Chapter Footnotes:

[1] a tiempo que .... VARIANT: A la vez que.

[2] sale de madre, abandons its bed (river).

15.—EL QUETZAL
(to the vocabulary section)

Las lenguas indígenas de América están destinadas a perderse en el turbión de los tiempos; pero hay palabras que como el nombre del mitológico quetzal, se conservarán siempre. Vive el quetzal en lo alto de los montes; se alimenta principalmente de ciertos insectos, que si le faltan, muere,[1] razón por la que no puede existir cautivo; y no pasa de[2] ser leyenda poética que si pierde el plumaje de la cola, perece de tristeza.

La mayor parte de las muestras disecadas que de esa lindísima ave figuran en los museos de Europa, han ido de Guatemala.

Antonio Batres Jáuregui (Guatemalteco)

Chapter Footnotes:

[1] que si le faltan, muere, deprived of which, it dies. VARIANTS: Que faltándole muere; muriendo si éstos le faltan.

[2] no pasa de, it is nothing more than. VARIANT: Y no es sino una leyenda poética la creencia de que.

16.—NAVEGACIÓN EN LOS CANALES DE TIERRA DEL FUEGO
(to the vocabulary section)

De súbito nos sorprendió el espectáculo de uno de los ventisqueros, el primero que veíamos en los canales, y también uno de los más pequeños, cuya nieve llegaba hasta el mar, con tonos azulados suaves y tenues, muy finos, que hacían resaltar más la blancura casi absoluta de la nieve en la cima, destacada a su vez sobre el fondo plomizo del cielo. Hermoso espectáculo que nos produjo profunda impresión, aunque entre nosotros fuéramos varios[1] los que habíamos visto glaciares en los Andes. No es lo mismo encontrarlos en una grande altura, que verlos allí[2] al nivel del mar, rodeados de vegetación, en medio de una temperatura agradable, como la de un día plácido de primavera, y donde parecería que la nieve no pudiera conservarse sino breves instantes. Sorprende el espectáculo, cuya visión se conserva en la retina, y ha de conservarse largos años sin duda.

Roberto J. Payró (Argentino)

Chapter Footnotes:

[1] aunque ... fuéramos varios. Note subjunctive form fuéramos instead of éramos, which is the real idea the writer wants to convey.

[2] No es lo mismo ... que verlos allí ..., It is not the same ... as to see them there.... VARIANT: Hay una gran diferencia (or va un gran trecho) entre ... y verlos allí....

17.—LAS CAMPIÑAS DEL SUR DE CHILE
(to the vocabulary section)

¡Qué sinnúmero de árboles diversos no se halla en esas selvas seculares! ¡Cuántas flores y arbustos delicados que envidiamos para nuestros jardines! ¡Qué multitud de plantas trepadoras, que en vano se intenta aclimatar en otras latitudes!

Al roble y la patagua se enlazan el copihue y la vid silvestre. El manzano luce sus frutas doradas cerca del cedro bíblico, que se levanta erguido, desafiando la furia de los vientos. No lejos están el madroño y el laurel, en cuyas hojas brillantes han simbolizado los hombres la gloria. Más allá se destaca el avellano con sus racimos de frutas, ora verdes, ora amarillas, ora rojas o negras, según el grado de madurez que han alcanzado, convidando a los niños con sus sabrosas almendras, que a la vez les sirven para su alimento y para sus juegos. Por otro lado se divisa el canelo de madera incorruptible y al que los indios atribuyen cualidades mágicas; el boldo, cuyas secretas virtudes estudian con afán médicos y botánicos, y por fin, el litre, árbol siniestro, del cual se cuenta que da la muerte con su sombra. Y al tocarse los valles con las cordilleras se presentan llenos de majestad los interminables bosques de pino, cuyo aspecto piramidal tiene tanto de[1] severo e imponente.

Nada diré de las flores y la yerba que esmaltan el suelo, de la frutilla silvestre, ni de la infinidad de plantas medicinales que los campesinos recogen para curar sus dolencias. Todo se junta allí, lo bello y lo útil, lo apacible y lo majestuoso, lo que recrea el corazón y lo que levanta la mente a ideas superiores. La naturaleza en esas regiones es un libro, cuyas páginas están aún por recorrerse.[2]

Enrique del Solar (Chileno)

Chapter Footnotes:

[1] tiene tanto de, is so.

[2] están aún por recorrerse, are still unread; have yet to be read. VARIANT: Cuyas páginas no han sido recorridas todavía.

