303. Miércoles 19 de Diciembre.
304. Jueves 20 de Diciembre.
305. Viernes 4 de Enero.
306. Viernes 11 de Enero.
307. Córdova.—Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico. 1831.
308. El Diario popular de Mayagüez.—17 de Oct. 1893—acepta el vocablo de Muñoz y dice: “Pero ya que el Sr. Brau concede tanta autoridad á Muñoz, y la tiene indudablemente, ¿cómo no se ha fijado en que éste asegura que las naves de Colón fondearon en una cala, que según el Diccionario es una ensenada pequeña que hace el mar, entrándose en la tierra? ¿Cómo dice el Sr. Brau que en esa bahía que comprende hoy las dos poblaciones de Aguada y Aguadilla ha de fijarse por la investigación crítica el fondeadero de la flota expedicionaria, cuando bahía es entrada de mar en la costa y de gran extensión que resguarda las embarcaciones, y Colón, según Muñoz, llevó sus naves á una cala y no á una bahía?”—No creemos lógico hacer un argumento de la palabra cala, por las mismas razones con que hemos combatido el argumento puerto del padre Nazario.
309. Diccionario marítimo español de D. José de Lorenzo, D. Gonzalo de Musga y D. Martín Ferreiro.—1864. Definiciones:
310. El ángulo más occidental de Puerto-Rico está á los 18° 22′ latitud y 60° 56′ 15″ longitud, ó sea el comprendido entre los cabos San Francisco y Boriquén, que constituye la amplia rada donde están los surgideros de Aguada y Aguadilla.
311. Ob. cit. pág. 96.
312. El “Diario Popular,” de Mayagüez niega la necesidad de proveerse la armada de agua con las siguientes palabras: “Pero Colón no pudo tomar aguada en nuestra isla porque no la necesitaba. Las 17 naves que traía se abastecieron del precioso líquido en Canarias, de cuyo puerto salieron á principios de Octubre, y cuando el 3 de Noviembre divisaron las tierras del Nuevo Mundo, el agua no les había faltado: es decir, que en sus depósitos podían llevar mayor cantidad que la que necesitaban en un mes.—En la Guadalupe, donde permanecieron ocho días, tomaron agua en gran cantidad porque la isla es rica en manantiales. Así lo afirma el conde Roselly de Lorgues en su historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón: “Mientras tanto, dice, mandaba el Almirante proveer de leña, hacer aguada y lavar las ropas de las tripulaciones.” Si de la Guadalupe salieron el 10 de Noviembre, tocaron en Santa Cruz el 14 y anclaron el 19 en los mares boriqueños, ¿puede imaginarse que en los pocos días trascurridos tuviesen necesidad de volver á hacer aguada, estando ya á las puertas de la Española—término del viaje—y cuando la que tomaron en Canarias les duró más de un mes?”—Y el señor Brau refutó al escritor mayagüezano, desde El Clamor del País, con este razonamiento: “Si los españoles, que venían con Colón, contaron á Pedro Mártir, en abril de 1494, que habían tomado agua en el último ángulo de la costa occidental de Puerto-Rico, ¿cómo vamos á desmentirlos, porque un conde francés sostenga que ya la habían tomado en la Guadalupe?—Y conste que Roselly de Lorgues no desmiente nada; se limita á decir, que en la Guadalupe hicieron aguada los barcos, cosa llana después de una navegación de más de veinte días. Pero hacer aguada el 10 de Noviembre no implica el no volverla á hacer nueve días después; sobre todo si se tiene en cuenta: 1º—Que el aprovisionamiento en una playa desierta, sin muelle ni facilidades de embarque, debió ser penoso. 2.º—Que los depósitos de á bordo eran muy rudimentarios, como pudo verlo todo el que quiso, en la Santa María que estuvo en nuestro puerto. 3º—Que los tripulantes eran mil quinientos y con ellos venían vacas, yeguas, cabras, ovejas y sus machos, en cantidad proporcionada para la colonia y cerdos y perros, y gallinas y otras aves domésticas, cuyas necesidades de alimentación debieron exigir bastante líquido. 4º—Que los expedicionarios traían naranjos, cañas, camuesos y gran número de plantas vivas, que necesitaban regarse. 5º—Que la provisión de agua no debió revestir la misma importancia en las Canarias, al empezar la navegación, que en la Guadalupe, donde por la altura tomada é indicaciones de los indígenas, pudo calcular Colón próximo el término de su viaje; y 6.º—Que si en Noviembre de 1493 se sentía tanto calor en estas latitudes, como el que sentimos en el momento de escribir estas líneas, hay que compadecer á aquellos argonautas, y convenir en que el consumo de agua para mitigar su sed debió ser, al singlar por el mar caribe, doble del que necesitaron antes de pasar la línea del Trópico.—Y he aquí como se concibe, que hiciera aguada en Puerto-Rico si no toda la flota española, alguno de sus buques en que escaseara el líquido, justificando este análisis crítico la tradición de cuatro siglos y la versión de Antonio de Torres y demás compañeros en Medina del Campo”.
