Fácil es organizar en cada departamento Sociedades Sucursales Protectoras de los Indios, que tengan un centro aquí en la capital, en donde esté La Sociedad Central Protectora de los Indios, con el objeto de fomentar todo lo que tienda á la civilización y mejoramiento de esa raza, como sería el procurar la mejora y progreso de sus rústicas viviendas, de los medios que emplean en sus cultivos agrícolas; hacer que usaran máquinas y utensilios nuevos; velar por que se cumplan las leyes favorables á los indios; procurar la extirpación de los graves abusos de cofradías de que largamente he hablado, etc. Esas Asociaciones Protectoras de los Indios, amparadas y eficazmente protegidas por el Gobierno y por las autoridades departamentales, influirían moral, intelectual y materialmente, en desvanecer los obstáculos que evitan el desenvolvimiento y cultura de nuestros aborígenes. Si en Londres, en Nueva York y en otras muchas metrópolis, se revela la filantropía hasta en sociedades protectoras de los animales ¿por qué no hemos nosotros de tener con muy buenos resultados, sociedades que amparen á los indios? Levántese una cruzada en favor de ellos; que la chispa del entusiasmo prenda en los corazones generosos, y aquí en Guatemala, que hay sentimientos elevados y nobles, se podrá hacer mucho por los primitivos dueños del suelo en que nos tocó nacer.
Sería inútil repetir, cuanto en capítulo separado, háse dicho con relación á los mandamientos; pero es preciso apuntar aquí que esa bárbara práctica, ó costumbre, ó abuso incalificable, ó como se le quiera llamar, constituye una de las principales causas que no sólo evitan el que los indios puedan civilizarse, sino que los empujará rápidamente á su destrucción y ruina.[211]
Los mandamientos deben suprimirse cuanto antes, combinando á la vez los intereses de la agricultura, como se ha explicado por extenso en el capítulo segundo.
La indolencia y pereza del indio, que son vicios inherentes á la manera en que ha vivido, forman también un poderoso motivo, un obstáculo fuerte, que hay que tener en cuenta al plantear el problema de su redención y mejoramiento. Como si los pobres naturales de esta tierra, al verla en poder de otra raza, se hubieran creído moralmente muertos, así se han postrado en la inercia, se han dejado caer, como el camello del árabe, que prefiere sucumbir antes que dar un paso más cuando se fatiga; se han vuelto indolentes, suspicaces y perezosos. Hay que tener en cuenta esos rasgos distintivos de la fisonomía de la raza indiana. No porque abogue yo por la abolición de los mandamientos estoy en favor de la holgazanería y de la inacción de los indios. Creo que sería el caso de dictar una ley especial de indios vagos, en la que se impusiesen penas adecuadas á todos aquellos que no trabajen como propietarios, colonos, industriales, etc. y obligar al servicio militar especial para los indios á los que no acrediten que son trabajadores. Se debería además crear Jueces de Agricultura, que velasen acerca del trabajo de los indios y de las cuestiones que se susciten entre ellos y los patrones.
Otra causa que influye por manera directa, en el estancamiento de los pueblos de indios es que, muchos de ellos forman colectividades numerosas concentradas en sí mismas, sin expansión ni roce con los demás pueblos. Todos los indios de una parcialidad se visten del mismo modo, así como se vistieron sus antepasados hace miles de años; se casan entre ellos; allí se multiplican y extienden sin ningún elemento extraño; y viven y mueren, y van pasando de generación en generación, sin que la mano del tiempo los impulse hacia adelante en la senda del progreso. A estilo hebreo ó chinesco, los indios están aislados, revolviéndose entre ellos y moviéndose en un círculo muy estrecho. Hay en esas masas primitivas, algo de la fuerza de atracción concéntrica que se nota en el mundo sideral. Las naciones antiguas todas tendían á ese aislamiento, á esa centralización, mientras que las naciones modernas pugnan cada día más por el roce y la amalgama y la comunidad, que conducen al adelanto en todos sentidos, y que puede decirse, forman el espíritu de la civilización moderna. En el movimiento está la vida. Hay que hacer, pues, por que esos pueblos á que me refiero, y que son numerosos en Guatemala, se muevan, se rocen con el resto de la población culta, tomen parte en la cosa pública; en una palabra, que no vivan formando un status in statu, ó mejor dicho, un cancro en el cuerpo social. Que se reduzcan á pueblos los caseríos dispersos y que prudentemente se procure dividir las poblaciones muy densas.
