[123] Los Ojos de Imaymana y el Señor de la Ventana, § V, páginas 14 y 15 (Bs. Aires, 1900).

[124] Círculos sencillos á con punto símbolos de Imaymana Viracocha, que valen por gérmenes vitales, que hacen nacer las cosas.

[125] Emblemas de Tocapo Viracocha, seguramente fálicos, ó de fecundación.

[126] E. G. Squier, In the Land of the Incas, cap. XI, pág. 88, (New York 1877) ofrécenos este curiosísimo figurón ofídico, volando por los aires.

[127] Op. cit., cap. XIV, pág. 243.

[128] L’Amérique Préhistorique, cap. VIII, pág. 426.

[129] El Hombre Blanco y la Cruz en el Perú, y Péron et Bolivie, cits.

[130] Lámina de la pág. 84 de Wiener.

[131] Wiener, pág. 638.

[132] Wiener, pág. 620.

[133] Wiener, pág. 627.

[134] En el Cuadro Histórico-Geroglífico de las Tribus Aztecas de Méjico, explicado por D. José Fernández Ramírez, del Museo Nacional de Méjico, aparecen signos de la virgulilla saliendo del pico abierto de un pájaro. Las virgulillas quieren decir que el «pájaro canta.» Este pájaro agorero decidió la larga marcha de los aztecas.

[135] Wiener, pág. 676.

[136] Pág. 739.

[137] El Culto de Tonapa, § V. pág. 16.

[138] Wiener, pág. 17.

[139] Págs. 766 y 767.

[140] Wiener, pág. 773.

[141] Wiener, en su capítulo Sur le Langage Ecrit, ha ensayado traducir algunas curiosas telas (Págs. 759 y sigtes).

[142] Actas cits., págs. 635 á 641.

[143] Relaciones de las fábulas y ritos de los Incas, etc. (Obra publicada por C. R. Markhan en inglés).

[144] Págs. 635 y 636.

[145] Tres Relaciones de Antigüedades Peruanas, pág. 257.

[146] Adán Quiroga, El Simbolismo de la Cruz y el Falo en Calchaquí, págs. 8 y 9 (Bs. Aires, 1899).

[147] Revista de Buenos Aires, IX.

[148] Historia del Nuevo Mundo, lib. XIII, cap. VI, pág. 329.

[149] Exactamente igual á este disco, es el sol que corona al dios peruano reproducido por nuestro distinguido historiador Pelliza con motivo de la reciente y bien debatida cuestión de los Emblemas Nacionales, que provocó un bien apreciado folleto de nuestro publicista E. S. Zeballos.

[150] Wiener en la pág. 584 reproduce un objeto con T, que salede una media luna.

En nuestra reciente expedición hemos dado con un grande y hermoso disco solar, rodeado de Huayrapucas (diosas del Aire), que llevan taus simbólicos.

[151] Tenth Annual Report of the Bureau of Ethnology to the Secretary of the Smithsonian Institution, J. W. Powell (Washington, 1893).

[152] Adán Quiroga, Huayrapuca ó la Madre del Viento (Buenos Aires, 1899).

[153] Op. cit., pág. 477, Fig. 664.

[154] Id. id., pág. 480, Pl. XXXII.

[155] Sobre estos dioses ofídicos, y por qué son tales los del Aire, véase Rialle, Mythologie Comparée, cap. XIX, pág. 317.

[156] Véase Brinton, The Myths of the New World, cap. V, pág. 154, y sobre el dios Hurakán, Brasseur, Le Libre Sacré, pág. 80.

[157] Sobre Tláloc, véase Torquemada, Monarquía Indiana, lib. VI, cap. 37 y Brasseur, pág. 121.

[158] Brinton cit., págs. 105, 136, 189, 215.

[159] Op. y lug. cit. Brasseur, pág. 70.

[160] Brinton cit., págs. 97 y 117.

[161] Relación de la Provincia de Nicaragua, pág 41 y sigtes. Sobre este y otros Dioses del Aire, véase también á Sahagún, Historia de la Nueva España, cap. II.

[162] Brinton cit., págs. 35, 68, 190—Brasseur, pág. 92.

[163] Brinton, págs. 213 y sigtes. y 335 á 338. Brasseur, pág. 80—Rialle, cap. XIX, págs. 309 y sigtes.

[164] Brinton, págs. 184 y 214.

[165] Brinton, págs. 222 y 335.

[166] Rialle, cap. XX.

