinela de la soledad.

Jadeaban los caballos al avanzar por la empinada cuesta, y el vapor de sus cuerpos sudorosos calentaba a los jinetes, algunos de los cuales buscaban también este beneficio en el cigarro cuya punta brillaba como una luciérnaga.

Juan L. Mera (Ecuatoriano)

Chapter Footnotes:

[1] caído ... escarcha. A current expression, although contrary to facts, as escarcha (frost) is formed on the ground.

[2] las sombrías sombras. A redundance to emphasize the darkness of the clouds.

[3] a diestra y siniestra, to the right and left. VARIANT: A derecha e izquierda.

11.—PERSONIFICACIÓN DE LAS AVES
(to the vocabulary section)

Ciertos animales, y en especial las aves, por su aspecto, por sus instintos o por su manera de vivir, parecen imitar las cualidades de la persona o ejecutar aquellas cosas de que sólo es capaz un ser racional. La imaginación, a vista de ello,[1] se complace en fingir dotados a esos animales de las cualidades humanas que de un modo más o menos patente remedan, o bien en atribuirles los mismos oficios o ministerios que el hombre ejerce. Así, en las vastas regiones en que se extiende la cuenca del Plata, hallamos horneros, leñeros, pedreros, carpinteros, herreros, boyeros, etc. El dominico se cubre con una blanquísima vestimenta. Ostenta un rojo copete, semejante al capelo, el erguido y airoso cardenal, tan abundante como arisco, de color gris negro el cuerpo. Muy escaso y retirado en el Paraguay, entre sus variedades, figura el que llamaron los guaraníes, araguirá, es decir, pájaro del día o de la luz, con alusión a lo brillante y subido de su rojo penacho. Con triste y prolongado acento, a la orilla de los ríos, se lamenta de la pérdida de su fortuna el hidalgo pobre. Vístese de blanco y negro, con tanta gracia como modestia, la sencilla monjita. Lleva en la cabeza una toca, símbolo del duelo del amor, la no menos graciosa viuda. Contemplando al astro majestuoso del día,[2] yace el mirasol en los bañados. Echado en el suelo, como un haragán enemigo del trabajo, yace el dormilón. El negro charrúa hace el nido en las barrancas, y, como el indio salvaje del Uruguay, da un fortísimo silbido destemplado, algo semejante al relincho del caballo. Entre los siete colores que singularizan al naranjero, muestra sobre su pecho el anaranjado como distintivo de sus aficiones: la naranja es su manjar predilecto, si bien gusta de otras frutas y de las legumbres, haciendo no poco daño en las huertas. Trepado en el árbol, agujerea la naranja y come su carne, dejando entera la cáscara....

El boyero remeda melodiosamente con el canto el modo particular que tienen los labriegos que cuidan bueyes de hacerse obedecer de estos pacíficos animales. Quieren que[3] el benteveo indique con sus repetidos gritos la acción de la persona que está observando lo que otra ejecuta. Azara advierte que los españoles le daban el nombre de bienteveo y los guaraníes el de puitaguá; porque a los unos y a los otros respectivamente les parecía que pronunciaba con claridad estas palabras....

El rayador, hacia el amanecer, así como al anochecer, volando a flor de[4] agua, va rayando la superficie del río o de la laguna con la mandíbula inferior sumergida, bien abierta su grande boca, a efecto de[5] tragar los pescadillos que encuentra al paso. La forma del pico no le permite cazar de otro modo en tierra ni en el agua.

El herrero es un pájaro blanco, con la frente verdoso-cobriza, del tamaño de una tórtola, pero menos grueso de cuerpo, y cuyo canto se asemeja al ruido que hacen la lima y el martillo, cuando con ellos están alternativamente limando y dando martillazos en un pedazo de lámina de hierro: chriiii tan, chriiii tan, chriiii tan. El leñero o espinero, pájaro pequeño, de color pardo, hace un enorme nido en los árboles bajos, postes y cercados de las chacras y estancias, con multitud de palitos y de largas y recias espinas de plantas diversas....