Anacronismos vivientes son esas masas humanas en América, á fines del siglo XIX. Al ver unos veinte ó treinta mil indios, de esos que llevan un turbante blanco en la cabeza, una chupa holgada negra, y anchos calzones obscuros, con las pantorrillas al aire, y sandalias toscas; todos del mismo color, en ese traje antidiluviano, parecen exhumados de repente, allá por los tiempos precolombinos. Fué curioso y digno de estudio, á ese respecto, el espectáculo que ofrecían en la procesión con que se celebró en esta capital, el cuarto centenario del descubrimiento de América, las agrupaciones indígenas que de cada pueblo vinieron. Había allí de toda clase de trajes y de idiomas, según el origen de cada municipio; era aquella una exhibición ambulante, muy propia y útil para el estudio de la arqueología, la etnografía, la lingüística y la indumentaria; pero que, al propio tiempo, reflejaba el atraso de miles de años, de esos pueblos que estacionarios han ido sobreviviendo ante el progreso, sin entrar en los rieles de la moderna cultura. Esos desgraciados indios, celebrando por modo automático el descubrimiento de América, sólo serían comparables á los moribundos gladiadores romanos, que exclamaban en honor del César ¡Morituri te salutant!
Convendría, pues, para remover aquella causa de estancamiento indígena, que se procurara hacer que los aborígenes vistieran y calzaran á estilo de los ladinos, como lo deseaba el célebre Fr. Matías Córdoba, con lo cual también se conseguiría que consumieran algo en el comercio general y produjeran más en pro de la riqueza pública.
Podríase establecer que en las municipalidades no obtuvieran cargos, sino los que se vistiesen como la generalidad. En los pueblos de ladinos é indios debería haber municipalidades mixtas; pero vestidos los indios como ladinos. Se podría prevenir que los que permanecieran vestidos á estilo indígena, prestaran ciertos servicios onerosos, mientras que sería oportuno hacer concesiones favorables á los que abandonaran sus trajes, ellos y sus familias, y hablaran español.[212] Influye más de lo que se cree, el idioma y el vestido antiguo de los indios. Son rémoras al progreso. En Chile, gracias á la configuración del territorio, á fines del siglo XVII, el castellano era el idioma general, desde Atacama hasta las márgenes del Bío Bío.
En El Salvador, aunque la mayoría de los habitantes es de indios pipiles ó mezclados, ya entraron todos en el movimiento general, en el comercio de la república; porque hablan castellano y no usan trajes primitivos. Todos son soldados; la mayor parte es de agricultores, y contribuyen sin excepción á formar la riqueza pública. Es que allí se han rozado los unos con los otros, y no existen esas masas de millares de indios, con municipalidades indígenas y gobernadores suyos, hablando quiché, cackchiquel, zutujil y tantos otros dialectos como hay aquí en Guatemala.
En la Argentina, al desalojar las tribus salvajes de la Patagonia, se disolvió la familia indiana y se dispersaron sus miembros entre todas las provincias argentinas; los hombres, en número no pequeño, fueron al ejército y á la armada[213]. La raza india se fusionó con la parte culta del país. Hay, pues, que procurar el movimiento y fusión de la raza indígena primitiva con los demás elementos de cultura que existen en Guatemala.
Si en las escuelas de indígenas, y además, por medio de los alcaldes, gobernadores, jefes políticos, curas, sociedades protectoras de los indios, y autoridades superiores, se procurara, valiéndose de procedimientos suaves, que fueran los aborígenes cambiando de manera de vivir, en el sentido de usar camas y algunos otros muebles indispensables, aun á gente ruda; se habría logrado mucho, ya que nunca fué la fuerza el medio conveniente para dulcificar las costumbres, ni para introducir en el hogar los elementos de la cultura y de la dicha.
Si los reyes indios y los nobles de aquella raza desgraciada tuvieron en sus mesas, antes de la conquista, platos de oro, soberbias jícaras de conchas de mar, y vajilla de riquísimo barro de Cholollan[214], que siquiera usen los actuales aborígenes los muebles y utensilios que la mediana cultura demanda.
Los dueños de fincas deberían estar obligados á proporcionar á sus colonos y mozos siquiera unas tarimas para que durmiesen dentro del agreste rancho, después de las duras faenas de la labranza. Aquí en Guatemala, que por todas partes abundan buenas maderas, no pudiera estimarse como gravamen muy grande el ofrecer á los peones un modo higiénico de descansar, dado que el tapexco, cuando no el suelo puro, es lecho harto primitivo. Si se consultan las leyes rurales de otras partes, se podrá ver que es obligación de los patrones proporcionar á sus sirvientes siquiera una pobre cama y sana vivienda, ya que no es posible exigir comodidades y completo bienestar para aquellos á quienes la fortuna no favoreció con sus halagos.