18.—LOS ANDES Y LA PAMPA
(to the vocabulary section)

El montañés vive la vida de sus montañas, es orgulloso como ellas, tiene su gravedad seria y risueña, ama su luz y sus sombras, y por eso es ufano de su hogar. En las pampas está la inmensidad, la soledad, el silencio, la abrumante igualdad de lugar y de tiempo: en las montañas, el hombre halla horizontes limitados, que hace suyos y toca como si fueran su propiedad; se siente acompañado por las colinas graciosas de pendientes circulares y suaves, por los picos rocallosos y salvajes, por los boscajes aislados y las mesetas de verdura; encuentra la animación bulliciosa de la naturaleza en todas partes, en las voces del torrente que se desata furioso entre las rocas de la quebrada, en los ruidos de las auras que juguetean en las selvas, en los zumbidos del viento que se choca en las cumbres sinuosas. Todo es variedad, lo bello al costado de lo sublime,[1] lo apacible en seguida de lo adusto y sañudo, las sombras en medio de la luz torrencial reflejada por las cimas nevadas, el silencio del bosque encima del bramido del torrente y debajo del huracán que silba en los alterosos pinos.

J. V. Lastarria (Chileno)

Chapter Footnotes:

[1] lo bello al costado de lo sublime, the beautiful side by side with the sublime. Al costado is not so generally used as al lado in figurative language.

19.—EL ZUM-ZUM
(to the vocabulary section)

El zum-zum es una especie de colibrí, el pájaro más chico y precioso de todos los de la isla de Santo Domingo, que a no ser por[1] su cola y piquito, apenas tendría dos pulgadas de longitud: no es posible describir ni retratar con exactitud los contornos de su exiguo y aguzado cuerpo, la belleza y brillo metálico de sus colores cambiantes en sus finísimas plumas, sus alitas infatigables, sus rápidos y continuos movimientos, su graciosa volubilidad; nuestros mismos ojos no tienen bastante perspicacia para admirarle, porque jamás se fija; siempre en el aire, expresando un silbido tenue como cuando se desprende la punta de la lengua de los labios cerrados, entreabierta la boca[2]: ya atraviesa con la rapidez del rayo, ya se cierne sin percibirse casi su veloz aleteo (cuyo zumbido originó su nombre), libando la miel de los aguinaldos, de los díctamos o de las rosas, sin dignarse posar en parte alguna: tan silvestre, libre y fugaz, que no puede existir dos días en jaula sin morir....

El zum-zum, sedentario en esta isla, habita (si así puede decirse[3]), en las cavidades formadas en las barrancas; sus pequeños nidos son dignos de admirarse por el modo y perfección de su labor: compónelos artísticamente con la lana o seda de la flor de calentura, aforrados de casaisaco, colocándolos en la bifurcación de las ramas.

E. Pichardo (Dominicano)

Chapter Footnotes:

[1] que a no ser por, which were it not for. VARIANT: Que si no fuera (or fuese) por.

[2] entreabierta la boca. VARIANT: Con la boca entreabierta.

[3] si así puede decirse, if this can be said (of a bird).

20.—EL DESIERTO DE ATACAMA
(to the vocabulary section)

Cuando desde una altura dominante se extiende la vista, abarcando inmensa extensión de aquellos páramos, cerros tras cerros y pampas tras pampas, todo aparece igual y repetido. En toda la travesía no se encuentra una gota de agua, ni se ve ni se puede contar con un parapeto que le permita ampararse para descansar un momento del incómodo y frío viento que penetra por sobre todo abrigo; que del mismo modo no encontrará un árbol, un peñasco, un algo[1] que le resguarde por un instante del calor del sol que le abrasa y le persigue con una intensidad que parece va aumentando segundo por segundo.[2] Entonces es el gran momento de la contemplación: la vista se pierde sin distinguir señal alguna; el camino está por todas partes abierto, sin valla que se interponga; cielo y tierra son uniformes en color y en aspecto; de un lado todo celeste, de otro lado blanquizco, amarillento.

Eulogio Allendes (Chileno)

Chapter Footnotes:

[1] un algo, something. VARIANTS: Algo; alguna cosa; cualquier cosa.

[2] segundo por segundo, moment by moment. VARIANT: Por segundos.