El terutero, llamado tetéu en el Paraguay, nombre imitativo de su modo de gritar, alborota, si no tanto, poco menos que el bullicioso carpintero, cuando ve gente, a la que suele seguir buen trecho incomodándola con su algazara. De noche en las casas (pues se domestica fácilmente) y en el campo grita asimismo descompasadamente, apenas siente algún rumor o advierte una novedad que le causa extrañeza. Por eso dicen desde muy antiguo que el terutero es enemigo de los contrabandistas....

Lleva el nombre de hornero o casero un pájaro amigo del hombre cuyas casas busca para construir en sus cornisas, en los árboles que las rodean o en los postes de sus corrales, un fuerte nido de barro que se asemeja exteriormente a un horno de cocer pan. El pájaro no alcanza a tener una cuarta de longitud desde el pico a la punta de la cola. Tira ésta al color rojo,[6] el pecho es blanco y el resto del cuerpo, en general, pardo acanelado. Poco más de media cuarta tendrá el nido, cuya entrada, más alta que ancha, se halla en un costado. Junto a uno de los lados de la entrada hay un tabique, el cual deja en el fondo del edificio una abertura que comunica con el aposento en que hace el nido la pareja. El departamento contiguo, o que comunica directamente con la entrada exterior, les sirve para guarecerse de la intemperie y para evitar, con las dificultades que ofrece a los pájaros grandes, que los caranchos y otras aves de rapiña les saquen los hijuelos.

No hay una casa, en el campo, donde no se vea el casero u hornero en los horcones, y en los postes y estacas de los corrales y cercados de los caminos. Hállanse al alcance de la mano los nidos del hornero; pero nadie, ni aun los muchachos, les sacan los huevos. Pájaro tan social y tan habilidoso no había de carecer[7] de alguna virtud extraordinaria: en casa con nido de hornero no cae el rayo. Por eso y por otros beneficios que acarrea su presencia, suelen verse rosarios de nidos de hornero en las cornisas de las casas de las estancias.

Daniel Granada (Uruguayo)

Chapter Footnotes:

[1] a vista de ello, confronted with this (fact). VARIANT: Viendo eso.

[2] al astro ... del día, the majestic orb of day; the sun.

[3] Quieren que, People will have it that. VARIANT: Según el vulgo, el benteveo indica.

[4] a flor de, level with the surface of the water. VARIANT: A la flor del agua.

[5] a efecto de, ready to.

[6] Tira ésta al color rojo, This (the tail) shows red.

12.—SAN MIGUEL ALLENDE
(to the vocabulary section)

Unos cuantos minutos más, y estoy ya[1] dentro de San Miguel el Grande,[2] dentro de esa ciudad donde todo es amable, donde todo es bello, donde son simpáticas hasta las pobres muchachuelas que con sus zagalejos atraviesan las calles, cargadas con su verdura, con sus aves, o con sus manojos de flores.

San Miguel el Grande es en el interior lo que es[3] Jalapa en la costa del Golfo y lo que es Tepic en el mar del Sur. Ciudades que son al mismo tiempo aldeas, pueblos, haciendas, jardines, todo a la vez, y participan en ciertas ocasiones del bullicio y de la animación de las ciudades grandes, otras de la apacible quietud del pueblo pequeño, y siempre del aroma y de la belleza de los jardines.

San Miguel, además de su posición y de su hermosura y de su clima, es todo él[4] un libro abierto, un monumento histórico, un almanaque de los sucesos de la independencia. En Querétaro, en San Miguel y en Dolores, nació y se desarrolló todo el drama sangriento cuyo prólogo terminó en los patíbulos de Chihuahua.

Manuel Payno (Mejicano)

Chapter Footnotes:

[7] no había de carecer, cannot be lacking in. VARIANT: No podía menos de tener.