313. Periódico: “El Clamor del País” núm. del 25 de Octubre de 1893.—Artículo: Donde fondeó Colón.
314. Núm. del 18 de Octubre de 1893.
315. “El Clamor del País”. Número del 20 de Octubre de 1893.
316. Ob. cit. pág. 104.
317. Ob. cit. pág. 112.
318. Relación ó descripción de Puerto-Rico, que, de orden de don Felipe II, dispuso formar en 1582 el capitán Melgarejo, gobernador de la isla. Dice el cap. 11: “El descubridor y conquistador de esta isla fue Juan Ponce de León... partió para este efecto de la isla de Santo Domingo del puerto de Xigüey el Viejo, de un lugar que llamaban Salvaleón. La primera vez que vino al dicho efecto tomó puerto en una punta de esta isla que llaman el Aguada... y allí tomó ciertos indios con que hizo amistad.”
319. F. Colón.—Ob. cit.—Tomo 1º—Esta descripción ha sido copiada después por Las Casas, Herrera, Muñoz é Iñigo Abbad.
320. Pudo ser el Pandion carolinensis, que frecuenta las embocaduras de los ríos, ó el Buteo brocalis (guaraguao) muy común en nuestro país, ó el Falco anatum (halcón de pastos,) habitador de ciénegas.
321. Uvero de playa. Cocoloba uvifera.
322. Dice Fray Iñigo Abbad—Ob. cit. pág. 54:—“Entre otros, el Cacique Aymamón, que tenía su ranchería en el río Culebrinas, cerca de la población de Sotomayor.”—Y ya sabemos que el caserío de Sotomayor estaba junto á la Aguada.
323. No citamos nombres propios, porque los artículos han aparecido en el periódico citado como de Redacción, aunque sabemos, que uno de los campeones en pro de Mayagüez es el culto escritor y dulce poeta don Manuel María Sama.
324. Opinión de Varnhagan, Leiva y Montojo.
325. Opinión de Navarrete.
326. Opinión de Fox.
327. Opinión de Humboldt y W. Irving.
328. Trazado y publicado por Otto Neussel, geógrafo. Imp. Jul. Palacios. Madrid. 1892.
329. Georges Cuvier.—Discours sur les révolutions du globe.—París. 1854.
330. Appendice au discours du Cuvier.
331. Citado por don Manuel Aranda y San Juan en la obra: Los misterios del mar.—1891.
332. Añasco tuvo su declaratoria de pueblo en 1703 y Mayagüez sesenta años después.
333. Oviedo.—Ob. cit.
334. F. S. de Noda.—Antigüedades Góticas.
335. Tampoco debe confundirse esta sílaba con el gua procedente de la raíz arábiga guada, corrupción de wad, que significa río ó valle por donde corren aguas. Como Guadalquivir, wad-al-kebir, río grande; Guadarrama, de wad-al-ramal, río arenoso, etc. Muchos de cuyos nombres han sido traídos á América por los españoles.
336. A. Rojas.—Los radicales del agua en las lenguas americanas.
337. Es digno de anotarse, con relación á la radical í agua, en las lenguas americanas, que en sánscrito existe la raíz in-du, la gota de agua; y en griego, idor, agua.