Que además, se les garantice en sus personas y pequeños haberes, no solamente por las leyes escritas, sino en los procedimientos diarios; puesto que casi no hay ladino, sobre todo de esos de pueblo, que no se crea con derecho de ultrajar, vejar y deprimir al indio. Al respecto de esos abusos incalificables, es deber estricto de todas las autoridades reprimirlos cual lo demandan la justicia y la humanidad. Si durante la colonia se ampararon los indígenas bajo el manto de amor y de caridad de un Fray Bartolomé de las Casas, que los ampare hoy el escudo de la Ley.
Y á propósito de ese último punto, la falta de disposiciones encaminadas á garantizar el trabajo rural, á reglamentarlo y protegerlo, se deja sentir entre nosotros, con grave perjuicio de la agricultura y de sus peones, que son por lo común indios. Repito que un Código Rural, análogo á los que en otras repúblicas existen, sería muy beneficioso al país. Como largamente hablo, en el capítulo II de esta última parte, sobre esa materia, que es de trascendental importancia, cumple sólo encarecer aquí que se estudie, forme y emita esa compilación de leyes, que tánto fomentará el progreso nacional, favoreciendo á la vez á los patrones y á los trabajadores; en una palabra, á la agricultura.
Si el gobierno; la prensa; las sociedades protectoras de los indios y sus sucursales; los jefes políticos; y la gente sensata; hacen un esfuerzo en pro de los aborígenes, empeñándose patrióticamente en remover las causas mencionadas, que se oponen al mayor avance de la civilización de los indios, llegarán éstos á ser factores más útiles en la máquina social. Ese millón de parias, que hoy no forman parte de la república, serán en las generaciones próximas otros tantos ciudadanos[215].
Se debe procurar la inmigración extranjera; pero esforcémonos también por que salgan de la rudeza en que están esos infelices, que son guatemaltecos, que aquí nacieron, y que constituyen más de las dos terceras partes de nuestra población.
Con justicia exclamaba una literata insigne: "Amo con amor de ternura á la raza indígena, por lo mismo que he observado de cerca sus costumbres, encantadoras por su sencillez, y la abyección á que someten esa raza aquellos mandones de villorrio, que si varían de nombre, no degeneran siquiera del epíteto de tiranos. No otra cosa son, en lo general, los curas, gobernadores, caciques y alcaldes."[216]
Empréndase con fe la gloriosa cruzada de mejorar la suerte de los indios. La onda sonora que la civilización moderna hace repercutir al través del siglo XIX, debe llegar al fin á esa desventurada raza.
¡Las sombras ilustres de Colón y de Las Casas demandan que se redima al aborigen de América!
"OMNIA EX LABORE"
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| Introducción | I |
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PRIMERA PARTE Tiempos precolombinos, ó los indios antes del descubrimiento de América |
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CAPITULO I Origen del hombre americano, sus razas é idiomas SUMARIO Diversas opiniones acerca del origen de los indios.—Inmigraciones.—Manera cómo han podido verificarse.—Teoría del abate Brasseur de Bourbourg.—Remotísima antigüedad del hombre americano. Razas indígenas diversas.—Existen algunas tribus que parecen blancas.—Opinión de Mr. Bennet Dowler acerca del tiempo que lleva el Nuevo Mundo de estar habitado por hombres.—Lenguas que encontraron los españoles al llegar á América.—No hay analogía entre los idiomas de éste y del Antiguo Continente.—Caracteres de las lenguas americanas.—Opinión de Bancroft sobre dichas lenguas.—Grupos de civilización que fija el Dr. Berendt en Centro-América, con relación á las lenguas.—Idiomas que se hablaban en Méjico al tiempo de la conquista.—El quichua y el aimará en la América del Sur.—Se rebate la opinión del abate Brasseur de Bourbourg de que el maya viene del latín.—Gramáticas de las lenguas de los indios de Centro América.—Doctrina Cristiana, en cackchiquel, por el primer obispo de Guatemala, señor Marroquín. |
