Enplazar era el verbo empleado para expresar el que uno lleva ó acusa ante los tribunales, recuerdo de cuando los juicios se hacían en la plaza, y de aquí salió el vocablo plazo, del citar en la plaza.—Seya, sedebat, nunca se sentaba en vano y ociosamente. Torr., Fil. mor., 20, 13: Hombres baldíos... en viendo algunos pasearse de balde.
Abogado del lobo era el ligero y delgado galgo, á quien no se le escaparía el menor gazapo y era destruidor de raposas, que esto suena abarredera, por abarridera, de abarrir, destruir, asolar, dispersar. Cal. e Dimna, 3: Que yo sé de muchas truchas et comenzaremos allá; desi vengamos aqui et abarrirlas hemos todas. Berc., Mil., 875: Lo que fué en la ciella, fué todo abarrido.
Parodia burlesca de las fórmulas judiciales.—Malfetría, maleficio, como benfetría, beneficio, de donde behetría, de benefactoria, malefactoria. Orden, Sev., 13: Y si alguna malfetría fuere fecha. (Véase Cej., Tesor, Sitr., 181.) Cort. Medina, 1328: Que las den á omes buenos, abonados é sin malfetrias.
La era de César, que comienza treinta y ocho años antes de la cristiana, y por ella se contaba en España, esto es, el año 1339 de Cristo. Dentro de los trece años que van del 37 al 50 de aquel siglo XIV, durante los cuales fué Arzobispo de Toledo el Cardenal D. Gil de Albornoz, hay que poner la prisión en aquella ciudad de nuestro Arcipreste. Acaso alude, pues, aquí á que el año 39 pudo ser su prisión, por acusación de los abades y clérigos de Talavera, lobos reales y abogados de fuero. Veremos cómo S dice que fué compuesto este libro el año 1343, y G y T dicen que el año 1330, cuando aún no era Arzobispo Don Gil. Pudo, pues, estar preso desde el 39, y comenzar á escribir el 43, estando preso, como dice con letra encarnada que escribió su libro, el códice S (c. 1709). Llama al rey Alfonso XI león masillero, esto es, que hace riza y se encarniza y ensangrienta hiriendo a sus enemigos, como lo hizo este rey, verdadero león español, que "si alcanzara más larga vida, desarraigara de España las reliquias que en ella quedaban de los moros" (Mariana, H. E., 16, 15), pues murió mozo de treinta y ocho años. Dice que vino á nuestra cibdat por nonbre de monedero. En efecto, Alfonso fué a Alcalá dos veces para sacar dinero, que esto es lo que monedero indica aquí, el que labra moneda, y en este caso el que se la procura. Ordenam. Cort. Burgos, 1315: "Que aquellos que son monederos naturales de padre ó de abuelo é saben labrar moneda, que gelo guardemos, et los otros que nunca labraron moneda é lo han por cartas ó por privilegios, que gelo revocamos." La primera vez que fué el rey á Alcalá fué el año 1342, después de Burgos, cuando instituyó las Alcabalas, de donde le llama monedero. Oigamos á Mariana: "Tenía el rey puesto todo su cuidado y pensamiento en cercar á Algeciras y en allegar para ello dineros de cualquier manera que pudiese. Aconsejáronle que impusiese un nuevo tributo sobre las mercadurías. Esta traza, que entonces pareció fácil, después el tiempo mostró que no carecía de graves inconvenientes. Tomado este consejo, el Rey se partió pava Burgos... Por la grande instancia que el Rey y estos Señores hicieron, los de Burgos concedieron al Rey la veintena parte de lo que se vendiese, para que se gastase en la guerra de los moros... A imitación de Burgos concedieron lo mismo los de León y casi todas las demás ciudades del reino... Llamóse á este nuevo pecho o tributo Alcabala, nombre y ejemplo que se tomó de los moros." (Idem, 16, 9.) Esto pasaba el año 1342 en Burgos; pero el mismo año, ó poco después, fué cuando el rey vino á Alcalá con el mismo fin, y es á lo que alude el Arcipreste: que vino á nuestra cibdat por nonbre de monedero. En efecto, en las Cortes de la misma Alcalá del año 1348 se lee: "Que librasen loa pleitos de las alcavalas los alcalles ordinarios..., ca así lo otorgaramos otras veces en la cibdat de Burgos é aqui en Alcalá de Fenares." También fué á Alcalá el año 1348 a dichas Cortes. Si á esta segunda ida alude el Arcipreste, es claro que todavía vivía el año 1348 y habría que suponer que, habiendo compuesto su obra el año 1343, todavía anduvo retocándola el 1348 y algo después, ya que la copla 326 toma ese año como