[167] Brinton, pág. 171—Brasseur, pág. 118.

[168] Este libro sagrado fué traducido por Francisco de Ximénez y publicado después en Viena por M. Scherzer (1857).

[169] Brinton, págs. 140 y 323—Rialle, cap. XX cit.—Brasseur, pág. 122.

[170] Noticias de Tierra Firme, Part. II—Sobre este y otros mitos muyscas, véase también á Piedrahita, Hist. de la Conquista del Nuevo Reino de Granada (1668) y E. Restrepo, Aborígenes de Colombia, Caps. II y III.

[171] Op. y lug. cit.

[172] Amer. Urreligionen, pág. 420 y sigtes.

[173] Op. y lug. cit.

[174] Brinton, cap. V. págs. 185 y sigtes.

[175] R. Lenz, De la Literatura Araucana, págs. 16 y 17 (Discurso—Oct. 1897—Chillan).

[176] Adán Quiroga, Hachas sagradas (1900).

[177] Adán Quiroga, Huayrapuca ó la Madre del Viento (Buenos Aires, 1899)—Max Müller, á propósito de los dioses epicenos brahamanes, dice que sus adoradores «querían expresar algo que no fuese ni macho, ni hembra; ... querían algo que estuviese por cima del masculino y del femenino; un ser sin sexo, pero no un ser sin vida, ó un dios impersonal» (Origen y desarrollo de la Religión, Sec. III, § I, pág. 286).

[178] Brasseur, Le Lib. Sacr. Introd., pág. 117—Véanse también á Kinsborough, Antigs—of México, pág. 480; Ternaux Compans, Recueil de pièces á la Conq. du Mexique, pág. 307 y 310, etc.

[179] Nosotros disentimos con Brinton y demás americanistas en la interpretación de la palabra compuesta Pacaritambo. Como Pacari es «amanecer», y tambo, «lugar, casa», daría: «casa de orgíen», «tambo del nacimiento», ó sea de donde salió el sol y sus hijos los Incas. En otros términos: la cueva de la aurora.

[180] Brinton, págs. 238 y 265—Rialle, págs. 297 á 299—Lucien Biart, Les Aztéques, pág. 85 (París 1885).

Con motivo de la Cruz de Tláloc, encontrada en las ruinas toltecas de Téotihuacán, depositada en el Museo del Trocadero, y que Lucien Biart reproduce en el lugar citado, el doctor Hamy demostró de como uno de los atributos de Tláloc, destinado á figurar la lluvia, tomó á golpes de cincel de los escultores la forma de la Cruz cristiana.

[181] Rialle, pág. 301—Brasseur, pág. 92.

[182] Brinton, pág. 145—Rialle, págs 303 y 304—Brasseur, pág. 70.

[183] Brinton, págs. 114, 124, 141, 172, 221 y 345—Rialle, págs. 309 á 312, 314 y 315.

[184] Rialle, págs. 310 y 313—Lucien Biart reproduce su estátua del Trocadero (pág. 81).

Tezcatlipoca, el creador del espacio, portaba en su izquierda un escudo y cuatro flechas en Cruz. Su imagen aparece en una terracota encontrada en Nahualac por M. de Charnay. Lucía anillos y cordones de oro, plumas verdes y manto rojo (Biart cit., págs. 75 y 76).

[185] Rialle, 323.

[186] Véase Lucien Biart, op. cit., pág. 91, París 1885.

Este autor, en el lugar citado, reproduce la insignia cruciforme de Huitzilipochtli, de acuerdo con el manuscrito de Le Tellier. He aquí la tan curiosa insignia:

Insignia cruciforme de Huitzilipochtli.

[187] Brinton, págs. 140 y 323—Rialle, págs. 327 á 333.

[188] Hist. Apologética, c. 121, MS.—De la Cruz en Yucatán han tratado estensamente Ixtlilxochitl, Hist. des Chichiméques, pág. 5 y sigtes; Sahagún, Hist. de la Nueva España, lib. I, cap. II; Cogolludo, Hist. de Yucathan, lib. IV, cap. IX; García, Or. de los indios, lib. III, pág. 109; Palacios, Descrip. de Guatemala, pág. 29, etc.

[189] Historia de Copacabana (Carta de D. Joaquín de Sosa y Lima cit., «Revista de la Biblioteca», Rioja 1890).