[1] y estoy ya, and I am (will be). Note the use of the present tense in referring to the future. VARIANT: Y estaré dentro de.

[2] San Miguel el Grande. A small Mexican city in the State of Guanajuato.

[3] es en ... lo que es ..., is to (the interior) what ... is to .... VARIANT: Es en ... lo que ... es.

[4] es todo él, is really; is nothing less than.

13.—LA SELVA MISIONERA
(to the vocabulary section)

Las enredaderas cuelgan en desorden como los cables de un navío desarbolado, formando hamacas y trapecios a la azogada versatilidad de[1] los monos; pues todo es entrar libremente el sol en la maraña, y[2] poblarse ésta de salvajes habitantes.

Abundan entonces los frutos, y en su busca vienen a rondar al pie de los árboles, el pecarí porcino, la avizora paca, el agutí de carne negra y sabrosa, el tajú bajo su coraza invulnerable; y, como ellos son cebo a su vez, acuden sobre su rastro el puma, el gato montés elegante y pintoresco, el aguará en piel de lobo, cuando no el jaguar[3] que a todos ahuyenta con su sanguinaria tiranía.

Bandadas de loros polícromos y estridentes, se abaten sobre algún naranjo, extraviado entre la inculta arboleda; soberbios colibríes zumban sobre los azahares, que a porfía[4] compiten con los frutos maduros; jilgueros y cardenales cantan por allá cerca; algún tucán precipita su oblicuo vuelo, alto el pico[5] enorme, en que resplandece el anaranjado más bello; el negro yacutoro muge, inflando su garganta que adorna roja guirindola; y, en la espesura, amada de[6] las tórtolas, lanza el pájaro campana su sonoro tañido.

Leopoldo Lugones (Argentino)

Chapter Footnotes:

[1] formando ... a la ... versatilidad de. Here the preposition a endows the verb formar with the meaning of to offer, to provide.

[2] todo es entrar ... y ..., all that is necessary is that (the sun) penetrate (the jungle) .... and ....

[3] cuando no el jaguar, if not the jaguar.

[4] a porfía, insistently, ceaselessly, obstinately.

[5] alto el pico, with uplifted bill. VARIANT: Con el pico en alto.

[6] amada de, beloved of. VARIANT: Amada por.

14.—EL SALTO DEL TEQUENDAMA
(to the vocabulary section)

En efecto, en las llanuras de Bogotá reina una primavera eterna, fenómeno que asombra a algunos extranjeros ignorantes que no alcanzan a explicárselo. Aquí todo el año hay rosas, geranios, anémonas, jazmines y las mil y mil flores que brotan bajo el cielo de las zonas templadas, sin sentirse calor sofocante ni un frío que moleste. Pero al bajar la cordillera, a medida que crece el calor cambia la vegetación; y el que se asoma a gozar de este admirable paisaje descubriría, si no se lo impidieran los pretiles del Salto, las palmeras, los naranjos, los entables de caña de azúcar y los trapiches del pueblo de San Antonio de Tena, a tiempo que[1] ve las rocas de Chinchas y de Canoas coronadas por una selva de pinos y nogales, de robles y laureles. Abajo revuelan clamoreando las pintadas guacamayas y se oye la voz de los verdes papagayos habitadores de la zona tórrida; en tanto que arriba gime la paloma torcaz y se cierne en las nubes el águila altanera.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

En los meses de lluvia, que llamamos impropiamente de invierno, crecen los arroyuelos, los torrentes crecen, y el Funza, rey de los ríos de la Sabana, sale de madre[2] como el Erídano, y no sólo inunda sus riberas, sino que forma por el lado del poniente un lago de muchas leguas de extensión .... Entonces se aumenta considerablemente el volumen de las aguas que se despeñan por el Salto; entonces el río es una gran manga del diluvio, como decía Chateaubriand hablando del Niágara; entonces es cuando los amantes de la naturaleza deben ver el Salto; entonces es cuando yo lo he visto.

Juan Francisco Ortiz (Colombiano)