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CAPITULO II Tribus bárbaras y naciones civilizadas del Nuevo Mundo, particularmente las del istmo centro-americano SUMARIO Tribus que poblaban las orillas del Mississipí.—Diferencias que las distinguían de las otras de la América del Norte.—Lo que dice de ellas Mr. Jocqueville.—Indios del norte de Nueva España.—Descripción que de ellos hace el Barón de Humboldt.—Tribus bárbaras de Méjico.—Aborígenes semisalvajes de Centro-América.—Naciones civilizadas del Nuevo Mundo.—Estado de progreso de los aztecas.—Diferente cultura de las naciones de Centro-América, el Perú y Méjico.—Primitivos pobladores de Guatemala.—Balán Votán.—Los nahuas ó nahoas.—Origen de los quichés, cakchiqueles, zutujiles y mames.—Fastos de la monarquía quiché.—El Memorial de Tecpán Atitlán.—Diversos pueblos que existían en Guatemala.—La opulenta Utatlán, corte de los reyes quichés.—Su palacio, fortaleza, colegios, suntuosidad y esplendor.—El reino cakchiquel.—Cómo estaban esos reinos cuando vinieron á conquistarlos los españoles.—Sus ruinas demuestran la civilización que tuvieron en tiempos antiguos.—Los incas, su cultura y desarrollo. |
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CAPITULO III Teogonía de los indios de Guatemala, sus ritos y ceremonias religiosas, sacrificios, altares, templos, sacerdotes y fiestas SUMARIO Interés que se ha tomado en los últimos tiempos en penetrar los misterios de la religión de nuestros indios.—El sabio Max Müller consagra á Guatemala un erudito estudio sobre su teogonía antigua.—El libro de los salvajes.—El Popol-vuh.—Autenticidad que tiene ese "Libro del Pueblo", ó sea Biblia de los Quichés.—Cuándo fué descubierto el manuscrito del Popol-vuh.—La traducción de Jiménez.—Las opiniones de Brasseur de Bourbourg.—Es muy posible que los autores del manuscrito hayan sufrido influencia de las ideas europeas y cristianas.—Extractos del Popol-vuh.—El Génesis quiché.—Animales dotados de palabra y razón.—Resurrección de héroes.—La confusión de las lenguas.—Emigraciones de Oriente.—Cómo termina el Popol-vuh.—Los indios de Guatemala eran muy fanáticos y supersticiosos.—Los brujos.—El indio jamás se creía solo, sino rodeado de objetos que contenían espíritus ocultos.—La vida futura.—El miedo era la base de la religión de los aborígenes.—Particularidades religiosas de los indios choles y mames de la Verapaz.—Los indios de Guatemala dividían sus dioses en tres clases.—Cuáles eran éstas.—De los sacerdotes, vírgenes y sacerdotisas.—Lo que escribe Brancroft acerca de ellos.—Altares, templos, sacrificios y fiestas religiosas de los indios de Guatemala.—Los calpules.—Solemnidades religiosas.—Cómo dejaban las cabezas de los sacrificados clavadas en astas.—De los mitotes.—Sacrificios especiales en favor de las sementeras.—El sacrificio de la caza. |
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CAPITULO IV Sistema de Gobierno é instituciones políticas que tenían los indios y particularmente los de Guatemala. Ceremonias de la coronación y orden de suceder en la monarquía. SUMARIO Gobiernos de Méjico y el Perú.—El Gobierno de los pueblos del istmo centro-americano era monárquico absoluto.—Consejeros ú Oidores que había en lo político y en lo judicial.—En Honduras no había reyes hereditarios, sino jueces elegidos por el pueblo.—Cómo se procedía á la elección de los reyes.—Presentes que ofrecían al nuevo soberano.—Ceremonias de la elección.—La coronación.—La fiesta Temohuá.—Arenga del gran sacerdote.—La jura del monarca.—Cuatro días de ayuno que observaba el rey.—Toma de posesión del gobierno.—Los palaciegos.—Ceremonial de audiencias reales.—Cómo iba el rey en las calles.—Etiqueta de la mesa.—Despensas y botillerías.—Orden de sucesión de los señoríos de Guatemala.—Consejo supremo del monarca del Quiché.—Tenientes del rey.—Leyes penales contra el soberano.—Opinión de Bancroft sobre el orden de sucesión en las monarquías de Guatemala |
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CAPITULO V Leyes civiles y penales de los indios antes de la conquista, y en especial las de los pobladores del istmo Centro-americano SUMARIO La propiedad entre los indios.—La familia indígena de América.—La poligamía.—El matrimonio.—Solemnidades y ceremonias con que se celebraba.—Manera de vivir de los macehuales.—Jueces y Tribunales.—Castigos que comunmente empleaban los indios.—Penas contra los tiranos.—Manera de castigar los delitos de lesa majestad, el robo, el hurto, el estupro, el adulterio, el incendio, la impiedad y otros delitos.—Penas contra el simarrón.—Las leyes penales en los reinos quiché, cakchiquel y zutujil.—Manera de computar los grados de parentesco.—Varias penas que aplicaban á diversos delitos.—Informe que el Oidor de Guatemala, Licenciado Don Diego García, dirigió al rey de España sobre esos puntos. |