338. Ob. cit. pág. 137.
339. Dice Oviedo “que después de ser partido D. Chripstóbal, salió trás él el mismo caçique (Guaybaná) con gente é alcançóle una legua de allí de su assiento en un río que se dice Cauyo.” Este assiento se refiere á la aldehuela de Guaybaná.
340. En los repartimientos se dejaron á los caciques en sus estancias con su gente, citándoles, en época determinada, para que prestaran sus servicios con sus naborias en las minas, ó en las granjas, que empezaron los colonos á fomentar. Los conquistadores que tuvieron cuatro ó seis indios encomendados, pudieron tenerlos directamente á su servicio en sus respectivas casas; pero los que tenían ciento y doscientos les convenía más dejarlos en sus estancias ó especies de conucos, para que ellos se mantuvieran, y aprovechados en tiempos útiles en los trabajos mineros, que fué á lo que los dedicaron en un principio. Posteriormente, se subdividieron las grandes partidas de indios, y se repartieron también sus estancias, conservándose tan sólo las granjerías de los Reyes, que, por fin, las enajenó la Corona.
341. Dice Oviedo: “ovieron los chripstianos y los indios la primera batalla en la tierra de Agueybana (Guaybaná) en la boca del río Caoyuco (Yauco).”
342. Ob. cit. pág. 154.
343. El Rey á Cerón y Díaz: “Sabéis que algunos caciques de San Juan, se rebelaron y mataron á traición á D. Cristóbal de Sotomayor, á D. Diego su sobrino y á algunos criados y amigos, y además á cuantos cristianos pillaron en sus estancias fuera de poblado; que luego se juntaron con otros de la comarca, y fueron al pueblo de Guaydía y peleando mataron algunos cristianos”, etc. Tordesillas, 25 de julio de 1511.—Biblioteca de Puerto-Rico.—Y dice Oviedo: “Y el caçique Agueybana, que también se decía D. Chripstóbal, como más principal de todos, mandó á otro caçique dicho Guarionex, que fuese por capitán é recogiese los caçiques todos é fuesen á quemar el pueblo nuevo llamado Sotomayor.”
344. Guaydía no es voz indo-antillana, ni significa jardín. Si gua y guay pueden ser raíces del lenguaje indígena, el sufijo día es castellano puro.
345. Nuestros indígenas se encontraban en el período social de la piedra pulimentada, ó hablando con más propiedad paleontológica en el período neolítico de la edad de la piedra. El instrumento cuneiforme característico de esa época es el hacha, que poseían en abundancia nuestros aborígenes. El boriqueño había abandonado la gruta y construido la choza; de cazador y pescador errabundo había pasado á agricultor; en la industria de vasos, además del mortero de sílex para triturar el grano, trabajaba la arcilla y hacía recipientes para la cocción de sus viandas; en escultura, había iniciado el grabado, y había avanzado á la ornamentación de gruta, de la cual se conservan muestras en algunas cuevas; y cincelaba sus collares y aprestos guerreros sin tener la pasión por la escultura decorativa sobre madera, tan desarrollada entre los Papúas de la Nueva Guinea, ni el gusto artístico del modelaje cerámico que tenían los indios mexicanos y peruanos; no tenían sepulturas, ni túmulos, de los cuales el dolmen constituye la última palabra en esa edad; de manera que podemos considerar, que nuestro indígena no había llegado en su civilización al último cuarto del período neolítico.—Ahora bien, encontrándose en este estado de rudimentaria sociedad nuestros aborígenes, los signos que ellos grabaron en sus esculturas humanas ó antroglifitas no pueden considerarse, en lingüística, más que como el albor de la escritura, y nada más.—Para que la idea pueda comunicarse de un individuo á otro, para que un sonido, un gesto, un signo visible pueda recordarle á otro el mismo pensamiento, es necesario desde luego una representación figurada tan perfecta como sea posible, y después, más tarde, una convención recíproca. El primer lenguaje convencional ha debido ser un gesto acompañado de un grito proporcionado al lugar, á la hora, á la distancia; la primera trasmisión, no inmediata, de un pensamiento ha debido ser una fogata en un punto determinado, una marca en una roca, un montón de pedruscos, la cortadura de un árbol ó un árbol caído, etc. A este género de escritura primitiva corresponden los quipos peruanos. Después apareció la escritura ideográfica, más precisa, más analítica, menos abstracta, menos general; y de ésta, como consecuencia natural, directa y lógica, la escritura alfabética. Nuestros aborígenes tenían, pues, que pasar por la escritura jeroglífica antes de llegar á la alfabética; de lo cual estaban muy lejos. Hemos oído la versión de que hay en el país quien tiene el alfabeto del lenguaje indo-antillano, y esto no es más que una ilusión. Los signos grabados en las esculturas de nuestros indígenas tienen un valor igual al de los salvajes de la edad de la piedra de otros países, y por eso consideramos esos signos como el alborear de una escritura, que tiene que llegar á ser ideográfica y por fin alfabética.