pasado, que vino. De todos modos fué el rey á Alcalá el 1342 ó á principios del 1343, y en esta copla alude á esta ida, como cosa pasada. Lo cual confirma que el libro lo compuso el año 1343, como dice el códice S (c. 1709). De la misma copla 326 se comprueba que el Arcipreste era de Alcalá, y con bastante probabilidad se saca que el año 1339 ó era de 1301, fué cuando le pusieron en prisión en Toledo. En las Cortes de Alcalá de 1348 "pidióse el alcabala. Al principio no se quiso conceder: las personas de más prudencia adevinaban los inconvenientes que después se podían seguir; mas al cabo fué vencida la constancia de los que la contradecían, principalmente que se allanó Toledo, si bien al principio se extrañaba de conceder nuevo tributo. El deseo que tenía que se renovase la guerra y la mengua del tesoro del Rey para poderla sustentar la hizo consentir con las demás ciudades. Concluído esto, de común acuerdo de todos, con increíble alegría se decretó la guerra contra los moros" (Mar., H.E., 16, 15). Fué el cerco de Gibraltar, en que murió de landre Alfonso XI, el año 1350. En la copla 554 se habla de que los judíos daban á logro "de tres por cuatro", como veremos estaba ordenado. Pero es el caso que en las Cortes de Alcalá de 1348 se prohibe enteramente á los judíos dar á logro: "e fasta aqui de luengo tiempo acá fué dado á logro sennaladamente por los judíos..., por ende Nos Don Alfonso... mandamos é defendemos que de aqui adelante ningund judio nin judia nin moro nin mora non sea osado de dar á logro por sí nin por otro". Esta orden significa para mí que el año 1348 estaba ya compuesta la obra del Arcipreste y aun que había muerto, pues no enmendó lo del logro de los judíos "de tres por cuatro". De hecho era muerto para el año 1351, como dijimos en la Introducción, de modo que no sobrevivió á su obra más de tres ó cuatro años.
Quintero era el que cuidaba de una quinta ó hacienda del campo y era colono por arriendo, y el mozo de labor asalariado. Conde, Albeit., 4, 39: Por descuido del quintero ó por traer el arado corto.—Fumero, chimenea, de humo. Lazar., 2, p. 18: Algún tocino colgado al humero.—Ero, heredad. Berc., S.M., 474: Munnon, que es bien rica de vinnas é de eros. El gallo es pregonero del lobo y de la raposa, pues les anuncia donde hay gallinas y amos Cabrones, que se las dejan hurtar.
Buen varón se decía de la persona honrada que solía escogerse por árbitro, testigo, etc., ú hombres buenos: a juicio de buen varón.—So pena del talion ó sea de ser él condenado en lo mismo, si no lo prueba. Y la pena por ladrón era la horca; ni quiere la via de avenencia, sino sólo por sentencia, non por al, no por otro medio.
Malsabyda, malentendida y de poco ó de pocas cosas, dice la zorra que es. Humildad de garabato se llama esta figura. León, Job, 15, 5: Porque enseñó maldad tuya á boca tuya y escogiste lengua de malsabidos.
Doña Marfusa ó la gulpeja ó astuta en arábigo (c. 119), busca por abogado al más valiente enemigo del lobo, rodeado el cuello de carrancas ó púas del collar, que también suenan carlancas.—Enbaçado, parado, perplejo, pasmado. Tebaida, 1: Qué triste está y qué embazado se halla para hacer por los que más le siguen.
Non falla que l' farte, no halla cosa que le harte.
Exençión, hoy excepción en lenguaje jurídico.
Eria, lugar donde hay er-os y las mismas heredades. Herr., Agr., 2, 3: Que onde ha sido viña vieja perdida (que aquí en Talavera llaman herias). Corr., 222: Eria y ero es la tierra de labrar.—Fría, por muertas; gelas, selas.
Llegado, en S, allegado, apegado y revuelto con barragana, contra la Constitución promulgada por el Arzobispo y Sínodo, como legado ó delegado del Papa, con excomunión, ó descomunión, como dice el pueblo, contra los clérigos que la tienen (c. 354). Bien se ve que el Arcipreste tira á los de Talavera, que le acusaron por haberles sacado estos trapillos.—Forado, agujero, de furalu(m), forar(e), horadar. Celest., VII, p. 94: No ay cosa más perdida, hija, que el mur que no sabe sino un horado.
Por lo visto, la zorra buscó por abogado al mastín, no sólo por ser el enemigo natural del lobo, sino también porque su mujer la mastina andaba envuelta con el mismo lobo. ¡Bonita sociedad pinta aquí!