21.—LA CATARATA DEL IGUAZÚ
(to the vocabulary section)

¡No se puede decir lo que hay allí! Las aguas, que ya vienen hostigadas, corriendo en frenesí sobre un plano vastísimo, llegan a la ceja inmensa y se deslizan al vacío, o chocan, antes de saltar, con enormes peñascos, y rebotan, y en los aires hacen juegos atléticos que la luz colorea con mágicos cambiantes. Efusiones de plata, chorros ingentes, surtidores sonoros que saltan en arco, anchos desbordamientos de aguas que pesadamente se desploman con un mugido sordo, y al estrellarse en la roca aplanada y fortísima, se deshacen en gigantescas nubes de vapor, de un blanco inmaculado cuando surgen flotantes del hervoroso abismo y luego teñidas de rosa, teñidas de carmín, de violeta traslúcido, o hechas como de polvo de oro por el mágico sol. Y detrás de este amontonamiento de saltos, y a la izquierda, y a la derecha,[1] cerca y lejos, arriba, abajo, allá en las alturas, aquí a los pies, trenzándose a pechadas con las rocas que, aunque aguantan, retiemblan, otros, y otros, y otros saltos, cubriendo una superficie de cuatro mil metros: unos con deslizamientos de culebra, otros con fieros brincos de jaguar, unos obscuros, resbalando en silencio, otros vistosamente empenachados de espuma, todos corren en vértigo y al llegar a la arista de los altos y negros paredones, pierden pie[2] y ruedan al fatal e infinito derrumbe, y allá abajo, reventados, deshechos, rugientes, siguen su curso arrastrando en girones su túnica de encaje, mientras del uno al otro extremo del inmenso anfiteatro de cascadas, entre aquel estruendoso dislocamiento de violencias, sobre aquel paroxismo, cien arco iris se tienden como puentes de paz.

Manuel Bernárdez (Argentino)

Chapter Footnotes:

[1] y a la izquierda, y a la derecha. Note the repetition of the conjunction, to emphasize the enumeration.

[2] pierden pie, lose their footing.

II.—VIDA Y COSTUMBRES
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1.—EL HOGAR PATERNO
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Hacia la parte del sud del sitio, de treinta varas de frente por cuarenta de fondo, estaba la habitación única de la casa, dividida en dos departamentos; uno sirviendo de dormitorio a nuestros padres, y el mayor de sala de recibo, con su estrado alto y cojines, resto de las tradiciones del diván árabe que han conservado los pueblos españoles. Dos mesas de algarrobo indestructibles, que vienen pasando de mano en mano[1] desde los tiempos en que no había otra madera en San Juan que los algarrobos de los campos, y algunas sillas de estructura desigual, flanqueaban la sala, adornando las lisas murallas dos grandes cuadros al óleo de Santo Domingo y San Vicente Ferrer, de malísimo pincel,[2] pero devotísimos y heredados a causa del hábito domínico.[3] A poca distancia de la puerta de entrada, elevaba su copa verdinegra la patriarcal higuera, que sombreaba aún en mi infancia aquel telar de mi madre, cuyos golpes y traqueteo de husos, pedales y lanzadera, nos despertaba antes de salir el sol para anunciarnos que un nuevo día llegaba, y con él, la necesidad de hacer, por el trabajo, frente[4] a las necesidades. Algunas ramas de la higuera iban a frotarse contra las murallas de la casa, y calentadas allí por la reverberación del sol, sus frutos se anticipaban a la estación, ofreciendo para el 23 de noviembre, cumpleaños de mi padre, su contribución de sazonadas brevas para aumentar el regocijo de la familia.

Domingo F. Sarmiento (Argentino)

Chapter Footnotes:

[1] de mano en mano, from hand to hand.

[2] de malísimo pincel, very badly painted. VARIANT: De pobre ejecución.

[3] del hábito domínico. Alluding to the fact that St. Dominick was the patron saint of Sarmiento’s family. One of his predecessors had been a dominican priest and his own name bears testimony to the family devotion.

[4] de hacer ... frente, to face. VARIANT: Afrontar.

2.—LA TIERRA NATIVA
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Andrés fué recibido en Colombia con la amabilidad característica de las gentes[1] campesinas del país; que a pesar de las pocas comodidades de que disfrutan, proporcionan al pasajero cuanto les es posible,[2] con la mejor voluntad.

Las posadas de esos caminos no son hoteles sino casas de familia, donde siempre el que lo ha menester[3] encuentra una mesa «puesta»[4] y una cama «tendida»[5] y corazones sencillos, cariñosos, que consideran la hospitalidad como un favor que recibe quien lo da, como un deber ordenado por Dios.