346. Oviedo.—Ob. cit. Libro XVI.
347. Biblioteca histórica de Puerto-Rico; pág. 142.
348. En el Archivo de Simancas se conservan cuadernos de fundiciones en San Juan hasta el año 1526.
349. En 12 de noviembre de 1509 escribía el Rey á Juan Ponce: “Ví vuestra letra de 16 de Agosto. Poned gran diligencia en buscar minas de oro en la isla de San Juan; sáquese cuanto pueda, y fundido en la Española venga al instante.”
350. La palabra indígena Guayana conservada aún por derivación en los vocablos: Guayanés, aplicado á un río de la banda sur de la Isla; Guayama, donde se ha sustituido la n por la m; y Guayanilla, diminutivo castellano de Guayana, no debe confundirse con la voz de orígen árabe Guadiana, de la cual procede la palabra Guadianilla aplicada, según los cronistas, á uno de los pueblos primitivos de San Juan. Indudablemente que el manchego don Miguel del Toro al poblar cerca de la aldehuela del cacique Guaybaná, y oír la palabra indo-antillana Guayana, no pudo menos de dedicar un grato recuerdo al hermoso río Guadiana y darle el nombre de Guadianilla á la población de cristianos que fundaba; encargándose el tiempo y el continuo fermento de los vocablos, de transformarla en la actual Guayanilla.—Guayana, ó Gua-í-ana, de gua, el; í, agua; y ana, flor, equivale á el agua-flor, ó la rica agua ó el agua buena; y Guadiana, ó Wad-al-jana, del árabe wad, agua; al, el; y jana, recreo, equivale á: río, el recreo; ó río del recreo. No deben, pues, confundirse, al estudiarlas, las palabras Guadianilla y Guayanilla, aunque la gente y el tiempo las hayan confundido al aplicárselas al actual pueblo de Guayanilla.
351. En el estudio de los gobernadores de la isla de Puerto-Rico hecho por el ilustrado don José Julián de Acosta—Obra de Fray Iñigo, pág. 132—no consta el nombre de don Francisco de Solís como gobernador en 1528, sino Pedro Moreno de 1524 á 1528, y de esta fecha á 1529 el licenciado Antonio de la Gama; pero la cita de Herrera, el cronista de Felipe II, que tuvo los Archivos del reino á su disposición, está terminante. El catálogo presentado por Iñigo Abbad—pág. 502—es completamente oscuro de 1520 á 1581.—Y más adelante está equivocado; por ejemplo, presenta al Teniente Coronel don Matías Abadía gobernando hasta 1731, y nosotros hemos visto un documento histórico en el cual, el mismo gobernador, en 20 de septiembre de 1736, concede permiso á Lorenzo González para fundar la Ermita de la Monserrate en Arecibo.
352. Dice Herrera—Ob. cit.—Década 4ª, libro 5°, cap. 3. Año de 1528: “Está en esta isla, San Germán el nuevo, que otro tiempo se llamó la nueva Salamanca; la fundó el gobernador Francisco de Solís, con el despojo de otro pueblo, que se llama Guadianilla, que estaba á la vanda del sur, y la robaron franceses, y la perseguían caribes; está San Germán cuatro leguas de la mar, adonde han llegado franceses, y la han robado; dista de la ciudad de San Juan 30 leguas; los indios tienen mal asiento en una sierra, sin cosa llana, con el agua lejos.”