Niceto de Zamacois asegura que la Cruz de Yucatán «representa al dios de las Lluvias» (Annual Report de Powell (1888-89), pág. 730).

[190] Brinton, pág. 114.

[191] Crón. del Perú, capits. XXVII y XLIX.

[192] Rialle, págs. 299 y 326.

[193] Brinton, pág 97.

[194] E. Restrepo, Los Aborígenes de Colombia, pág. 45.

[195] Págs. 278 y 279—Brinton, pág 115.

[196] Squier, In the Land of the Incas, cap. XI, pág. 188.

[197] Culto de Tonapa, pág. 49.

[198] Adán Quiroga, Huayrapuca ó la Madre del Viento, págs. 425 y 426 (Bolet. del Inst. Geográf. Arg., tom. XX).

[199] Congr. de Amer. de Bruselas, tom. I, pág. 636.

[200] Jiménez de la Espada, Tres Relaciones de Antigüedades Peruanas, pág. 159.

[201] Myths of the New World, cap. III, pág. 83.

[202] Sobre los números cinco y siete, véase á Brinton cit., cap. VII, págs. 250 y 253. En la leyenda californense de Mem Loimi uno de estos números, también sagrado, repítese de una manera llamativa.

[203] Op. cit., cap. III.

[204] Id. id., pág. 85.

[205] F. Max Müller, Origen y desarrollo de la Religión, lec. II, § V, pág. 99 y § VIII, pág. 117.

[206] Como sucede entre los mejicanos, los cuales decían Mictlan á las regiones frías y de la tristeza, é igualmente Mictlan al viento norte, por ejemplo.

[207] Smithsonian, tom. XI, pág. 337.

[208] Pág. 110 y sigtes.

[209] Hist. de la Nueva España ó de la Conq. de México, cap. XIII, págs. 301 y 302.

[210] Una Cruz latina con un círculo central es la manera de representar á Tenochtitlan en el Cuadro Histórico-Geroglífico de los Aztecas, que nos ofrece don José Fernández Ramírez, del Museo de Méjico.

[211] En la morada de Tlacaltécuchtli y su muger Chalchiutlicue, dueños del elemento líquido, se encontraban cuatro estanques llenos de aguas diversas (Lucien Biart, pág. 70).

Los tlascaltecas dividieron su reino en cuatro secciones, y eran mandados por cuatro jefes, que resolvían en común (Id., pág. 23).

En el siglo azteca, figurado por un círculo con un sol central, cuatro anillos de serpientes representaban los cuatro cardinales (pág. 37).

Según las pinturas ideográficas conservadas en Roma, y conocidas con el nombre de Colección del Vaticano, los aztecas creían que cuatro soles habían iluminado la tierra; Atonathiu ó sol de agua, que produjo el diluvio; Ehécatonathiu, que produjo viento tal, que nada resistió; Tlénonathiu, que destruyó la tierra por el fuego, y Tlatonathiu, que creó las cosas existentes.

[212] A. L. Gama, Descrip. de las dos piedras, etc., de México, sec. 26.—Brinton, cap. III, págs. 90 y sigtes.—Rialle, cap. XX, págs. 356 á 358.

[213] Brinton, Myths of the New World, cap. VII, pág. 242 (Myths of Creation).

[214] Debemos, no obstante, observar que Huiracocha se nos presenta también como un cuaterno: Aticci, Imaymana, Tocapo y Coniraya. El hijo malvado de Conticci, que hacia las cosas al revés de su padre, Tahuapica vivococha, tiene en su nombre la palabra tawa, cuatro (Véase Las Casas, De las antiguas gentes del Perú, cap. VII, pág. 55).

[215] De la Literatura Araucana, cit., pág. 17 (Chillan, 1897.)

[216] La Pachamama de la plancha del Pachacuti es un círculo.

[217] Brinton, págs. 115 y 116.

[218] Historia Apologética M. S., cap. 125.

[219] Como una prueba elocuente de que la Cruz significa en Estados Unidos, según Matilda Coxe Stevenson, la lluvia de los cuatro puntos cardinales, reproducimos á continuación el vaso ceremonial de los indios de Sia (pueblo cerca de la confluencia del río Salado con el río Semes, en Nuevo Méjico) para implorar la lluvia, y que aquel autor nos ofrece en la Plancha XXXV de su trabajo, junto con su desarrollo XXXV bis (Eleventh Annual Report of the Bureau of Ethnology, J. W. Powell, 1889-90), que reproducimos en nota, porque lo conseguimos en el momento mismo de poner en prensa nuestra obra.