Amidos es el invitus latino, adverbio, bien á su pesar. La zorra toma alas y se convierte en acusadora.
Ençerraron raçones, con el valor etimológico de cerrar, apretar, apelmazar (véase Cej., Tesor., Silb., 205), quiere decir que echaron el resto por su causa ó porfía, que es contienda de palabras. C. Lucan., 2: Estos tres caballeros hovieron un día porfía entre sí, qual era mejor caballero de armas. De perfi(d)ia(m).
Conçejo de cucaña llama á las partes contendientes, que se juntan como los mozos para subir á la cucaña ó poste ensebado, con algún gallo ú otro premio en su cima, costumbre bien conocida en los pueblos. Buena tanda de cucandas ó cucos, que andan á ver quien se la pega á quien. Otro que tal, los abogados de la picaña ó picardía, que por atraerse al juez, volviéndole como una casaca, no perdonan á trapaza ni engaño.—Ninguno non, todos.
Las partes no atienden á lo que los contrarios aducen, sino á lo que dicen sus propios abogados, los cuales, más que dicen, hacen, llevándole al alcalde buenos regalos, en poridad, sin que los demás se enteren.—Aducha, llevada, ad-ducta, ad-ducere.—Lucha de zancadillas ó de echarse el pie para tumbar al contrario. Tal es la justicia usada en todas partes. En el Ordenamiento de leyes de las Cortes de Burgos, 1315, se dice: "Que los alcalles que libren los pleytos bien e derechamente, cada uno de los pleytos de sus comarcas, et que non tomen algo nin presente ninguno por razon de los pleytos que libraren... Et porque estos alcalles e escrivanos mas complidamente puedan servir los oficios, que ayan sus soldadas e sus quitaciones en las chancillerias." A la cuenta, D. Ximio no tenía bastante con lo de la chancillería para mantener á su cara esposa D.ª Ximia y sus Ximicos chicos, y así no cerraba la puerta á esas adehalas de tazas y copas y aun de salmones y truchas, que las partes le regalaban. En el Ordenamiento de Alcalá de 1348 se habla de los cohechos en el título 20.
De lexos, por indirectas le hablaban, como en broma y jugueteando. El alcalde se sonreía como un bendito enseñando sus palas de á tercia. Pero la cosa no era para bromear y reír, porque en el fondo de aquel bromear no había más que odios y encarnizada riña.
No querían avenencia que les dejase á unos y á otros descontentos, despechados, por lo á disgusto y contra su voluntad ó pecho. Quij., 1, 33: Vivo yo el más despechado y el más desabrido hombre del universo mundo.
Rezó en su significación etimológica de recitar, como que viene de rec(i)tar(e). Guardó tu conciencia, irónicamente.
Léase Díos, que así se decía, y Dío. Esta sentencia, su fórmula y el procedimiento judicial preciosamente expuesto, con más los tiquismiquis de leguleyos que á ella se siguen, es de un valor inapreciable para la historia jurídica española. Todo está con puntual precisión, como podrán saborearlo los legistas. ¡Increíble parece haya sacado todo este drama y sátira jurídica el Arcipreste de una fabuleja de Esopo!
Gulharra, la zorra: voz acaso gótica, del wulf-s, alemán Wolf, el lobo, con el sufijo -arra, pues el tema wulf tiene que dar gulh- en castellano. En árabe hallo la raiz عسلسع ghaladja, "qui sait traiter, manier, conduire une chose, une affaire avec habilité, qui sait comment s'y prendre" (Kazimiriski), de donde acaso pudiera haberse dicho con el -arra castellano, por ser tal la propiedad de la raposa.
Que me fizo provecho. ¡Y tanto! ¡En tazas nada menos!—Sabydores, sabios. Autos s. XVI, 3, 234: Por los dioses, de quien fuí | sabidor, | que no entiendo esta labor. Mirando sólo á Dios, no á ruegos ni dones, aunque no se había dado manos á oir unos y á recibir otros. Así da la razón á entrambos y halla dos palabrejas con que capear la cuestión á fuerza de razonamientos de leguleyos, las palabras dilatoria y perentoria.
Abogado de romançe, el que no sabe latín y no entiende las leyes en latín escritas. Nótese que en las Cortes de Alcalá, 1348, se dice: "A lo que nos pedieron merced que la pena de los descomulgados non fuese demandada, salvo contra aquellos que la eglesia esquivó e que les fuese demandado el tiempo que fueron esquivados é non de más. A esto respondemos que lo tenemos por bien."