353. En Junio de 1520 estaba aún el primitivo San Germán en la desembocadura del río Añasco; pues los oficiales Reales de San Juan, Antonio Sedeño, Hernando Mogollón, Pedro Moreno y Baltazar de Castro escribían al Emperador noticiándole el envío, desde el puerto de San Germán, de 3940 pesos de oro y 136 marcos de perlas.—Y Blas de Villasante, en 26 de Setiembre de 1528, escribía al Emperador, que una nao francesa de armada con una carabela y un patax habían tomado el puerto de San Germán en 12 de Agosto (1527) y quemado y robado el pueblo, marchándose los franceses á la isla la Mona.—Entonces fundó Solís á Nueva Salamanca, ó San Germán el nuevo, en el puerto de Guayanilla; y el 19 de Noviembre de 1529 escribía el licenciado Gama al Emperador: “En esta villa de San Germán es mayor el peligro de caribes, pues no tiene casa ninguna de piedra, ni armas.” Este nuevo San Germán lo quemaron los franceses en Mayo de 1538. En 7 de Octubre de 1540 se ordenó por el Monarca hacer fortaleza en San Germán. Y en 12 de Marzo de 1541 escribía el tesorero Castellano á Su Magestad: “El puerto de la villa de San Germán es bahía y playa, y las naos surgen á media legua del pueblo do se ha de hacer la fortaleza.” En 1542 se suspendió la fábrica. Y en 1543 escribía el Obispo de San Juan al Emperador: “Los vecinos de San Germán, por el temor han llevado sus mujeres, hijos y haciendas, á los montes. Si tuviesen fortaleza no estarían tan tímidos, ni despoblarían la villa.” Y en 1548 el mismo Obispo al Emperador le dice: “Vine de Santo Domingo á visitar mi obispado, á principio de año. Desembarqué en San Germán y con provisión de la Audiencia hice congregar sus vecinos, que serán poco más de treinta y poblaron á media legua del puerto por evitar los daños pasados de corsarios. Mas no desamparan el importante puerto do siempre debe hacerse fortaleza.” Y el doctor Vallejo en 1550 escribía al Emperador desde la villa de San Germán: “Los pocos vecinos que han quedado se han retirado á vivir al peor sitio del mundo, distante del puerto más de una legua.”
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| VI | pisó Colón el suelo del Nuevo Mundo;el sabio Humbold y | pisó Colón el suelo del Nuevo Mundo; el sabio Humboldt y |
| VII | á las márgenes de la desembocadura del rio Culebrinas, en las | á las márgenes de la desembocadura del río Culebrinas, en las |
| 1 | intrèpido genovès al puerto de Palos de Moguer, de donde había salido à la conquista del àureo vellocino de las Indias, cual nuevo Jason en la cèlebre empresa de los Argonàutas, y su marcha triunfal à travès de los hispanos pueblos, que le vitorean como à un hèroe legendario de las epopeyas griegas, llegando à la condal ciudad de Barcelona, donde accidentalmente moraban los Católicos Reyes, radiante de justa emoción, y seguido de los capturados indios, que lucen vistosos penachos y cobrizas carnes, y ostentan lindos guacamayos y objetos de oro; tan feliz arribada despertó ràpidamente en la Nación española un entusiasmo general hacia el desconocido navegante, que había regresado victorioso de los últimos confines del tenebroso mar Ocèano. El desconocido en su propia patria, el desdeñado por el rey don Juan de Portugal, el desairado en Francia è Inglaterra, y acogido únicamente por el sabio astrólogo franciscano Fray Juan Pèrez de Marchena en el modesto monasterio de la Ràbida, y despuès por la bondadosa castellana Reina à instancias de su antiguo confesor, se yergue ahora al retorno de su fantàstico viaje, agrupando à su alrededor los | intrépido genovés al puerto de Palos de Moguer, de donde había salido á la conquista del áureo vellocino de las Indias, cual nuevo Jasón en