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CAPITULO VI La instrucción pública entre los indios de Guatemala. Nociones de orden científico que tenían. La poesía, el teatro, la música, en América, antes de la conquista española. Fiestas y diversiones de los indios SUMARIO Cómo educaban los mayas á sus hijos.—Escuelas y colegios en el Quiché.—Ramos que estudiaban.—El historiador Bancroft contiene datos curiosos sobre las letras, entre los indios de Guatemala.—Cómo contaban el tiempo.—Cuándo comenzaba el año.—Libros que escribían los aborígenes.—Papel que hacían en Amatitlán.—Los pobladores de Nicaragua tenían efemérides escritas.—El Manuscrito Mejicano.—El Código de Dresden.—El Manuscrito Troano.—Conocimientos que tenían los indios en ciencias naturales.—Nociones astronómicas.—La poesía indiana.—Los avaricos ó poetas peruanos.—Las odas de Nezahualcoyotl.—La poesía quichua.—Poesía popular de nuestros indios.—Las representaciones teatrales.—La fiesta de Balsa.—El baile del Tun y otras diversiones de los indios.—La danza del Toncontín.—El baile de San Pedro y San Juan Bautista.—Descripción que hace de esas danzas el Padre Tomás Gage.—Confesión de sus pecados que los indios hacían después de decapitar á San Juan Bautista.—Cómo esa curiosa fiesta revela bien el carácter de los primitivos pobladores de América. |
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CAPITULO VII Estudio histórico crítico acerca de la civilización y estado de cultura en que se hallaban los indios de Centro-américa, al ser descubierto el Nuevo Mundo por Cristóbal Colón SUMARIO Numerosas y grandes ciudades que hallaron los conquistadores en América.—Ocupaciones á que se entregaban los indios.—Cómo se encontraba la propiedad rural en los pueblos aborígenes.—Tierras realengas, comunes y del culto.—El Calpullec que velaba por los intereses generales.—Los rebaños eran del rey.—En qué consistía el tributo real.—Los indios estaban regidos militarmente.—Debían dar uno de sus hijos, por cada tres que tuvieran, para sacrificios ó como esclavos.—Población de Centro-América antes de la venida de los españoles.—Opulencia del reino del Quiché.—Peste asoladora en el año 1520.—La sífilis en América y en Europa.—Industrias de los indios de Guatemala.—Las joyas, obras de oro y plata, tisúes finísimos y mosaicos de plumas.—La medicina entre los indios.—Remedios para curar diversas enfermedades.—Cómo curaban la enfermedad venérea.—Aplicación de la carne de lagartijas.—Memoria del Protomédico de Guatemala, Dr. don José Flores sobre ese remedio.—Empleo del achiote.—Reducción de lujaciones.—Sangrías.—Embalsamamiento de cadáveres.—Vestidos que usaban los indios de Guatemala.—Utensilios y costumbres domésticas.—Sacrificios y usos bárbaros.—Baile libidinoso llamado Oxtún.—Castigo impuesto á los indios de Alotenango, por haber pretendido bailarlo.—Los pipiles del Salvador.—Los chontales de Honduras.—Los talamancas, guaimies y chorotegas de Costa-Rica.—Informe del Oidor de la Real Audiencia de Guatemala, don Diego García del Palacio al rey de España.—Eran independientes de Moctezuma los reinos del Quiché, Guatemala y Atitlán.—Célebres ciudades de esos reinos.—Cómo fueron subyugados por los españoles.—Violación de la célebre princesa Xuchil |
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SEGUNDA PARTE Los indios durante la dominación española en América |
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CAPITULO I Poderío español, régimen colonial, y suerte reservada á los indios con la conquista SUMARIO Poderío de España en el siglo XVI.—No ha habido conquista sin atroces crímenes.—Despotismo, centralismo y errores económicos de la Península.—La ley cohibía la libertad y el anatema religioso dominaba la razón.—A los indios se les trataba con dureza y crueldad.—Se popularizó la idea de que no eran hombres.—Los reyes de España, sin embargo, pusieron empeño en proteger á los indios.—La reina doña Isabel la Católica tuvo á mal á Colón que los hiciese esclavos.—Carlos V y Felipe II, expidieron leyes favorables á los indios.—La Recopilación de las Leyes de Indias.—Obstáculos que á su cumplimiento se oponían.—Antes de los comienzos del siglo XVII ya había disminuído en más de la mitad la población indígena americana. |