"Los casados y amancebados, á lo menos públicos, ó por tales provados, comúnmente son descomulgados por constituciones synodales, como por las deste obispado." (Navarro, Manual, 16, 13.) Véase la copla 357. Costitución de legado, esto es, del Arzobispo, como legado ó delegado del Papa.
Esto guarda, atiende á esto; de guardar, atender, mirar. Quij., 2, 62: Guardó rumbos, observó astros.—Non te encone, no te amohine. J. Pin., Agr., 31, 11: Antes que nuestra malicia su braveza más encone.—A muchos... á es aquí lo mismo que para.
Comedyr, pensar en tal petición para presentarla aquí.
A no ser en el caso de testigo falso. Variar ó en G Desvariar, variar en los testimonios.—Far ó fer, hacer. Rosal: Far dicen los rústicos ó har; otros her. Berc., Sac., 39: Ca el en su memoria lo mandó todo far.
Tachar é retachar, en S, dar por malos, desabonar, poniéndoles tachas y tachas. Valderrama, Ejerc. Sab. dom., 4 cuar.: Yo soy Dios, nadie me puede tachar.
Por cuanto yo hallo por su confesión del lobo. Rodeo usado por hacer el su á tantas manos, que no se distingue bien á cuál hace. Tebaida, 11: Criada de su madre de Franquila. Quij., 1, 30: No llega á su zapato de la que está delante.
Non le preste, no le valga. Fons., Am. Dios, 38: ¿Qué me presta que traigan la comida quince ó que se hinquen de rodillas ciento, cuando bebo?
Permito á la raposa que se vaya á cazar animales salvajinos ó montaraces. Marm., Descr., 1, 11: Donde se crían muchas salvajinas. Oviedo, H. Ind., 24, 9: Puercos e conejos e otras salvajinas.—Peroque, aunque. Dice que su vecina no tiene gallo, pero que le hurtará la gallina, que da lo mismo y no va contra el mandado del juez. Burladeros de los cuales se burla el Arcipreste con esta humorada muy suya.
Tutti contenti, con tal de no abrir la bolsa ni ser condenados. El jimio se dió buena maña: no hizo más que imitar á los más de los jueces y leguleyos, que por eso es jimio ó mono para pagarse de fórmulas y tiquismiquis, que son las monadas de los leguleyos, parecidas á las monerías y gestos del mono.
Prez, honor y fama y, propiamente, el lauro de la victoria, adjudicado por los jueces de campo, y á veces otros premios más positivos y de tocar, que se daban, como en la justa celebrada por el rey Federico de Nápoles en obsequio de D. Florindo de la Extraña ventura, en la que los premios fueron un diamante, una dama con cien mil escudos de dote, la mano de Tiberia, hija de Federico (Florindo, parte 2.ª, c. 14). De pretium, precio. Quij., 1, 29: El cual redundará en honra y prez de vuestra persona. D. Jimio, hecho á habladurías, bien curtido de cueros, como persona pública, no hizo caso de las parlerías de los abogados, que no valían una nuez, pues eran puro soniquete; algo más de apreciar eran las copas y tazas que se le habían entrado por sus puertas.
Mester, menester, de mi(n)ister(ium).
Eres como el lobo, dice al Amor: achacas á otros lo mismo que tú haces y te maravillas de que otros se revuelquen en el mismo lodo en que tú estás encenagado.—Porque, para que.
Trátale de cruel y desapiadado, pues sólo gusta de gente lozana, y más si son ellas, que les habla bien quedo, no le oigan otros, entre dientes, frase común.