la célebre empresa de los Argonáutas, y su marcha triunfal á través de los hispanos pueblos, que le vitorean como á un héroe legendario de las epopeyas griegas, llegando á la condal ciudad de Barcelona, donde accidentalmente moraban los Católicos Reyes, radiante de justa emoción, y seguido de los capturados indios, que lucen vistosos penachos y cobrizas carnes, y ostentan lindos guacamayos y objetos de oro; tan feliz arribada despertó rápidamente en la Nación española un entusiasmo general hacia el desconocido navegante, que había regresado victorioso de los últimos confines del tenebroso mar Océano. El desconocido en su propia patria, el desdeñado por el rey don Juan de Portugal, el desairado en Francia é Inglaterra, y acogido únicamente por el sabio astrólogo franciscano Fray Juan Pérez de Marchena en el modesto monasterio de la Rábida, y después por la bondadosa castellana Reina á instancias de su antiguo confesor, se yergue ahora al retorno de su fantástico viaje, agrupando á su alrededor los |
| 2 | Pontífice Alejandro VI la bula Inter cœtera | Pontífice Alejandro VI la bula Inter cætera |
| 12 | que se alimentan de carne humana: sus vecinos les llaman canibales | que se alimentan de carne humana: sus vecinos les llaman caníbales |
| 13 | ataud y abandonado de todo el mundo, lo condujeron | ataúd y abandonado de todo el mundo, lo condujeron |
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| 19 | náutica—sustraida de España y vuelta á recuperar—de | náutica—sustraída de España y vuelta á recuperar—de |
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| 22 | y llevaba también oro, palo de brasil y productos | y llevaba también oro, palo de Brasil y productos |
| 22 | “Contino de nuestra Casa.” Cuando caido en | “Contino de nuestra Casa.” Cuando caído en |
| 23 | entonces en la banda oriental del rio Ozama | entonces en la banda oriental del río Ozama |
| 24 | Wasington Irving.—Vida y Viajes de Cristóbal Colón.—1828. | Washington Irving.—Vida y Viajes de Cristóbal Colón.—1828. |
| 25 | regidor y teniente del Darien en Tierra-firme | regidor y teniente del Darién en Tierra-firme |
| 25 | prinçipales dellos los ví y conosçí | principales dellos los ví y conoscí |
| 25 | Colom, en el segundo viaje que hizo á estas | Colón, en el segundo viaje que hizo á estas |
| 26 | padre y tio, vinieron con Colón en el segundo | padre y tío, vinieron con Colón en el segundo |
| 28 | y Bertillon en union de una sociedad de sabios | y Bertillon en unión de una sociedad de sabios |
| 28 | Ad. Bertillón, Coudereau; Hovelacque etc.—Dictionnaire | Ad. Bertillon, Coudereau; Hovelacque, etc.—Dictionnaire |
| 30 | que llevaba, sinó también por sus conocimientos | que llevaba, sino también por sus conocimientos |
| 38 | su nombre á la circunstancia de haber sido descubiecto | su nombre á la circunstancia de haber sido descubierto |
| 38 | ha sufrido don Martín Fernandez Navarrete algunos | ha sufrido don Martín Fernández Navarrete algunos |
| 40 | estovimos ende todo aquel día, é luego otro dia partimos é fízonos algunas calmerías, de manera que estovimos en llegar al Gomera cuatro ó cinco días, y en la Gomera fué necesario estar algun | estuvimos ende todo aquel día, é luego otro día partimos é fízonos algunas calmerías, de manera que estuvimos en llegar al Gomera cuatro ó cinco días, y en la Gomera fué necesario estar algún |
| 42 | Niña. Queda, pues, en harmonía la verdad histórica con la pie- | Niña. Queda, pues, en harmonía la verdad histórica con la piedad |
| 43 | del cual se vertían a diversas partes muchas | del cual se vertían á diversas partes muchas |