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CAPITULO II Las Leyes de Indias SUMARIO Carácter y tendencias de las Leyes de Indias.—Noble conducta de Felipe IV para con los indios.—Pragmática de don Carlos II.—Privilegios en favor de los indios.—Conducta de los conquistadores.—El interés pudo más en América que la elevada actitud de los monarcas españoles.—Informe del arzobispo don Cayetano Francos y Monroy acerca de la condición de los aborígenes.—Cómo se desvirtuaban las filantrópicas miras de los reyes españoles.—Motivos principales que se oponían al buen gobierno de las Indias. |
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CAPITULO III Fray Bartolome de las Casas en Guatemala, y el tributo, los mandamientos y las encomiendas de los indios SUMARIO Conatos de rebelión de los indios—Malos tratamientos de que eran víctimas—Fr. Bartolomé de las Casas—Su filantrópica misión—Conquista pacífica de la Verapaz—Tratado latino del P. Las Casas "De único vocationis modo"—Oposición que la Real Audiencia de Guatemala hacía al obispo Las Casas—Notas del Cabildo de la ciudad de Guatemala malquistando á Fr. Bartolomé de Las Casas con el emperador Carlos V—Trabajos del protector de los indios para que se abolieran los mandamientos—El servicio personal de los aborígenes en Guatemala—Las encomiendas—Opiniones de los jurisconsultos Albornoz, León, Matienzo y Herrera sobre las encomiendas. |
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CAPITULO IV Vejaciones a los indios de Guatemala y notable disminución de aborígenes en toda la américa española SUMARIO Los indios eran tratados como esclavos—Sistema que se adoptó en Guatemala desde un principio, para la formación de poblaciones indígenas—Pueblos que desaparecieron.—Relación que hace Remesal de cómo se despoblaban los asientos de los indios.—El P. Las Casas narra peculiaridades referentes á Guatemala, San Salvador, Honduras y Nicaragua.—A mediados del siglo XVI mudóse la naturaleza de las encomiendas en el reino de Guatemala.—Real cédula de 27 de Mayo de 1582, dirigida al Presidente y Oidores de Guatemala, haciéndoles cargo de los malos tratamientos que sufrían los indios.—Informe estadístico del partido de Suchitepéquez, de 20 de Mayo de 1814.—Queda diezmada la población indígena.—Funesto resultado de las Misiones. |
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CAPITULO V Situación de los indios en Guatemala á principios del presente siglo. Abusos de cofradías, sacristías y servicio parroquial. Medios propuestos á las Cortes españolas para mejorar la condición de los aborígenes SUMARIO Estado de la América española en los comienzos de la centuria actual.—Conmociones y movimientos en Chile, el Perú, Nueva Granada, Guatemala y Méjico.—Situación agrícola y económica del reino de Guatemala.—Su extensión territorial.—Su población.—Había un millón de habitantes, de los cuales eran indios seiscientos cuarenta y seis mil seiscientos sesenta y seis.—Cómo se hallaban gobernados.—Su industria y agricultura.—Trabajos que se les imponían.—Los pardos.—Los blancos.—El comercio de todo el reino de Guatemala.—La agricultura con respecto á los indios.—Junta protectora de los aborígenes.—Medios propuestos por el Real Consulado de Comercio de Guatemala, á fin de mejorar la condición de los indios.—Abusos en las cofradías.—Abuso en el servicio de sacristías.—Abuso en el servicio parroquial.—Sólo en la provincia de Suchitepéquez se empleaban doce mil setecientos setenta y cinco indios en las raciones para los curas.—Sólo los indios componían de balde los caminos, puentes y calzadas.—Se perdían más de cuatrocientos mil jornales en Suchitepéquez, por el sistema abusivo que prevalecía contra los indios.—Causas que influyeron en la pérdida de los cacaotales.—Hubo tiempo en que del reino de Guatemala salían doce mil cargas de cacao.—Jueces de provincia.—Cómo debieran haber sido.—Cuadro estadístico de las quince provincias que formaban el antiguo reino de Guatemala.—Tributo que se pagaba.—Renta de alcabalas.—Derechos de importación.—Renta del tabaco.—Derecho del real Consulado.—Número de habitantes.—Población indígena.— |
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TERCERA PARTE Los indios después de la independencia de Guatemala. Estado social de esa raza. Medios de acrecentar su civilización |