Vaso ceremonial de los Sias para implorar la lluvia.

Desarrollo del vaso anterior.

La gran Cruz griega aparece perfectamente pintada en la parte ventral del vaso, en medio de curiosísimas figuraciones atmosféricas y de vegetales nacidos por acción de la lluvia, que el autor del trabajo clasifica así:

a Nubes con lluvia ó derramándola.

b Hombres del pueblo de las Nubes.

c Mujeres del pueblo de las Nubes.

(Estos personajes son invocados en las ceremonias para que rieguen, ó derramen agua desde las nubes á la tierra).

d Vegetación.

f Alguaciles (Insectos que simbolizan también la lluvia, como entre nosotros, cuya aparición nos hace decir que va á llover, dato interante del folk-lore argentino común con el del americano del norte). El ciervo figurado indicará las especies animales que comen las hierbas. Esta lámina, con el signo cruciforme, es la más interesante de las que conocemos, y constituye toda una revelación. La Cruz, rodeada por los genios de las Nubes, en el arco de cuyas caras vénse gotas de agua, en medio de la vegetación producida, y contigua á alguaciales que revolotean, está expresando que es el símbolo de la lluvia. Sobre ello no pueden caber dos interpretaciones.

[220] Entre los Ojibwa del Norte de Minesota, la Cruz es un símbolo sagrado de la sociedad de la Midé ó shamanes, y tiene referencias al cuarto grado (Annual Report of the Bureau of Ethnology, J. W. Powell 1888-89), The Cross (cap. XX, pág. 726).

[221] Los grupos de pequeñas cruces que aparecen grabadas en taladros de marfil, en forma de arcos, y que se ven figuradas en petroglyfos de Oakley Springs, Arizona, representan estrellas, para G. K. Gilbert (The Cross cit., pág. 727).

[222]

 Piedra esculpida
de Luracatao.

Debemos á nuestro distinguido é investigador amigo Enrique Mariani, de Molinos (Salta), el dibujo que reproducimos, de una piedra esculpida encontrada por él en 1899, en una de las excavaciones que practicó en el lugar vecino de Luracatao, valle Calchaquí. Mariani considera á esta piedra, con sus esculturas, «una pieza astronómica.» Salvando los respetos que nos ofrece su opinión, á nuestro juicio esta piedra esculpida puede presentarse como un interesante ejemplar representando los cuatro vientos que traen la tormenta (las manos, que, como anteriormente dijimos, son para nosotros símbolos de la tempestad), vientos venidos de las cuatro extremidades cardinales, que convergen á la atmósfera (la figura ovalada central), soplando en ella. Un astro (el círculo) figura en medio del cielo, y muchos puntos le rodean: estos puntos, como en otros casos, deben figurar gotas de lluvia.

Las manos esculpidas, unas respecto de otras, aparecen distribuidas en Cruz. Si se las uniera por líneas, estas se cortarían formando una X (Cruz decussata).

[223] Hist. de la Nueva España, cit.

[224] Adán Quiroga, Antigüedades Calchaquíes—La Colección Zavaleta, nos. II y III (Bolet. del Institut. Geográf. Argent., tom. XVII, cuads. 4 á 6).

[225] Adán Quiroga, El Simbolismo de la Cruz—1899 (Bolet. del Inst cit., tom. XIX, cuads. 7 á 12).

[226] De las Antiguas Gentes del Perú, pág. 91.

[227] Sobre estas huahuas de pan, véase á John Lubbock, Orígenes de la Civilización, pág. 314 (Ed. Madrid, 1888).

[228] Adán Quiroga, Excursiones por Pomán y Tinogasta, § II (Bolet. del Instit. Geográf. Argentino, tom. XVII, 1897).

[229] Techo (Hist. de la Provincia del Paraguay, tom. V, cap. XI, pág. 41), parece aludir á esta clase de enterratorios, cuando, á propósito de los indios del valle de Londres, escribe que «no enterraban los cadáveres, sino que los colocaban encima de la tierra en un sarcófago alto.»

[230] Este fragmento de urna forma parte en la actualidad de la colección del Instituto Geográfico.

[231] Rialle (Myth. Comparée, cap. VI, pág. 98), escribiendo sobre el fetiquismo en la naturaleza animada, manifiesta que «los Shawnis decían que el roulement del rayo no es otra cosa que le sifflement de la gran serpiente», por lo cual hay lugar á creer, según él, que el sol era representado bajo la forma de una serpiente enroscada sobre sí misma.