A la partida del viajero, cuando éste pregunta cuánto debe, contestan casi siempre:

—Nada, señor, que le vaya bien[6]....

En las colinas y faldas hay risueñas estancias, cuyas cercas dibujan cuadriláteros en las laderas. Por sus contornos pacen libremente vacadas y rebaños de ovejas. Las cabras saltan en los barrancos amarillos o se suben a las grandes piedras. Óyense mujidos en los hatos y gritos de pastores en las lomas.

Por allí pasó Andrés al sol de la mañana, admirado, encantado, dichoso.

Se detuvo un momento en uno de los corrales donde estaban ordeñando. Una linda campesinita de negros ojos, de labios grosezuelos y rosada tez, ordeñó una vaca de ternero grande y le pasó al viajero la vasija rebosante que él mismo vió llenar. Arrimada al caballo esperó a que bebiera, y cuando el joven le preguntó cuánto le debía, repuso:

—Nada, señor.

Entonces Andrés dió a la muchacha un gran ramo de alelíes, parásitas y azucenas silvestres que había cogido en el camino, acompañando el obsequio con una frase de elogio. La dulce niña recibió las flores y con ella adornó su sombrero de paja, mientras sus compañeras reían. Entre las risas, oíanse los chorros de leche al apagarse en los copos de espuma.

—¡Qué creída![7]—exclamó una de las ordeñadoras, asomando la cara fresca y risueña por debajo de la ubre de una vaca.

Isaías Gamboa (Colombiano)

Chapter Footnotes:

[1] las gentes (instead of la gente). A gallicism in general use throughout Spanish America.

[2] cuanto les es posible, everything possible for them to do. VARIANTS: Cuanto pueden; todo lo que pueden.

[3] el que lo ha menester, he who needs it. VARIANT: El que necesita de ello.

[4] mesa «puesta», the table spread.

[5] cama «tendida», a bed made up.

[6] que le vaya bien, God be with you; farewell.

[7] ¡Qué creída! (¡Qué engreída!) How vain! What airs!

3.—EL CABALLO Y SUS ARREOS
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(a)

El caballo era un bello animal,[1] negro como el azabache, y llevaba sobre sus lomos una gruesa montura de pellones azules, al modo como[2] hasta hoy la usan algunos de nuestros hombres de campo; pero tan bien recortada y arreglada, que no se notaba en ella el menor defecto. Las cabezas de la enjalma estaban completamente cubiertas de chapas de plata, así como la mayor parte de los grandes estribos de madera, curiosamente tallados, que a uno y otro lado de la montura pendían. Los demás arreos de la cabalgadura correspondían a lo que queda descrito. Dos copas extraordinarias de plata, en forma de platillos cincelados, adornaban el bocado; y las cabezadas y riendas estaban cubiertas de argollas, pasadores, puntillas y cadenitas del mismo metal. Por último, sería una omisión imperdonable[3] olvidar en esta descripción un lazo de cuero que al lado derecho de la montura pendía de una ojalera de lo mismo[4]; primorosamente calada y laboreada con pespuntes y botoncillos blancos.

Barros Grez (Chileno)

(b)

El moro era un potro criollo, de corta alzada y un poco trasijado, pero tan vivo, nervioso y rápido como un fino resorte de acero. Patricio se miraba en él,[5] como suele decirse, porque no había otro caballo que le llenara tanto el gusto[6] como ése; y hasta parecía que se entendían a maravilla bestia y jinete. Cuando alguna vez era montado el moro por algún otro ranchero, se mostraba tan mañoso y testarudo que ponía en peligro la vida del valiente, y le dejaba desganado para volver a cabalgarlo. Unas veces se «armaba», clavándose con las cuatro patas inmóviles donde le daba la gana,[7] sin avanzar ni retroceder aunque le destrozasen el hocico tirándole hacia adelante por la brida, o le azotasen las ancas duramente por detrás; no hacia más en tales casos que balancear el cuerpo con dirección a la retaguardia, y estremecerse de pies a cabeza[8] con temblor de pena y rabia al sentir el azote. Otras veces metía la cabeza entre los cuartos delanteros[9] y se daba a[10] hacer corcovos tan altos, ondulados y bruscos, que no había jinete que los resistiera.[11] O bien, asustándose de su propia sombra, saltaba de improviso hacia algún lado desarzonando al jinete o lanzándolo al suelo en un santiamén.[12]

José López Portillo y Rojas (Mejicano)

Chapter Footnotes:

[1] bello animal (instead of hermoso). A gallicism very common in Spanish America.