El rezo eclesiástico en el coro duraba en tiempo del Arcipreste. Fué siempre la institución más grandiosa del Cristianismo. San Isidoro (De offic. ecles.) pone su origen en el cantar que Moisés con los varones, y su hermana María con las mujeres, entonaron al salir libres los Israelitas del mar Rojo. San Ignacio lo introdujo en Antioquía (Nicéforo, Hist., l. 13), y de allí se derramó á todas las iglesias: el Santo vió en visión celestial cantar así á coros á los ángeles y bienaventurados delante de Dios. San Crisóstomo y San Basilio (Metafraste, Vid. Crisóst.; Surio, Vid. Basil., t. 1) mandaron colgar un velo en la iglesia para separar los coros de hombres y mujeres, cuando todavía el rezo cantado era de todos los fieles. San Dámaso distribuyó los 150 salmos en las horas canónicas por toda la semana, porque David, con sus salmos, fué el gran cantor religioso. Asperamente reprenden San Jerónimo y San Gregorio las músicas quebradas de los que cantaban canto de órgano, y San Gregorio la reprocha, teniéndola por invención nueva, como parece por los Cánones (Dist., 92, c. 1 y 2), y Juan XXII hizo una extravagante contra tales músicas y músicos. "Harto malo y de harto rota conciencia sería—dice un magnífico escritor del siglo XVI—el que delante de Dios, á quien está dando música, ordenase su canto para servicio del demonio." (J. Pineda, Agricult. crist., 14, 33.) Esto hacían los clérigos á quienes va á solfear el Arcipreste en esta vistosísima parodia, que con razón comienza comparando á los eclesiásticos aquellos con la gente soez de golfos y folguines, que todo lo echan á chacota y chocarrean de lo más sagrado. Golfines, ó juerguistas diríamos hoy, pues viene de holgar. G lee Golhynes, S folguynes, de folgar, como juerguistas. Golfines y golhynes son dos variantes ortográficas del diminutivo de nuestros golf-os, que son la gente vagamunda y maleante. Golfín es, además, el delfín, contaminado con golfo, con que se llamaba el mar. Conde Luc., 20: De lo que contesció á un rey con un golfín que dizia que sabia fazar alquimia. Golfo y golfín por maleantes vagamundos debieron de decirse por andar como delfines, á la que caiga, pescando, no cotufas, sino lo que se da en el golfo de este mundo. Advierto que ghulf حلف son en árabe los incircuncisos, por si alguien lo prefiere; pero no era mote para que los cristianos lo dieran despectivamente, siéndolo ellos. El Arcipreste pretende presentarnos garzones ociosos y chocarreros, que ayudan al Amor en su rezo, como si fuera un verdadero clérigo, haciendo chocarrerías amorosas con las frases de la Escritura. Con esto quiso pintar a tantos clérigos, como los de Talavera, que profanaban lo más sagrado. No son bufonerías impías del Arcipreste, como algunos creyeron, ni profanación del rezo eclesiástico; sino poner en solfa aristofanesca, de estilo fugado y de fino contrapunto, en escena plástica y teatral, lo que de hecho pasaba á tanta clerigalla de aquellos malhadados tiempos, achacándoselo todo al Amor. Con esos folguines ó golfines, que son los que odian la paz, los enemigos de Cristo, va afinando y templando el Amor el salterio ó lo reza hasta el cabo, pues afines sufre entrambos sentidos. Pudiera ser fines, y así no sobraría una sílaba del verso; pero habiendo afines en los tres códices, no me atrevo á corregir. "Cum his qui oderunt pacem eram pacificus", "fui pacífico con los que odian la paz" (Salmo 119, 7).—Diçes con sonajas e bacines: "Ecce quam bonum et quam incundum, habitare fratres in unum", "¡qué bueno y agradable es vivir bien aunados los hermanos!" (Salmo 132, 1). Bacín era palangana de oro, plata ú otro metal. Crón. Juan II, c. 129: Puso un bacín de plata..., y en aquel bacín fué echado asaz dinero. También, como hoy, era otro vaso de no excusado menester como se lee del de plata que usaba el príncipe D. Juan, hijo de los Reyes Católicos, en el Libro de la Cámara Real del mismo príncipe, que escribió F. G. de Oviedo: "En el retrete estaba un bacín de plata, en quel Príncipe se sentaba, para lo que no se puede excusar" (pág. 27). Este valor es el que hoy conserva, y quién sabe si lo tenía presente el Arcipreste, si nó, servían aquí de platillos ó chapas para tocar. Estas coplas son de lo más original é irónico que pueda caber en la cabeza de un poeta satírico.—"In noctibus extollite manus vestras in sancta", "alzad por las noches vuestras manos hacia la Santidad" (Salmo 133, 2). Este es el último salmo que se reza en Completas, último rezo del día, y por eso dice que después vas á matynes, ó rezo nocturno. Tal es el trato de los clérigos con los golfos; ahora vienen otros más dulces tratos.