[232] Myths of the New World, cap. IV, pág. 125.

[233] Véanse sobre estos temas á Brinton cit., cap. IV, págs. 120 y sigtes, y á Rialle, Mith. Comp. que le sigue, cap. VI, págs. 75 y sigtes.

[234] Los interesantísimos datos de Folk-lore que el Señor Daniel Granada consigna sobre el Avestruz en el Río de la Plata, y especialmente sobre el Avestruz de fuego, confirman doblemente nuestras creencias al respecto (Reseña Histórico Descriptiva de Antiguas y Modernas Supersticiones del Río de le Plata, págs. 122, 167 y 133-1896).

[235] Juríes, quiere decir xuríes ó suris, avestruces. Fernández de Oviedo y Valdés dá esta interpretación (Historia de Indias, lib. XLVII, cap. III), cuando escribe: «Son tan ligeros, que los indios comarcanos los llaman por propio nombre juríes, que quiere decir avestruces.»—Véase Lafone Quevedo, Tesoro de Catamarqueñismos, verb. Juríes.

[236] Londres y Catamarca, cap. XXIX, pág. 257.

[237] Londres y Catamarca, cap. XXVIII, págs. 249 á 251.

[238] Memorias, cap. XIV (Ed. Madrid, 1882),—Chi, es «cosa parada»; qui, partícula que significa ambigüedad; luego chiqui, dice: cosa doble, llena de falsía (Véase Adán Quiroga, Folk-lore Calchaquí, Bolet. del Inst. Geográf. Argentino, tom. XVIII. págs. 5 á 12).

[239] Fragmento del canto al Chiqui, tal como hoy se repite, mezcla de castellano y quichua.

[240] Cábenos la satisfacción de manifestar que, consultada á Lafone Quevedo esta interpretación nuestra, después que fijamos el valor simbólico del Ave-Suri, este distinguido americanista adhiere á ella.

[241] Briton, op. cit., cap. V, pág. 152.

[242] Hist. de los Jesuitas del Paraguay, etc.

[243] Hist. del Tuc. etc., pág. 33.

[244] Hist. de la Prov. del Paraguay, tom. II, cap. XXIII, pág. 397.

[245] En numerosos petroglyfos aparecen grabadas patas de suri, cuya significación hasta hoy no se ha explicado (Véase cap. VIII).

Después de lo escrito, es claro que las rocas que tales grabados contienen, son dedicadas al culto á la Lluvia, invocándose á las Nubes de la Tormenta.

[246] Un ejemplo interesantísimo es el de los 4 Bacabs, antes citados, 4 dioses mayores, representados por los 4 Canobos, ó vasijas de arriba, llamadas columnas del Cielo (Brasseur de Bourbourg, cit. por Lafone Quevedo en su Culto de Tonapa, XVII, pág. 56).

[247] Op. cit., cap. V, pág. 152.

[248] Comentarios Reales, lib. II, cap. XXVIII.

[249] Según Lucien Biart (Les Aztéques, pág. 70) «Tláloc creó muchos pequeños ministros, encargados de ejecutar sus órdenes. Munidos de un ánfora y armados de un bastón, estos pigmeos portaban el agua donde el dios lo mandaba, y la derramaban en lluvia. El trueno se hacía oir cuando uno de ellos quebraba el ánfora, y el rayo que hería á los hombres no era sinó un fragmento del vaso roto.» La leyenda azteca concuerda en parte con la peruana.

[250] Brinton, cap. V, págs. 186 y 187 y Rialle, cap. VI, pág. 259. He aquí las respectivas traducciones:

 DE BRINTON  DE RIALLE
Beauteous princess, Belle princesse,
Lo, thy brother Ton frére
Breaks thy vessel Brise ton urne
Now in fragments. En morceaux.
From the blow come   De ce coup
Thunder, lightning, Provient le tonnerre
Strokes of lightning. Et les éclairs;
And thou, princess, Et toi, princesse,
Tak’st the water, Versant tes eaux,
With it rainest, Tu fais pleuvoir.
And the hail, or Tu fais tomber
Snow dispensest, La gréle et la neige.
Viracocha, Le créateur du monde
World constructor, Le vivificateur du monde,
World enliv’ner, Viracocha,
To this office T’a donné la vie.
Thee appointed,  
Thee created.