| 45 | adquirir casabe y otros frutos con resitencia de los indios. | adquirir casabe y otros frutos con resistencia de los indios. |
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| 61 | é á la otra BOHÍO, en la cual agoramos estamos | é á la otra BOHÍO, en la cual agora estamos |
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| 80 | Diario del primer viaje, 4 de Noviembre, se lee tambiém mames | Diario del primer viaje, 4 de Noviembre, se lee también mames |
| 81 | sus vergiienzas, dellas con ropa de algodón que | sus vergüenzas, dellas con ropa de algodón que |
| 89 | Ese dia por la tarde | Ese día por la tarde |
| 90 | El 16 de Nbre. por ia | El 16 de Nbre. por la |
| 90 | en Haití; y luégo costearon | en Haití; y luego costearon |
| 106 | sucedió tal cosa, sino que necesitó oirse llamar | sucedió tal cosa, sino que necesitó oírse llamar |
| 107 | Ni una sóla vez nombra el presbítero Nazario | Ni una sola vez nombra el presbítero Nazario |
| 108 | por la revista ilustrado, El Centenario y por la Ilustración Española | por la revista ilustrada El Centenario y por la Ilustración Española |
| 108 | áun considerándola apócrifa, es de suma extrañeza no la cítase en su obra de referencia, si quiera | aun considerándola apócrifa, es de suma extrañeza no la citase en su obra de referencia, siquiera |
| 110 | Portugal; navegó luégo al servicio de la Corona | Portugal; navegó luego al servicio de la Corona |
| 112 | del órden cronológico é histórico, el delineamiento | del orden cronológico é histórico, el delineamiento |
| 113 | por que en ese año moría saeteado en Cartajena, es testimonio poderosisímo | porque en ese año moría saeteado en Cartajena, es testimonio poderosísimo |
| 115 | questa es la tierra firme, y que estoy, dice él, ante Zayto y Guisay | questa es la tierra firme, y que estoy, dice él, ante Zayto y Guinsay |
| 120 | en la isla de Carib había mucho alambre y en Matinino | en la isla de Carib había mucho alambre y en Matinine |
| 123 | P. P. Priores de San Gerónimo 1517 Buriquén | P. P. Priores de San Gerónimo 1517 Boriquén |
| 123 | Otto Neussel 1892 Burenquén | Otto Neussel 1892 Boriquén |
| 124 | suceptibles de pasar de un sonido á otro | susceptibles de pasar de un sonido á otro |
| 125 | traido la desaparición de la N contra su | traído la desaparición de la N contra su |
| 127 | los nombres en 1521 (Duvotenay, géograío) | los nombres en 1521 (Duvotenay, geógrafo) |
| 132 | posible comparar e lenguaje indo-antillano, correspondiente á | posible comparar el lenguaje indo-antillano, correspondiente á |
| 132 | hasta el rio Guazacalco. Los Incas usaron los quipos ó | hasta el río Guazacalco. Los Incas usaron los quipos ó |
| 134 | Gran árbol. Los indíos referían | Gran árbol. Los indios referían |
| 136 | Fuerte árbol reinoso. (Hedwigia | Fuerte árbol resinoso. (Hedwigia |
| 139 | En el Mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Ralegh | En el Mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Raleigh |
| 140 | especies de animales montruosos; de lo cual resulta insostenible | especies de animales monstruosos; de lo cual resulta insostenible |
| 143 | Venezuela y Colombia, y en són de conquistadora | Venezuela y Colombia, y en son de conquistadora |
| 144 | de contínuo en sus almadías á sus terribles | de continuo en sus almadías á sus terribles |
| 144 | moral; pues bien, si nosotros hemos creido legal apropiarnos á | moral; pues bien, si nosotros hemos creído legal apropiarnos á |
| 144 | reminiscencia de tiempos antropofágicos muy posteriores, y los | reminiscencia de tiempos antropofágios muy posteriores, y los |
| 146 | que contrarestar, muy á menudo, el empuje | que contrarrestar, muy á menudo, el empuje |