Bien claro se ve aquí ser un clérigo de carne y hueso el que pinta el Arcipreste en el Amor personificado. Comienças á levantar del lecho, do tu amiga mora. Fantaséeselo como quiera el lector. ¿Vive la amiga en el mismo barrio, pared en medio ó bajo el mismo techo? ¿Pasó por casualidad aquella noche el clérigo do su amiga mora?—"Domine labia mea aperies et os meum anuntiabit laudem tuam", "abrirás, Señor, mi boca en tus alabanzas", que es el Salmo 50, 17, con que comienza todo rezo eclesiástico, y aquí los Maitines ú horas canónicas, que se rezaban de noche.—En alta boz, clara voce, que dice la Rúbrica ó advertencias en letra roja, que se ponen en el Misal y Breviarios ó libros de rezo.—"Primo dierum omnium | quo mundus extat conditus", "el primer día de todos, en que fué creado el mundo". Así comenzaba el himno de San Gregorio, que se cantaba en los Maitines de algunas dominicas. Hoy es el más ordinario de Maitines, pero cambiados estos dos primeros versos, de esta manera: "Primo die quo Trinitas | beata mundum condidit", "el primer día que la beata Trinidad creó el mundo". A este himno pertenece el Nostras preces ut audiat, "que oiga nuestras oraciones". (Nebrija, Aurea hymnorum expositio). La que ha de oir y despertar es la amiga, con el tocar de los estrumentes, ó, como trae S, estormentos, trastrueque vulgar de mejor pronunciación y que retiñe á es y tormentos, porque los instrumentos músicos despiden todo tormento y pena; así en el Poema Alf. XI. Qué estormentos sean esos, échese á discurrirlo cada cual: el caso es que la despiertan á la otra, que á ella iba enderezado, más que á Dios, el Nostras preces ut audiat, "que oiga nuestras preces".
En sintiendo á ella, que ha acudido ó despertado, espacias y alegras tu corazón.—Cantate, cantad juntos con matina, ó, como trae S, con la maytinada, para entrar en calor en las friuras laçias. Friura, en el Poema Alf. XI. Maytinada era el tiempo de cantar maitines, de once ó doce de la noche en adelante, de suerte que es lo que llamaban modorra ó segunda parte, ó vigilia ó cuarto, de los tres en que se dividía la noche para los que velaban, por ser el tiempo en que la cargazón del sueño amodorra más.—Prima era la primera parte, desde las ocho hasta las once, y alba, la tercera.—Friuras laçias, fríos ásperos. J. Pin., Agr., 6, 11: Según que fuere más ó menos la de la friura del aire. El valor de laçio por áspero es el etimológico. (Véase Cej., Tesoro L., 33.).—Cantad (cantate) los laudes, ó rezo que sigue á los Maitines, al alborear del día (aurora lucis), y con ello le das á ella, más que á Dios, las gracias.—La frase aurora lucis, "en la aurora del día", está tomada del himno "Aurora lucis rutilat | coelum laudibus intonat, | mundus exultans iubilat | gemens infernus ululat", que se cantaba en Pascua de Resurrección (Nebrija, Aureo hymnor. expos.).—Con el "Tu autem, Domine, miserere mei", "Tú, Señor, apiádate de mí", que dirás en lugar del final común "Tu autem, Domine, miserere nostri", "apiádate de nosotros", así como responden en el coro: Deo gratias, ella te las dará a ti, y le serás en gracia, te le engracias, esto es, le caerás muy en gracia. La quieres para ti solo: nada tienen que ver los demás del coro con esta tu pieza bien cobrada.
Con el "Deus in nomine tuo salvum me fac", "Dios mío, sálvame por tu nombre" (Salm. 4, 1), con que comienza el rezo de prima, ruegas, no á Dios, sino á tu alcahueta, que esto es lo que vale xaquima (c. 926), que haga ir a tu prójima (que debe de ser moza de cántaro, pues luego le contrapone las que no callejean) á traerte agua y que disponga las demás cosas que le tienes encomendadas, ya sea la alcahueta, ya la prójima. Así con achaque de traerte agua, viene la buena moza a verte de par de mañana. La alcahueta ó xaquima díjose del llevar, como del ronzal, á los dos amantes; aquí es á ella, y por eso emplea el verbo llevar, la lieve, como si fuera burro aguadero, por agua para el reverendo clérigo. Con lo cual la mala esquima de tu amiga va á verte á casa en achaque de agua.—Dar cima, acabar, hacer. Quij., 1, 21: Y ninguno le dará fin y cima. En el 4.º verso, T dice: á fablarte á lesquina; G: á verte mala te escriv. No lo entendieron los dos códices. Si en esquima de S no hay errata, ha de interpretarse como el antiguo esquimo, que es el esquilmo, el fruto y provecho que se saca de campos y ganados, de quilma, costal con que se cogen y guardan esos provechos. Como de todas maneras, aquí hay un calificativo de la amiga, puede ver en esquima cada cual lo que más le agradare. Quima, en Santander, es rama. ¿Diría la mala quima, pues ram-era salió de rama? ¿O alude á ser ella el esquilmo ó esquilma, esquimo ó esquima que el verde clérigo sacaba? O, como quilma y quima es costal ¿diría la mala quima? No se me alcanza más. Corr., 369: Cuando Dios da la harina, el diablo llevó la quilma (el costalejo).