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CAPITULO I Los indios después de la independencia de Guatemala SUMARIO La independencia de la América española fué resultado de la lucha entre criollos y peninsulares.—Causas que la prepararon y la produjeron.—Gérmenes de anarquía que las nuevas nacionalidades llevaron en su seno.—Ingratitudes para con los próceres de la revolución.—Estado y condición de los indios durante la guerra de independencia y después de ella.—En las 420.000 leguas cuadradas de territorio que España tenía en sus colonias americanas, había á principios del siglo actual catorce millones de súbditos, que mandaban unos nueve millones de renta anual á la metrópoli.—Quedaron unos ocho millones de indios salvados del naufragio de su raza.—Varias formas de gobierno que la América Central ha ido teniendo, al través de los siglos—Al proclamarse la independencia de este país se declaró iguales á todos los nacidos en su suelo.—Noticia geográfica de Centro América escrita por D. José C. del Valle, en el año 1830.—La población era de unos seiscientos mil individuos, de los cuales las dos terceras partes eran indios.—Observaciones económicas hechas el año 1823 sobre disminución de la raza indígena.—Cómo estaba el Estado de Guatemala, durante la federación de Centro América.—Departamentos y pueblos que comprendía.—Aumento posterior de población.—De la independencia para acá ha triplicado la población.—Falta de brazos para la agricultura.—Opinión del Dr. Don Mariano Ospina.—Hace falta una buena legislación agrícola.— |
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CAPITULO II Los mandamientos, ó sea la esclavitud de los indios. El trabajo libre. Los principios económicos. Un código rural. SUMARIO La situación económica de un país ha de juzgarse por el mayor bienestar y cultura de las clases trabajadoras.—Los pueblos que tuvieron esclavos sufrieron al fin grandes convulsiones.—En Guatemala se abolió la esclavitud desde el año de 1824; pero hasta el día son peores que siervos los infelices indios, que forman las dos terceras partes de la población de la república.—Los mandamientos.—Abusos que se cometen.—Imposibilidad de remediarlos.—El mal está en la institución que ataca la libertad individual y la libertad del trabajo.—Los mandamientos se prestan á preferencias odiosas.—Encarecen las subsistencias.—Sólo en maíz producen los indios más de ocho millones de pesos anualmente.—Es vergonzoso que de California envíen á Guatemala maíz, patatas, cebollas, frijoles y otros artículos que aquí se producen fácilmente.—Los males que sufre el país son efecto de los monopolios y los mandamientos.—Error de suponer que pierde la agricultura si se suprimen los mandamientos.—En ninguna parte del mundo subsiste esa odiosa esclavitud.—La distribución económica de la riqueza es un factor del progreso.—Teoría del economista Droz.—Necesidad é importancia de decretar un buen Código Rural, como el que existe en la República Argentina. |
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CAPITULO III Exposición analítica de los métodos empleados para mejorar la situación de los indios, y resultados que dieron. La Sociedad Económica de Amigos del país. Las leyes de reforma relativas á tierras, censos, ejidos, bienes de comunidad y cofradías, con respicencia á los aborígenes de Guatemala. SUMARIO España durante el reinado de Carlos III—En 1795 se funda la Sociedad Económica de Amigos de Guatemala.—En 1797 se abre un concurso para premiar la mejor obra que demostrara la utilidad y ventajas de que los indios se calzaran y vistieran á la española.—Diez memorias fueron presentadas y discutidas.—Obtuvo el premio la de Fray Matías Córdoba y el accessit la del P. Fray Antonio de San José Muro.—Juicio de dichas memorias.—En 1799 la Sociedad Económica abrió otro concurso en favor de la instrucción de los indios.—Fueron muy mal recibidos en España los esfuerzos que se hacían por los sabios de Guatemala para regenerar á los aborígenes.—Real Cédula de disolución de la Sociedad Económica.—Nota que el señor Villa Urrutia dirigió al Gobernador y Capitán General Domás y Valle.—Escuelas de artes y oficios que para los indios se establecieron.—Memoria escrita por el Doctor García Redondo.—No pudieron dar benéficos resultados los esfuerzos en pro de los indios, á causa de las circunstancias de la época.—Decreto de 31 de octubre de 1851, en favor de los indígenas.—Las leyes de reforma relativas á tierras, censos, ejidos, bienes de comunidad y cofradías, con respicencia á los aborígenes de Guatemala. |