[2] al modo como, in the manner in which. VARIANT: La manera como.

[3] sería una omisión imperdonable, it would be an unpardonable omission. VARIANT: No debemos (or no podemos) olvidar (or dejar de mencionar).

[4] de lo mismo, of the same material.

[5] se miraba en él, regarded him as another self. VARIANTS: Le apreciaba mucho; estaba loco por él; estaba orgulloso de él.

[6] que le llenara tanto el gusto, which so completely satisfied his taste (in what a horse should be). VARIANTS: Que satisficiera tan bien sus deseos (or sus gustos); que fuera tan a medida de su gusto.

[7] donde le daba la gana, when and wherever he pleased. VARIANT: Donde se le ocurría (or se le antojaba).

[8] de pies a cabeza,from head to foot.” Note different order in English modism. VARIANT: De arriba abajo.

[9] cuartos delanteros, fore quarters.

[10] se daba a, he gave himself up to. VARIANTS: Y se ponía a; empezaba a.

[11] no había ... que los resistiera, there was not ... who could withstand them (corcovos). VARIANT: No había ... que pudiera aguantarlos (or resistirlos).

[12] en un santiamén. Equivalent to “before you could say Jack Robinson”; as quick as a flash. VARIANTS: En un instante; en un momento; en un periquete.

4.—LA TRILLA
(to the vocabulary section)

Eran las nueve de la mañana cuando los peones apartaron las últimas bolsas de nuestro trigo. La máquina paró y a la sombra de la parva cercana la gente se dispuso a tomar el café; un sol fuerte nos ahogaba tiñendo en llamaradas la campiña segada que parecía un inmenso cepillo de oro.

Lejos, en el potrero, en las quebradas, en torno de las pequeñas lagunas, los bueyes pacían, lentos y graves, en medio de la cháchara de los teros.

El alcalde de la colonia,[1] viejo de grandes barbas, elocuente y astuto, elegido por el vecindario en una asamblea efectuada en la sinagoga, comentaba los resultados de la cosecha y alababa las calidades de nuestro trigo.

Era analfabeto casi y sólo conocía por referencias[2] ciertos pasajes de la Escritura que citaba a menudo al intervenir en la entrega de una reja o en la compra de un rollo de alambre.

Y aquella mañana cálida, rodeado por los vecinos, a la sombra de la parva, peroraba sobre las ventajas de la vida rural.

—Bien sé yo—decía—que no estamos en Jerusalén: Bien sé yo que esta tierra no es aquélla de nuestros antepasados. Pero, sembramos y tenemos trigo, y de noche, cuando, regresamos de la era tras del arado podemos bendecir al Altísimo porque nos ha conducido fuera de Rusia, donde éramos odiados y vivíamos perseguidos y pobres.

El matarife replicó: El trigo de Besarabia es más blanco que el de la colonia. Y expresó pausadamente su descontento.

—En Rusia—dijo—se vive mal, pero se teme a Dios y se vive de acuerdo con su ley. Aquí los jóvenes se vuelven unos gauchos.

El agudo silbato de la máquina disolvió a los vecinos. Tocaba el turno a las parvas de Moisés Hintler, quien permanecía silencioso junto a la casilla rodante del maquinista. Era bajito, flaco, y sus ojos redondos y diminutos traducían en su mirar de miope una alegría profunda. A su lado, la mujer, envejecida en la miseria del pueblo natal, contemplaba la faena y la hija Dvorah, moza robusta y ágil, preparaba el almuerzo.

Comenzó el trabajo. Subimos a la parva de Moisés para alcanzar las gavillas y los peones engrasaban en tanto[3] la máquina formidable.

—Moisés—exclamó el alcalde.—¿Tenías también parvas en Vilna? Allí trabajabas de joyero y componías relojes, ganando un par de rublos al mes. ¡Aquí, Moisés, tienes campo, trigo y ganado!

Levantó una copa de caña[4] y brindó:

—Moisés: Como decimos en Rusia, yo deseo que tu tierra sea siempre fecunda y que por abundante,[5] no logres juntar su fruto.

Moisés permaneció silencioso tras de la máquina. En su cabeza se revolvían antiguos recuerdos de su vida lúgubre de Vilna, de su vida martirizada y triste de judío.