Y si la amiga no es de las que van de calleja en calleja por agua á la fuente ó al río, que la lyeve á las uertas en busca de rosas bermejas. Si la boba de ella se atiene á tus dichos y consejas, que sin duda no serán otras que las de aquellos que decían: "No haya flor que no cojamos", volverá de las huertas trayendo lo que la triste Eva, las redruejas de cualquiera que se le presente.—Bavieca ó boba está aquí con no poca ironía, y con no menor le dice el Arcipreste al clérigo que, en vez de rosas bermejas de las huertas, lo que de por allí le traerá serán redruejas ó redrojos, esto es, flores que echan segunda vez las plantas y no sazonan. Zamor., Mon. mist., 3, Present.: Un ventecillo basta para convertir todas las ciruelas en redruejas. Herr., Agr., 4, 33: Esto es como de las rosas ó clavellinas tardías, que llaman redrojos. Traerále esas redruejas de quicumque vult, de quienquiera que ella las quiera tomar ó de quienquiera que se las quiera dar: de todos modos se las plantará bien en la frente al clérigo de las buenas consejas, ya que no ha de ser tan babieca la otra que no sepa que donde las dan las toman. Todo ello lo dice el Arcipreste algo rebozado y con cierta vaguedad, como la que más tarde empleó Mingo Revulgo en sus Coplas contra el desgobierno del Rey, para que la alegoría tenga más brío y dé lugar á variados comentos, según las entendederas de cada cual: yo he dado el mío; otros fantasearán otros.
Si es tal la dueña tu amiga, que no se adorna con tales flores, sean frescas rosas bermejas, sean redruejas sin sazonar, esto es, si es doncella recatada y pudorosa, busca tú manera de que le trastorne el seso tu cántica y continuas solicitaciones.—"Os, lingua, mens, sensus, vigor", como canta el himno de tercia, confessionem personent, "Que tu boca, lengua, mente, sentido y fuerzas todas resuenen siempre la confesión" que le haces de enamorado, hasta que se le embeba en las entrañas, flammescat igne charitas, "llamee en fuego su retorno amoroso", el cual la hará olvidarse de todo respeto: seso con ardor pospone. Así yendo la dueña á tercia, esto es, oyéndote siempre tu cántica, dejará á un lado y se alejará de la virtud, caridat a longe pone. Baena, p. 225: O luego desata ssu cantica errada.
Con gloria e sin rrazon, dice G; sin órgano ni gloria, que no sea cosa de público estruendo y se acabe pronto, esto es: quieres casamiento á puertas cerradas.—Coxquear es cojear. Quij., 2, 4: Pues ténganos el pie al herrar y verá del (pie) que cosqueamos.
Al comendón. Corr., 212: Ni comendón bien cantado, ni hijo de clerigo bien criado. No hallo el vocablo en ninguna otra parte: parece ser los responsos por las almas de los finados, y por esos pueblos se les ve á los curas con el hisopo en la diestra y el bonete en la izquierda aparando los monedas del responso.
La vieja, la alcahueta.—Comienças: "Defecit in salutare tuum anima mea: et in verbum tuum supersperavi", que es como comienza el primer Salmo de sexta (Salm. 118, 81), es decir: "Desfallece mi alma por tu salud, esperando en tu palabra". Y le dyzes tú á la amiga "Factus sum sicut uter in pruina" (Id., v. 83). "Porque estoy como odre al humo", por lo larga que es la misa de fiesta, que desearía acabase presto. Esto tira á los canónigos, que, tras decir su misa, han de asistir á la mayor de la fiesta, ó á otros clérigos parecidos.
En vez de decir con el verso 97: "Quomodo dilexi legem tuam, Domine", "cuánto amo tu ley, Señor", dizes: Quomodo dilexi vuestra fabla, varona. Esto es: Cuánto deseo, señora, hablar con vos.—Varon-a por mujer, de varon. Cabr., p. 227: Llámese varona, porque es el alma, la vida del varón. A. Alv., Silv. Encarn., 1 c., § 2: Esta llamarase varona, pues que ha sido sacada de las costillas del varón.—"Suscipe me secundum eloquium tuum et vivam", en el verso 116, esto es: Susténtame conforme á tu palabra y viviré". Que para la mi corona, que por la corona que llevo, de clérigo. Acude á lo que le da mayor autoridad al aseverar algo, que es la corona, así como en el lego es la barba. Para en juramentos, como por. Quij., 1, 5: Para mi santiguada. Idem, 2, 45: Y miente, para el juramento que hago. Idem, 1, 18: Para mis barbas.—"Lucerna pedibus meis verbum tuum" (verso 105), es decir: "Lámpara es á mis pies tu palabra, que me alumbra" para no tropezar.—"Quam dulcia faucibus meis eloquia tua!" (verso 103), esto es: "¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras!".—Que rrecudas, que vuelvas á la iglesia al rezo de nona: estas palabras ¡cuán dulces te suenan! ¡quam dulçia!—Recudir, volver, entre otros significados. J. Pin., Agr., 1, 2: Eso queda muy bueno, por tanto recudamos á lo del vino.