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CAPITULO IV Ventajas de la civilización. Elementos que la constituyen. Reseña de los principales pueblos indígenas de Guatemala. Escollos con que tropieza el desarrollo de su civilización. Medios que pueden emplearse para lograr su avance SUMARIO Ventajas que se atribuyen á la civilización.—Necesidad de que no se pierda en costumbres lo que se gana en adelanto material.—El progreso es ley del individuo y de las sociedades.—La civilización no debe desentenderse del elemento físico, moral é intelectual.—Divergencia de opiniones acerca de las causas que originan el progreso.—Teorías de Buckle, Darwin, Bahehot, Guizot, Balmes y Severo Catalina.—Carácter de la civilización antigua del continente americano.—La organización política de los virreinatos y capitanías generales de la América española, era un trasunto de la preexistente manera de ser de los indios.—Los indios son susceptibles de desenvolver su cultura y progreso.—Reseña de las principales poblaciones de indios de Guatemala, su número de habitantes, su agricultura, industria, comercio y demás cosas notables.—Los trabajos públicos en algunas poblaciones de la Verapaz y de los Altos han hecho emigrar á muchos indios—Medios de evitar que se ahuyenten de los pueblos.—Cómo Napoleón III civilizó los pueblos de la Sologne y de los Landes, que estaban tan atrasados como los indios guatemaltecos.—Causas que se han opuesto al desarrollo de la cultura de éstos.—Falta de estímulo que han tenido y la abyección en que han estado.—Remedios contra ese obstáculo, y modos de removerlo.—Los concursos regionales.—Los idiomas primitivos de los indios no los dejan progresar.—Opinión sobre ese punto, del sabio don José Cecilio del Valle.—Lo que acerca de tales lenguas pensaban Solórzano y Pereira.—Medios que pueden emplearse á fin de que los indios hablen todos castellano.—La tercera causa del estancamiento de los indios es que no tienen necesidades que los impulsen al trabajo y al mejoramiento de su condición.—La ignorancia en que vejetan obsta á su civilización.—El mundo antiguo se civilizó por castas privilegiadas, mientras que el mundo moderno se civilizó por la instrucción primaria, gratuita, obligatoria y práctica.—Cuál ha de ser el sistema de escuelas para los indios, que concilíe el instinto que ellos tienen de acostumbrar, desde niños, á sus hijos al trabajo.—Escuela normal de indios.—Escuelas rurales.—Escuelas de Agricultura.—La embriaguez entre los indios.—Lo que de ella dicen Acosta, Herrera y Garcilaso.—El Concilio Limense II y las cédulas reales que la reprimían.—Auto acordado de la Audiencia de Guatemala, de 26 de junio de 1793 sobre la ebriedad de los indios.—El pueblo de Santa Catarina Ixtahuacán no permite licores embriagantes dentro de su demarcación territorrial.—Lejos de fomentar la embriaguez, debe reprimirse.—Bando célebre, del año 1804, del Capitán General Mollinedo y Saravia contra las borracheras de los indios.—Medidas que á ese respecto deben tomarse.—La sexta causa del estacionamiento de los indios es la propiedad de tierras comunales.—Cómo debe fomentarse su agricultura.—Medidas que deben dictarse en cuanto á las industrias indígenas.—Opinión de Jovellanos respecto á tierras comunales.—Lo que debe hacer el Gobierno á ese respecto.—Malos tratamientos dados á los indios y desprecio con que se les mira.—Sociedades protectoras de indios, que deben fundarse.—Los mandamientos deben suprimirse.—Debe crearse Jueces de Agricultura.—La novena causa del poco progreso de los indios es su pereza é indolencia.—Causas que las han producido y medios de combatirlas.—Las colectividades concentradas de los pueblos indianos, que viven aislados del resto de la sociedad, se oponen al avance de su civilización.—Esas masas humanas en América, al fin del siglo XIX, son anacronismos vivientes.—Hay que hacer por que entren en roce con los ladinos.—Lo que pasó en Chile y la Argentina respecto de esas agrupaciones precolombinas.—Leyes que deben dictarse.—Un Código Rural.—Lo que dice la escritora peruana señora Matto de Turner, respecto á los aborígenes del Nuevo Mundo.—Las sombras de Colón y Las Casas demandan que se redima, ampare y civilice al indio desgraciado. |
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FIN