| 147 | terribes invasiones de los caribes de las islas de | terribles invasiones de los caribes de las islas de |
| 147 | inmizcuir entre ellos á los caribes, tiradores de flechas emponzoñadas y diestros arqueros. Para el caribe la caida | inmiscuir entre ellos á los caribes, tiradores de flechas emponzoñadas y diestros arqueros. Para el caribe la caída |
| 156 | de las embarcaciones. Diferenciase de | de las embarcaciones. Diferénciase de |
| 157 | por ende de exigir el rigorismo técnico, áun en los | por ende de exigir el rigorismo técnico, aun en los |
| 158 | las doce naves, á recorrer el derrotero traido por | las doce naves, á recorrer el derrotero traído por |
| 159 | obligaba á una caida de sotavento rectificaba | obligaba á una caída de sotavento rectificaba |
| 160 | perros, y gallinas y otras aves demésticas, cuyas necesidades de | perros, y gallinas y otras aves domésticas, cuyas necesidades de |
| 160 | doble del que necesitaron antes de pasar la linea del Trópico.—Y | doble del que necesitaron antes de pasar la línea del Trópico.—Y |
| 165 | cuales huyeron atemorisados á sus bosques al | cuales huyeron atemorizados á sus bosques al |
| 165 | por Livingtone á orillas del Zambesis y las | por Livingstone á orillas del Zambesis y las |
| 166 | en que han caido algunos escritores puertorriqueños | en que han caído algunos escritores puertorriqueños |
| 170 | Georges Cuvier.—Discours sur les révolutiones du | Georges Cuvier.—Discours sur les révolutions du |
| 174 | del siglo XVI y XVII, siguiendo los jiros latinos | del siglo XVI y XVII, siguiendo los giros latinos |
| 175 | Ma-boa Arbol silvestre de Cuba | Ma-boa Árbol silvestre de Cuba |
| 175 | Ma-cagua Arbol grande de Cuba | Ma-cagua Árbol grande de Cuba |
| 177 | arenoso, etc. Muchos de cuyos nombres han sido traidos á | arenoso, etc. Muchos de cuyos nombres han sido traídos á |
| 177 | en las lenguas americanas, que en sanscrito existe la raíz in-du | en las lenguas americanas, que en sánscrito existe la raíz in-du |
| 178 | DE AGUA ó LLARURA ANEGADA | DE AGUA ó LLANURA ANEGADA |
| 180 | salió trás él el mismo caçique (Guaynabá) con gente é | salió trás él el mismo caçique (Guaybaná) con gente é |
| 181 | granjerías de los Reyes, que, por fin, las enagenó la Corona | granjerías de los Reyes, que, por fin, las enajenó la Corona |
| 183 | primero. Cremos que los cronicones de los | primero. Creemos que los cronicones de los |
| 183 | El Rey á Cerón y Diaz: “Sabéis que algunos caciques | El Rey á Cerón y Díaz: “Sabéis que algunos caciques |
| 183 | de Sotomayor, á D. Diego su sobrino v á algunos criados y | de Sotomayor, á D. Diego su sobrino y á algunos criados y |
| 184 | al trájico fin del poblado de Sotomayor | al trágico fin del poblado de Sotomayor |
| 184 | en algunas cuevas; y cinselaba sus collares y aprestos guerreros | en algunas cuevas; y cincelaba sus collares y aprestos guerreros |
| 184 | cuales el dolman constituye la última palabra en esa edad | cuales el dolmen constituye la última palabra en esa edad |
| 185 | geroglífica antes de llegar á la alfabética; de lo cual estaban muy lejos. Hemos oido | jeroglífica antes de llegar á la alfabética; de lo cual estaban muy lejos. Hemos oído |
| 189 | sus prerogativas, triunfó en el Consejo | sus prerrogativas, triunfó en el Consejo |
| 189 | de la aldehuela del cacique Guaybaná, y oir la palabra indo-antillana | de la aldehuela del cacique Guaybaná, y oír la palabra indo-antillana |
| 189 | y el contínuo fermento de los vocablos, de transformarla en la | y el continuo fermento de los vocablos, de transformarla en la |
| 190 | velas hácia la isla de la Mona | velas hacia la isla de la Mona |