"Mirabilia, testimonia tua" (Salmo 118, 129), esto es: "Maravillosos son tus testimonios", con que comienzan el primer salmo de nona.—De aquesta plana, de esta manera.—"Gressus meos dirige secundum eloquium tuum" (verso 133), es decir: "Endereza mis pasos con tu palabra".—"Iustus es, Domine, et rectum iudicium tuum" (verso 137), esto es: "Justo eres, Señor, y derechos tus juicios". ¡Todo ello es dramático y sangriento!
Tanga, subjuntivo de tañer, de tangat.—"Virgam virtutis tuae emittet Dominus ex Sion" (Salmo 109, 3), esto es: "La vara de tu fortaleza enviará el Señor desde Sión". No vi mejor sacristán que mejor toque á vísperas como el Amor: sin esfuerzo alguno toca y tañe todos los instrumentos, quiere decir que con menos medios hace más que otros con cuantos pueden emplear. La dueña que viene á tus vísperas, ó Amor, por ganas que tenga de tornar á sus quehaceres domésticos (por arremangada que sea), con la autoridad de tu poder, con tus atractivos, con la virgam virtutis tuae, haces que se quede allí aun acabadas las vísperas.—Con chica manga, con los menores medios. Manga fué bolsa ó talega para recoger cosas: Sabe hacer sus mangas, el que se sabe aprovechar (Corr., 247). De donde vino á ser símbolo de medios y aparejos que se llevan en esa manga: Quita alla tu manga, Jorge, á todo lo no conveniente (Corr., 348); Estar de manga, en concierto, prevención y espía (Corr., 534), esto es: con todos los medios y aparejos en la manga: Como si lo tuviera en la manga, con gran facilidad.—Por byen que se arremanga, por más intento que haya traído á vísperas de tornar á sus tareas, porque arremangarse es ponerse á trabajar, por tener que alzarse las mangas. G. Alf., f. 343: Yo llamé á mi criado y díjele lo que me había sucedido, que ya era tiempo de arremangar los brazos hasta los codos, porque teníamos grande amasijo. Arremangóse mi nuera y volcó en el fuego la caldera, que si el de ordinario ocioso una vez se pone á hacer una cosa, la echa á perder, ó Una vez que me arremangué, toda me ensucié.—Virgam virtutis tuae, la autoridad de tu poder, simbolizada siempre en la vara que dan y lleva el que tiene autoridad, ¡aunque todavía cabe sentido harto más feo!—Ay remanga, ahí remanezca, subjuntivo de remanecer, quedar, sobrar. Navarr., Man., 25: Pues aquellos sólo son frutos del beneficio, que remanecen pagadas las cargas. Acabadas las vísperas, remanece y se queda en la iglesia aun la más hacendosa y de más remango: tal es la autoridad del poder del Amor, cuando allí la entretiene en tus vísperas. Estos retruécanos soeces de las palabras del rezo debían de ser chistes de los clérigos, pues para ponerlos en la picota los trae el Arcipreste.
Sede á dextris meis, en el verso primero del mismo Salmo 119, esto es: Siéntate a mi derecha.—"Laetatus sum in his, quae dicta sunt mihi" (Salmo 121, 1), esto es: "Alégreme con lo que me dijeron".—"Illuc enim ascenderunt tribus, tribus Domini", en el verso 4 del mismo Salmo, esto es: "Pues allá subió el pueblo del Señor". En suma: Cuando llega la amiga le dices: "Siéntate junto á mí á mi derecha"; si lo hace y se detiene contigo, cantas: "¡Cuánto me regocijo!"; si alguno, pasando junto á vosotros, pretende detenerse á aguaros la fiesta, le dices: "Por allá anda la gente, Vicente, vete y déjanos en paz". Así ella se pasa contigo las Vísperas más alegre y "contenta que una Pascua" (Corr., 618), y como si fuera la mayor fiesta de todo el año, ó dígase fiesta de seis capas (véase 177). ¿Puede darse cosa más dramática?—A-tenerse por detenerse.