La rueda mayor giró y el grano empezó a derramarse como lluvia de perlas bajo la bíblica bendición del cielo inundado de luz. Interpuso lentamente la mano sobre la cual el trigo caía en clara cascada, y así la tuvo mucho tiempo. A su lado, la mujer miraba con avidez y Dvorah miraba.

—¿Veis, hijos míos? Este trigo es nuestro....

Y sobre sus mejillas aradas por una larga miseria, corrieron dos lágrimas que cayeron junto con el grano en la primera bolsa de su cosecha....

Alberto Gerchunoff (Argentino)

Chapter Footnotes:

[1] El alcalde de la colonia. The highest municipal authority in the colonias or agricultural settlements on government lands in Argentina.

[2] por referencias. VARIANT: De oídas.

[3] en tanto, meanwhile. VARIANTS: Entretanto, mientras tanto.

[4] una copa de caña, a glass of cane-distilled rum.

[5] por abundante, por (ser tan) abundante, so abundant.

5.—LA PESCA EN LAS ISLAS
(to the vocabulary section)

Pero lo que más amaba de su campo eran las islas, aquellas islas que, como esquifes de verdura, se veían desde la cumbre de un cerro, balanceando las copas frondosas y mojando los ramajes en la espuma. Cuando el sol de la siesta sacaba al lagarto de su cueva y la víbora de coral[1] dormía enroscada cerca del hormiguero, don Calixto, acostado en el pasto, a la sombra que proyectaban los canelones y los molles, tiraba su aparejo en la parte más honda del arroyo, en aquel pesquero que tanto conocía y en donde abundaban la lisa begona, el surubí de carne amarilla y el dorado de escamas relucientes. Mientras su pesca aumentaba, los cardenales azules cantaban invisibles en el follaje la melancólica romanza de los bosques, el martín pescador, de plumaje tornasolado, volaba con rapidez a lo largo de la corriente, en busca de su alimento acuático, los pino-limones desparramaban en torno suyo las cuentas rojas de sus frutas maduras, y las campánulas moradas adornaban los troncos, sobre la malla de las yedras siempre verdes.

Santiago Maciel (Uruguayo)

Chapter Footnotes:

[1] víbora de coral, coral snake. A South American species.

6.—LA CAZA DEL TIGRE
(to the vocabulary section)

Conocíase que las mujeres nos contaban y recontaban[1] desde que nos alcanzaron a ver,[2] y cuando nos acercamos a la casa estaban aún indecisas entre el susto y la alegría, pues por nuestra demora y los disparos que habían oído suponían que habíamos corrido peligros.

Fué Tránsito quien se adelantó a recibirnos, notablemente pálida.

—¿Lo mataron?—nos gritó.

—Sí, hija—le respondió su padre.

Todas nos rodearon, entrando en la cuenta[3] hasta la vieja Marta, que llevaba en las manos un capón a medio pelar.[4]

Lucía se acercó a preguntarme por mi escopeta; y como yo se la mostrase,[5] añadió en voz baja:

—Nada le ha sucedido, ¿no[6]?

—Nada,—le respondí cariñosamente, pasándole por los labios una ramita.

—Ya yo pensaba....

—¿No ha bajado ese fantasioso de[7] Lucas por aquí?—preguntó José.

—Él, no,—respondió Marta.

José masculló una maldición.

—Pero ¿dónde está lo que mataron?—dijo al fin, haciéndose oír, la señora Luisa.

—Aquí, tía—contestó Braulio.

Y ayudado por su novia, se puso a desfruncir la mochila, diciéndole a la muchacha algo que no alcancé a oír. Ella me miró de una manera particular, y sacó de la sala un banquito para que me sentase en el empedrado, desde el cual dominaba yo la escena.

Extendida en el patio la grande y aterciopelada piel, las mujeres reprimieron un grito; mas al rodar la cabeza sobre la grama no pudieron contenerse.

—Pero ¿cómo lo mataron? cuenten—decía la señora Luisa—todos están como tristes.[8]

—Cuéntennos—añadió Lucía.

Entonces José, tomando la cabeza del tigre entre las dos manos, dijo:

—El tigre iba a matar a Braulio, cuando el señor[9] (señalándome) le dió este balazo.

Mostró el foramen que en la frente tenía la cabeza.

Todos se volvieron a mirarme, y en cada una de esas miradas había recompensa de sobra[10] para una acción que la mereciera.

Jorge Isaacs (Colombiano)